Luis Cruz Azaceta, Terrorist II, 2010.
Cortesía de American Museum of the Cuban Diaspora.

Alejandro Anreus es profesor de Historia del Arte y Estudios Latinoamericanos en la Universidad William Paterson de Nueva Jersey y el curador de Luis Cruz Azaceta: Dictators, Terrorism, War and Exiles (Dictadores, Terrorismo, Guerra y Exilio), exposición de debut en el recientemente inaugurado American Museum of the Cuban Diaspora (Museo Americano de la Diáspora Cubana) en Miami. Habló con Susan Delson, editora en Nueva York de Cuban Art News, sobre el arte de Azaceta, la diáspora cubana y una utópica idea para una ambiciosa exposición.

Comencemos hablando sobre su formación. 

Alejandro Anreus.
Cortesía de wpunj.com.

Nací en La Habana en 1960 y vine con mi familia en 1970. Pero no crecí en Miami, crecí en Nueva Jersey. Soy un cubano del noreste. De hecho, empecé como artista visual. Me entrené  como dibujante y grabador, y hace ya un tiempo fui candidato dos veces al Premio CINTAS.

En la década de 1990 centré mi vocación en la curaduría y la escritura. Fui curador en el Montclair Art Museum, Montclair, Nueva Jersey. Luego en el Museo de la Ciudad de Jersey, donde trabajé con muchos artistas latinos y afroamericanos. En 1997 recibí mi PhD del CUNY Graduate Center. Hice la disertación sobre José Clemente Orozco, que se convirtió en mi primer libro, Orozco in Gringoland: The Years in New York.Desde entonces, he sido académico y curador ocasional.

Siempre he incursionado en el arte latino contemporáneo, sobre todo tratando con artistas nuyorriqueños y dominicanos. Sólo en la última década he estado tratando con artistas  cubanoamericanos.

Cortesía de amazon.com.

Escribió el primer libro monográfico sobre Luis Cruz Azaceta, que fue publicado en 2014. ¿Cómo sucedió eso?

He sido miembro de la junta asesora de A Ver, basada en el Centro de Investigación de Estudios Chicanos de la UCLA. Como parte de eso, su director, Chon Noriega me convenció de que debía escribir una monografía sobre Luis.

Me resistí durante mucho tiempo, porque sentía que estaba demasiado cerca de mi propia experiencia. Pero un número de colegas chicanos y nuyorriqueños me convencieron de que, debido a que estaba cerca de mi propia experiencia, debía adentrarme en ella. Así que empecé a trabajar en el libro y lo entrevisté en 2008.

¿Y la exposición? ¿Cómo decidiste  curar esta muestra?

Originalmente, fui abordado por el director ejecutivo de Aljira, en Newark, un centro de arte contemporáneo que ha estado en Nueva Jersey durante 30 años. Siempre habían querido hacer una exposición de Luis Cruz Azaceta. Pero mas que una retrospectiva, querían una muestra enfocada en los temas principales de su obra. Como estaba trabajando simultáneamente en la monografía, la exposición encontró en ésta una fuente.

Cuando el Museo Americano de la Diáspora Cubana fue abierto finalmente,  el director fundador se acercó a mí para tomar esa exposición y adaptarla ligeramente.

Vista de la exp Luis Cruz Azaceta: Dictadores, Terrorismo, Guerra y Exilio en el Museo Americano de la Diáspora Cubana.
Cortesía de hyperallergic.com.

¿Cuándo viste por primera vez el arte de Luis? ¿Qué te motivó a escogerlo como tema para tu propia obra?

Encontré primeramente el arte de Luis, lo creas o no, cuando yo era un estudiante de secundaria a finales de los 70 y un aspirante a artista. Incluso le escribí una carta, y me respondió. Todavía tengo la carta que me escribió, con dibujos de cucarachas en el sobre. Fue muy alentador, me dijo que continuara persiguiendo mis sueños, etcétera.

Luis Cruz Azaceta, Piñata, 2009.
Cortesía de American Museum of the Cuban Diaspora.

Luego me entrené como historiador de arte. Hago un tipo de historia del arte muy social, contextual, y siempre puse un gran énfasis en la objetividad. Sentí que su experiencia y mi experiencia tenían demasiado en común, ya sabes, clase trabajadora, Nueva Jersey, creciendo en el noreste. No pensé que eso me iba a ayudar a enmarcar y conceptualizar su trabajo.

Por supuesto, finalmente esto me ayudó.

Luis Cruz Azaceta, Latin American Victims of Dictators, Oppression and Death, 1987.
Cortesía de American Museum of the Cuban Diaspora.

¿Qué piensa usted tiene que decir el arte de Luis frente audiencias norteamericanas, cubanos, cubano-americanos, el mundo en general?

Para mí, Luis es uno de los pocos artistas que encajan en ese marco más amplio que como curador siempre me ha interesado: la tradición humanista crítica que se remonta a Goya, a los expresionistas alemanes, a Orozco, a León Golub.

