José Yaque, Eterno-retonu0303o-2018.-Obra-efímera.
Cortesía de Residency Unlimited.

¿Por qué el municipio de Manzanillo, Cuba acoge a muchos de los artistas jóvenes más importantes de la isla? ¿Y cómo cuatro de ellos (más dos habaneros) llegaron a Brooklyn? Elvia Rosa Castro reflexiona sobre las dificultades que años atrás representaba adquirir una residencia en el exterior, la obra precursora del Cuban Artists Fund (Fondo de Artistas Cubanos) y sobre los cubanos que vinieron a Brooklyn esta primavera.

En la década del noventa del pasado siglo la academia de artes plásticas de Trinidad disfrutaba de su época dorada. Los premios Académica iban a parar a sus arcas y muchos de sus estudiantes graduados ingresaban al Instituto Superior de Arte con algunos ojos puestos en ellos de antemano. (Les cuento que aquella escuela que lograra “colar” mayor cantidad de pupilos en el Parnaso de la enseñanza artística se erigía en el mejor plantel y en escuela de referencia y culto entre los estudiantes, incluso aunque eso no estuviera escrito ni dictaminado por la institución).

Conversación en RU con, de la izquierda: curadora Mary Kate O’Hare, Alejandro Campins, curador Rafael DiazCasas, José Yaque.
Cortesía de Residency Unlimited.

Varios de los que ahora ya son nombres conocidos salieron de las aulas trinitarias en bloque: Wilfredo Prieto, Inti Hernández, Jimmy Bonachea,  Alexander Guerra, Duvier del Dago (todos estos, integrantes del exitoso DUPP y ganadores del Premio Unesco para las artes en el 2000) más  Ariel Orozco, Jorge López Pardo, Humberto Díaz y Odey Curbelo.  En ese momento, que puede delimitarse a de 1998 al 2003 aproximadamente, tal vez el artista más agraciado de esa generación en cuanto a premios, becas y residencias fue Yoan Capote, quien no provenía del centro de la isla sino de Pinar del Río, en el occidente.

Con ello quiero decir que el acceso a estos premios, desde Cuba, era bien difícil. El acceso a las convocatorias, sólo eso, era milagroso. Sin Internet y la aventura penosa y angustiosa que suponía viajar desde Cuba antes de la reforma migratoria (carta de invitación, permiso de viaje y estadía limitada en el exterior) hacían del acceso a estas oportunidades de llamados a premios y becas algo más imposible que la Utopía de Moro. En esos años Lázaro Saavedra realizó una ilustración para la sección “Pensando alto” de la revista Artecubano que decía en tono cínico “consejos para ganarte una beca”. Más tarde le entrevisté y cuando le pregunté por los consejos me respondió, más cínico aún: “un amigo que te ponga la buena de la beca”, es decir, enterarte. Lo otro, aplicar online, tener la picardía para escribir las palabras claves era esencialmente improbable.

Ahora que recibimos newsletters y el acceso a la información es regular, a los que sumamos más de 33 años de edad, eso aún nos abruma.

Elizabet Cerviño, performance d Contenido neto, 2006.
Cortesía de elizabetcervino.com.

También podía darse el caso de que algún artista ganara y no pudiera disfrutar de su recompensa debido a la negación de visas a Estados Unidos, como sucedió con algunos creadores y la Guggenheim Fellowship por ejemplo. Los viajes a US eran inestables y prácticamente imposibles, CIFO no había puesto los ojos en La Habana de manera enfática, la CINTAS era para cubanos en la diáspora y la Farber Foundation aún no existía. Artista x Artista, proyecto de Garaicoa Estudio es relativamente nuevo, y Galería Continua parecía un susurro que nunca llegaría a la capital cubana.

En este escenario surge, en 1998, Cuban Artists Fund en New York, cuyo foco había sido básicamente el Vermont Studio Center. Varios artistas cubanos residentes en la isla pasaron y aún pasan por allí.

https://www.cafnyc.org/

Conversación en RU con, de la izquierda: Jorge Wellesley, curadora Meyken Barreto, curadora María de Lourdes Mariño Fernández, Elizabet Cerviño.
Foto: Cuban Art News.

Todo parece más normal ahora (digo parece pues sólido no hay nada sólido en este punto) y el tema de las visas y los viajes se ha normalizado bastante entre Cuba y Estados Unidos de América. Se está cumpliendo esa ida y vuelta que profetizó Gerardo Mosquera hace muchos años ya. Cuba se ha puesto de moda y está en la mira. En estos últimos años Cuban Artists Found ha diversificado sus colaboraciones más allá de Vermont. Times Square Alliance y Residency Unlimited han acogido a artistas cubanos premiados por CAF en la gran manzana.

Los chances históricos expiran y por varias razones la academia trinitaria cayó primero en un slump y luego la desaparecieron del mapa docente de la isla. Manzanillo, al oriente, cuyos hijos estudiaron en Holguín, Santiago de Cuba y en la academia local, tomó la batuta durante el primer decenio del siglo XXI.

