Ben Rodríguez-Cubeñas
Foto: Cuban Art News

Ben Rodríguez-Cubeñas, reconocida figura de la escena cultural cubana internacional, es el co-fundador y presidente del consejo del Cuban Artists Fund (Fondo de Artistas Cubanos) así como director del programa Culpeper Arts and Culture del Rockefeller Brothers Fund. Es miembro activo de un grupo de fundadores estadounidenses que buscan apoyar las iniciativas de la isla.

En noviembre del 2015, Rodríguez-Cubeñas formó parte de una iniciativa desarrollada por cuatro  fundaciones- Atlantic Philanthropies, la Fundación Ford, la Fundación Christopher Reynolds y el Rockefeller Brothers Fund- con el fin de convocar a una reunión a todas aquellas fundaciones estadounidenses interesadas en apoyar proyectos en Cuba. En diciembre, fue parte de un grupo que viajó a la Habana para reunirse con administradores de arte y funcionarios del gobierno en la Fundación Ludwing y presentar las conclusiones de un reporte sobre la cooperación internacional comisionada por el Fondo de Artistas Cubanos.

Unos días antes de Navidad, Rodríguez-Cubeñas se reunió con Susan Delson, editora en Nueva York de Cuban Art News, y sostuvieron una conversación sobre la cultura y el arte cubanos, la filantropía de EE.UU en Cuba y cómo las organizaciones cubanas se han levantado en respuesta al escenario sociopolítico actual. He aquí la primera parte editada de su conversación. 

¿Por dónde le gustaría comenzar?

Comencemos por analizar el año sucesivo al 17 de diciembre de 2014 y donde estamos ahora en el 22 de diciembre de 2015. Creo que todos estamos de acuerdo que ha habido  un tremendo cambio en el último año en cuanto a las relaciones EE.UU-Cuba y la posibilidad de al menos tener un diálogo y comenzar a analizar algunos de los asuntos que por muchos años han permanecido sin tratamiento.

Recuerdo que en noviembre de 2014, la Fundación Ford organizó una reunión de fundadores y otros grupos comprometidos con Cuba. No creo que alguien en aquella habitación- y todos eran expertos en temas relacionados con Cuba- hubieran podido anticipar la magnitud de los cambios que traería consigo ese anuncio un mes después.

Relacionando eso con la cultura y el arte en Cuba, hay dos cosas que resultan interesantes para mí. Lo primero es que una vez más estamos frente a un momento crítico de alta visibilidad para Cuba y sus artistas. Hemos experimentado esto antes, con otros matices, allá por los años 90. Por tanto, aprovechemos esto, porque no sabemos por cuanto tiempo estará abierta esta puerta.

Lo segundo es que pienso que todos están muy conscientes de lo mucho que Cuba respira y vive su arte y cultura todos los días. Sin embargo, el sistema cubano está pasando por un cambio importante. Estoy preocupado por el futuro papel de las artes y la cultura y por el hecho de ser capaz de mantenerlo. Porque al parecer todavía no existe los recursos necesarios para esto ahora.

¿Cómo ve el sector del arte en la isla? 

Hemos comenzado a ver a artistas creando programas de becas y diferentes proyectos en la isla. Juan Delgado y su programa de arte público, Carlos Garaicoa y su programa de intercambio de artistas, Kcho y su centro de arte comunitario en Romerillo, con el punto de wifi.

La Sala de Arte Martha Machado de Kcho Estudio Romerillo. Laboratorio para el Arte
Cortesía de Kcho Estudio

Somos testigos de lo que hacen estos artistas con recursos limitados- realmente con sus propios recursos- con muy poca infraestructura, legal o no o en ocasiones con cooperación internacional. Por eso, es nuestro deseo apoyar a esos artistas, pero ahora mismo no existe una vía directa para eso en Cuba.

¿Por qué es eso?  

No existe una explicación para esto- y de existir, no parece haber alguien que quiera dar razones- para crear una entidad legal, una asociación para este fin. Sé que se está trabajando en eso, pero ha tardado años.