Lo que es para mí esencial en su obra es que es uno de los pocos artistas cubano-americanos que entraron en la corriente principal desde el principio. Parte de eso tiene que ver con la fuerza pictórica de su obra -la inventiva formal que puede hablar a cualquier persona interesada en el arte desafiante y provocador, sólo desde el punto de vista de cómo construye la imagen. Eso es lo primero: se comunica con cualquiera.

Luis Cruz Azaceta, 5 Towers, 2002, en memoria de 9/11.
Cortesía de American Museum of the Cuban Diaspora.

La otra cosa es que, no importa cuánto experimente con una variedad de lenguajes formales, el contenido de su arte está siempre del lado de los oprimidos. Siempre habla por ese elemento en nuestro mundo que no tiene voz. Hay una identificación y una solidaridad compasiva con los elementos marginales de nuestro mundo.

Esas dos cosas permiten que su arte hable no solo con americanos sino también con cubano-americanos, cubanos, etcétera. He conversado con varios jóvenes artistas cubanos de la isla y dicen que es uno de los pocos artistas entre los exiliados que habla con ellos, tanto por su inventiva formal como por su compromiso real con un contenido crítico humanista.

Cuando vi a Luis en Nueva York este otoño, mencionó que tal vez regresaría a Cuba para una visita, la primera en más de 50 años.

Me lo ha dicho también.

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¿Qué piensas sobre eso?

Creo que si para él es importante, debe hacerlo. Tengo lo que yo consideraría una posición bastante peculiar en todo esto. Por un lado, no estoy dispuesto a ir en este punto, pero me siento muy fuerte que cualquiera que quiera ir debe ir, y cualquiera que quiera venir debe venir. Soy un firme creyente de lo real y subrayo real total entre ambas comunidades.

Luis Cruz Azaceta, ARK, 1994.
Cortesía de American Museum of the Cuban Diaspora.

Lo que siempre me preocupa es cuando escucho a alguien con algún título oficial diciendo que el verdadero arte cubano tiene lugar sólo en la isla, o que el verdadero arte cubano sólo tiene lugar fuera de la isla. Creo que el arte cubano tiene lugar donde quiera tenerlo, siempre y cuando haya personas que tengan algo que decir. He visto una gran variedad de cosas en ambos lados, que creo son muy interesantes, y están llenas de innovación formal y contenido real.

Lo que me gustaría ver, en una especie de utopía, es una verdadera conversación creada entre los mejores artistas de Estados Unidos y de la isla. Eso puede suceder en una exposición realmente rigurosa que se puede organizar para viajar de ida y vuelta. Eso sería ideal.

¿Sabes algo de eso?

No, actualmente. Sería muy valiente y visionario que una institución en los EE.UU. se encause en esto. Ahora tenemos uno o el otro. Se espera una avalancha para el arte de la isla. Con el arte de la diáspora, hay intentos aquí y allá, pero todavía no hay algo sustancial.

Por eso creo que el Museo Americano de la Diáspora Cubana es importante. No es un museo político, con algún tipo de limitación ideológica. Es un museo que documenta la obra de todos los artistas cubanos que viven fuera de Cuba.

Luis Cruz Azaceta en la expo con su escultura, El Dictador, 1988.
Cortesía de American Museum of the Cuban Diaspora.

¿Sabía usted de la iniciativa Dialogues in Cuban Art organizada por Elizabeth Cerejido?

Me hubiera gustado estar involucrado en algo así, pero sólo me enteré cuando sucedió. En cierta medida, soy una especie de hombre “extraño” porque vivo y trabajo en el noreste. No soy parte de lo que yo llamaría la comunidad cultural de Miami. Mis contactos son a través de la Colección de Patrimonio Cubano, la Galería Cernuda, donde me han invitado a dar conferencias desde 2009, y ahora esta exposición en el Museo Americano de la Diáspora Cubana.

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¿Cuáles son algunos de sus próximos proyectos?

Como sabes, he estado trabajando en un libro que espero terminar el año próximo, titulado Havana in the Forties (La Habana en los años cuarenta), que trata de la muestra en el MoMA y de toda la presentación internacional del arte cubano en esa década. He estado trabajando en esto durante casi una década.

Por fin lo he terminado, y estará listo en el momento en que ocurran todas estas cosas: la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Tanto en el exterior como ahora en Cuba, la década de 1940 se considera un período realmente clave en la cultura en general: la música y la literatura y las artes visuales. Ese es un proyecto que estoy muy entusiasmado.

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También estoy trabajando en otra monografía, sobre un pintor cubano-americano en Miami, Arturo Rodríguez. Es un poco más joven que Azaceta pero también ha tenido una larga trayectoria como pintor figurativo narrativo. Como Azaceta, este artista ha sido muy popular entre coleccionistas y audiencias fuera de Miami. Su obra tiene una figuración cargada, con una narrativa muy poética e intensa.

Luis Cruz Azaceta: Dictators, Terrorism, War and Exile estará abierta hasta el 26 de marzo en el at the American Museum of the Cuban Diaspora en Miami.

Luis Cruz Azaceta, Exile 50, 2010.
Courtesy Luis Cruz Azaceta.