Revisen el catálogo de Bomba, curada en el Lam por Píter Ortega, y mis especulaciones cobran fundamento. Los manzanilleros, desde Yornel Martínez, Michel Pérez y Alejandro Campins hasta Luis Enrique López y Elizabet Cerviño, no entrarán a La Habana con concepto en mano sino con la poesía y cierta extravagancia existencial.

Yornel Martínez, Pure Land, 2014.
Cortesía de Residency Unlimited.

De rara sofisticación, traían la mística del Golfo de Guacanayabo y de las cuevas de  Cabo Cruz. Mientras todos se desgañitaban por captar la atención de curadores y coleccionistas ellos arribaron sin prisas ni ansiedades: esta fue una de sus cartas de triunfo, ser de cierta manera artistas de sobremesa, y de tal forma sedujeron al contexto capitalino.  (El otro dato es que son buenos artistas pero eso lo doy por descontado. Varios ya han sido invitados a la muestra central de la Bienal de La Habana, integran las nóminas de exposiciones paradigmáticas de este siglo y los coleccionistas los procuran como abeja al panal).

Cuando todas las oportunidades de becas y residencias que mencioné arriba se conjugaron, este grupo, en bloque, estaba maduro. No es de extrañar entonces que Galería Continua haya puesto sus ojos en ellos, por sólo mencionar un ejemplo. Y no sorprende tampoco que de seis cubanos premiados por Cuban Artists Fund para la Residency Unlimited (RU), cuatro sean manzanilleros: Alejandro Campins (1981), José Eduardo Yaque (1985), Yornel Martínez (1981) y Elizabet Cerviño (1986). Los habaneros Reynier Leyva Novo (1983) y Jorge Wellesley (1979) completan la nómina de los huéspedes cubanos de Brooklyn.

Jorge Wellesley en la conversación en RU.
Foto: Cuban Art News.

Las fechas de nacimiento de estos artistas nos dicen que hay un arco temporal muy corto entre ellos, es decir, pertenecen a la misma generación y ello supone la participación de una misma sensibilidad epocal: la del descrédito. Para ellos “no hay significado transcendental”, al menos no en lo político-ideológico. A través de la pintura, las instalaciones, el video o los libros-objetos cada uno ha saboteado el relato tradicional (el histórico, identitario y oficial), en algunos casos desde el intimismo poético y en otros desde el comentario cáustico y desencantado. Patria, serie de pinturas de Alejandro Campins, Los olores de la guerra, de Novo, y Qué nos inspira de Wellesley no sólo ilustran lo que digo sino que son obras claves del arte cubano de estos tiempos.

Reynier Leyva Novo, Los olores de la guerra, 2009.
Cortesía de Bildmuseet, Umea.

Otro elemento que une a casi todos es el recurso de la escritura en sus obras: Wittgenstein más sembrado en Yornel y Wellesley, la poesía en Elizabet y la parodia del discurso político en Novo (ellos participaron en la muestra Ya sé leer. Imagen y texto en el arte latinoamericano, Centro Wifredo Lam, 2011). El descentramiento de la noción de paisaje, cercano a lo minimal y conceptual, es otro elemento que los unifica.

Aprobada como una organización sin fines de lucro en 2011, Residency Unlimited “supports the creative process and promotes exchange through its unique residency program and year-round public programs.” Una antigua iglesia funciona como sede de RU (como ya va siendo tendencia en varios sitios) y esto, de por sí, ya vuelve atractiva la beca. Los creadores cubanos han sido acogidos en ella por vez primera en este 2017 con un programa basado en intercambios con curadores y artistas, visitas a museos e instituciones culturales, presentación de obras en estudio y un panel público con moderadores.

Residency Unlimited, Brooklyn.
Foto: Andrzej Raszyk

¿Cuán importante resulta para RU enrolar a creadores cubanos?  Nathalie Anglès, su directora, comenta que: “La diversidad cultural es clave para el logro exitoso de un programa de residencias, y es importante señalar que en el 2017 tenemos el privilegio de acoger este programa de residencias que agrupa artistas de regiones tan diferentes como Cuba, Singapur, Rusia, Haití, Nigeria, Macedonia, Albania y Kosovo.”

Nathalie me conversaba que los artistas cubanos en residencia han tenido una acogida muy positiva. “Existe un gran interés en conocer artistas cubanos. En la presentación hubo curadores de instituciones importantes  y que trabajan de manera independiente también. Algunos de ellos ya conocían la obra de estos artistas pero querían conocer a los artistas.”

Reynier Leyva Novo y Yornel Martínez en conversación en RU.
Cortesía de Residency Unlimited.

La estadía en New York, con un programa generoso en términos de intercambios de toda naturaleza, es una experiencia que seguramente se dejará traslucir en las obras de todos estos jóvenes, siempre para bien. Los nexos, las redes y el tipo de intercambio que estos programas generan permiten conocer zonas y contextos de creación antes inexploradas al mismo tiempo que ejercen un impacto a corto, mediano y largo plazo en la modulación del pensamiento y de la creación pero sobre todo nos homologa, a los cubanos, y nos hace caer en cuenta que no somos el ombligo del mundo.

Reynier Leyva Novo, A Happy Day (Donald Trump), 2017.
Cortesía de Residency Unlimited.