Estas cuatro fundaciones- Ford, Atlantic Philanthropies, y la Fundación Christopher Reynolds y el Rockefeller Brothers Fund- tratan de ver cómo apoyar la evolución local del sistema a partir del apoyo a las fuentes privadas. Los EE.UU, por su parte, abogamos por los subsidios directos a organizaciones cubanas. Creo que esto ayudará en gran manera a alcanzar mayor transparencia y maximizar los recursos.

Hay obstáculos en ambas partes. Ahora, no existe una infraestructura legal para apoyar a estos individuos o a las instituciones cubanas. Ni siquiera se podía pensar en esto hace dos años o el año pasado [2014]. Ahora, se puede pensar en mayor apoyo y colaboración.

En una conferencia en la Fundación Ludwing en diciembre, asistieron personas del Ministerio de Cultura, del MINREX (Ministerio de Relaciones Exteriores) y del Ministerio de Comercio y la Inversión Extranjera (MINCEX) por sus siglas. Ellos trabajan con capital extranjero y con el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, y creo ellos desempeñarán un papel importante en términos de colaboración extranjera.

Temas como la cultura, las artes, la filantropía y las organizaciones sin fines de lucro han quedado fuera de los debates por parte de los EE.UU. Podemos ver un gran énfasis en el comercio y negocios estadounidenses. Los nuevos actores…ese es realmente su principal interés. Eso me preocupa un poco. Los intercambios culturales han sido un aspecto importante y nos han llevado a ser lo que somos hoy.

Obtener subsidios directos en Cuba será muy provechoso. Porque ha habido 50 años de desconfianza y los cubanos— con toda razón- son muy escépticos con las instituciones estadounidenses y con las fuentes de ingreso. De eso se trató mi charla en la Habana. Información básica: cómo las fundaciones serán dirigidas, de donde provendrá el dinero, quién tomará las decisiones y cómo se regularán—para que ellos puedan entender que existe una infraestructura y un proceso de regulación y supervisión.

Según las legislaciones de los EE.UU, no se permite ayudar a ningún empleado del gobierno o funcionario de un partido o institución gubernamental. Eso es un problema, porque todo en Cuba está de alguna forma conectado al gobierno. Ese es uno de los temas.

Otro impedimento es el programa del US AID con Cuba. Este programa de “cambio de régimen” es una espina para los cubanos y nuestras intenciones no son lo suficientemente buenas a sus ojos.

En los EE.UU, estamos en un año de elección en vista a un cambio de administración. Hay algo que quiera lograr antes de enero de 2017 cuando el nuevo presidente tome el poder?

Es muy oportuno e importante el trabajo que estamos realizando con estas otras fundaciones así como las conversaciones que comenzaremos con las gentes de Washington. Nos hemos reunido con el Departamento de Estado y la OFAC con el fin de que se oiga la voz del sector de las artes filantrópicas sin fines de lucro en el proceso que está teniendo lugar hoy.

Pienso que la administración de Obama está haciendo la mayor cantidad de ajustes posibles en la política de embargo antes de abandonar la Casa Blanca. Hasta el final, ellos van a tratar de mantener pequeñas brechas en ese embargo. Intentamos insertar ese ángulo filantrópico antes de que esto suceda. Esa es la intención.

Pienso que el objetivo final de todos los involucrados con Cuba es deshacernos del embargo y tener relaciones normales en todo. Siento que esto sucederá amén de la administración que tome el poder. Si miramos a las elecciones, si miramos el número de políticos que se muestran entusiastas [en este tema], de ambas partes, tanto republicanos como demócratas, verás una tendencia nunca antes vista, donde ha habido un cambio en la mente de las personas y ya se sostienen conversaciones sobre este tema. Y los “fieles”  parece ser la minoría—deben hacerse oír más, pero en fin son muy pocos. Aunque salga electo un demócrata o un republicano, pienso que este momento permanecerá y la tendencia se mantendrá en alza.

La estrategia del gobierno de Obama es hacer tanto como se pueda de manera que sea difícil revertir esos cambios. Creo que será difícil dar marcha atrás, tanto con lo que estamos haciendo aquí como con lo que está sucediendo en Cuba. Sólo creo que no es posible retroceder. Soy optimista.

¿Has observado algún incremento en el número de organizaciones filantrópicas en los EE.UU interesadas en financiar proyectos en Cuba?

Todo el mundo tiene un proyecto para Cuba en estos días (risas). Probablemente, también te has percatado de eso.

He llevado [a la Habana] dos grupos de fundaciones interesadas en Cuba. Algunos sólo visitan por curiosidad y quieren ver lo que está sucediendo sin ningún interés de hacer nada. Tratamos de hacer un mejor chequeo porque el tiempo es muy valioso para todos. Y pienso que los cubanos que están lidiando con toda esta avalancha de personas buscan cómo descifrar lo que es o no real.

Lo que he tratado de hacer con los financiadores que llevo allí es mostrarles los proyectos y prioridades ya existentes. Más que comenzar proyectos desde cero, [los he estado animando a] mirar lo que ya está creado, ha sido aprobado y es ya una prioridad, y entonces ver cómo ayudar a resolverlo. Creo que ese es el camino.

A finales de enero llevaré a otro financiador potencial, y dije: Sólo ve y mira lo que está pasando. No llegues con ningún proyecto preconcebido que quieras implementar. Eso no va a funcionar.

¿Qué más observas en la isla?

Volviendo al tema de la visibilidad y las oportunidades para las artes, la cultura y los artistas, veo un creciente interés en Cuba con respecto al diseño y la arquitectura. Individuos realmente talentosos. Podemos expandir el concepto de lo que consideramos personas creativas al diseño gráfico, por ejemplo, y hay muchas cosas interesantes sobre el desarrollo de sitios web y animación. Hay tipos más creativos y la nueva ola ayudará más este campo.

¿Consideras que la muestra arquitectónica del MoMA la primavera pasada tuvo un impacto en esta área?

Si, fue muy útil. Tuvieron la maqueta del ISA ahí, etc.

Y otros proyectos sobre los cuales nosotros aquí en EE.UU no sabíamos. 

Una vista de la exposición Latin America in Construction en el MoMA, con la maqueta de ISA en el primer plano.
Foto: Cuban Art News

Lo otro es que para los EE.UU es nuevo el trabajo en esta área. Sin embargo, otros países han estado trabajando con Cuba en los últimos 50 años. Tenemos que darse cuenta de que esa interacción ha ocurrido.

Un ejemplo importante es la apertura  de la Galleria Continua [con sede en Italia] en la Habana a finales del año 2015.

La apertura de la Galleria Continua es un desarrollo extraordinariamente importante. No es un espacio comercial, sino más bien un espacio público. Es bueno dar oportunidades para los artistas y ser capaz de crear una atmósfera donde se pueda intercambiar. Creo que es bueno que haya este interés porque estos espacios internacionales hagan cosas en Cuba.

Y muchos artistas individuales son parte de programas de residencias. Carlos Garaicoa está haciendo uno de estos programas.

Recientemente anunció una ronda de intercambios. La residencia de los artistas italianos en la Habana apoyados por Galleria Continua.

Todo eso es genial. Pero creo que antes de abrirnos al mercado de arte internacional, existe una estructura local- Galería Habana, Luis Miret y otros- que también se le puede ayudar ayuda financiera. Ellos están ahí y han estado trabajando en esta área por más tiempo.

Me gustaría ver a los protagonistas locales y a las personas que han trabajado en este campo recibir la misma ayuda. ¿Cómo respaldar la infraestructura local? Eso es lo que necesita discusión.

Particularmente dada la naturaleza de las galerías en Cuba las cuales son dirigidas por el estado.

Sí. Pero dar oportunidades a los actores cubanos va a ser muy importante.

Próximamente: Rodríguez-Cubeñas sobre la evolución del Fondo de Artistas Cubanos, el arte y la sociedad y los desafíos de conectar a Cuba y a Nueva York.