La apertura de Equipajes Variable de Candelario en la galería Dimensions Variable
Cortesía de Candelario Lassa

Es verano. El sol cae como plomada sobre Miami, sobre La Habana. ¿O, debería yo decir San Agustín?

Me dispongo a traspasar el umbral de Dimensions Variable, espacio experimental administrado por los artistas locales Adler Guerrier, Leyden Rodríguez-Casanova and FrancesTrombly, cuando, súbito, ese inconfundible y quejoso sonido de los viejos módems seguido por el tono de discar, absorbe mi atención.

Adentro, una extraña estructura arquitectónica vertical plagada de vanos luminosos, a medio camino entre rascacielos y edificio de micro-brigadas, pareciera el objeto de veneración de un extraño culto.

La apertura de Equipajes Variable de Candelario en la galería Dimensions Variable
Cortesía de Candelario Lassa

La gente rodea el edificio, se acerca al tótem luminoso. A veces, incluso, posan delicados sus manos sobre el cuerpo erguido del talismán y pareciera que dirigen a él ¿sus plegarias? mientras la mirada fija, como extasiada, queda prendida en lo que ahora –contemplación transfigurada- luce  como una torre de comunicaciones o una cabina telefónica.

Se trata de Equipajes personales, instalación concebida y realizada por Candelario, artista cubano y orgulloso San Agustinense –admito que tuve que preguntarle por el gentilicio.  La exposición, curada por Elisabeth Cerejido y con la colaboración de Fountainhead Residency, es una suerte de happening sostenido que Cerejido califica como una “exposición socialmente comprometida”.

La apertura de Equipajes Variable de Candelario en la galería Dimensions Variable
Cortesía de Candelario Lassa

“Para  este proyecto en específico –nos explica Cerejido- “Candelario quería conectar Miami y San Agustín. El quería que la gente que vive ahora en Miami pero que son de San Agustín y que todavía tienen conexiones allá debido a que tienen familia, amigos, etc, pudieran estar juntos,  así que ese es el puente principal que sostiene el proyecto.”

“Y lo lindo que pasó con la pieza es que dejó de ser únicamente  una estructura arquitectónica –yo siempre quise tener un elemento arquitectónico que refiriera a la idea de urbanismo y cómo la gente se relaciona con su entorno urbano y San Agustin es un lugar hibrido y extraño. Pensamos cómo activar esta estructura y se nos ocurrió que era que la gente  pudiera hacer llamadas directas a San Agustín la noche de la inauguración. ¿Cómo hacer esto?

Bueno, probamos varias opciones de equipos electrónicos hasta que finalmente, a través de un amigo, un ingeniero de sonido, encontramos un viejo aparato de bluetooth, uno de los primeros que la gente usaba en sus carros. El bluetooth conecta con una estación de radio y de esa manera obtenemos la señal, a través del teléfono de Candelario -que está conectado al bluetooth- hacemos las llamadas a Cuba. Y necesitas estar muy cerca de la torre, es necesario que le hables a la torre porque el bluetooth está dentro de la torre. Y de repente, la gente empieza a hablarle a esta cosa. Preguntan: “¿Cómo tú estás?” y entonces la torre te responde. Estás hablándole a esta torre que es una representación de San Agustín y, en un sentido más amplio, una representación de Cuba. Fue muy emotivo y el público enseguida se integró activando la pieza.”

Sobre los aleros de la torre se pueden ver caprichosas estructuras geométricas que bien pudieran referir al urbanismo un tanto anárquico de San Agustín.

“En una conferencia sobre urbanismo en La Habana –me explica Candelario muy apasionado acerca del tema- cada arquitecto explicaba el proyecto de una ciudad en cuestión. Habló el arquitecto de Cojímar y habló el de Alamar. Cuando le tocó el turno al de San Agustín, éste no habló. Cogió una caja de dominó y la viró. Las fichas se desparramaronen un mapa colocado sobre al piso. Entonces dijo: ‘Ahí tienes a San Agustín’. Y es así. Cuando se hizo San Agustín, por ejemplo, no se hicieron aceras. Se dejó que el tiempo y los atajos hicieran el camino y luego, siguiendo esos atajos se trazaron las aceras.”

Lo curioso, según el mismo artista, es cómo la puesta al uso de esta  -llamémosle así- urbanización espontánea, dio como resultado una ciudad mucho más funcional que otras planificadas al mínimo detalle. Fue el uso práctico de sus pobladores lo que dictó las necesidades y preferencias de los mismos.

Si me detengo en esta anécdota es porque la enseñanza que de ella se desprende está íntimamente relacionada con la propuesta de Candelario y de LASA.  Creado en 2008, LASA (Laboratorio Artístico de San Agustín), es un proyecto artístico y empresarial con sede en San Agustín –ciudad ubicada en las afueras de La Habana. El proyecto, fundado por Candelario y codirigido por este y AurélieSampeur nace como proyecto artístico multidisciplinario, de carácter abierto y capacidad de adaptación a  su entorno. LASA está interesado en generar desde el arte proyectos comunitarios que utilizan el marco del arte, convirtiéndose en plataforma propicia para experimentación y enriquecimiento del barrio a través del intercambio artístico y cultural.

El artista Candelario en la apertura de Equipajes Variable
Cortesía de Candelario Lassa

De hecho, es este sentido de integración entre el trabajo artístico y la comunidad lo que cautivó a la curadora de la exposición ahora abierta en Dimensions Variable.

“Como bien sabes –apunta Elizabeth Cerejido- “el trabajo de Candelario está siempre relacionado con la idea de intercambio. Es precisamente esta idea acerca de cómo comunicamos los unos con los otros, cómo nos movemos más allá de las barreras lo que llamó mi atención en primera instancia. Para mí era muy interesante traer a Candelario a Miami; siempre he puesto mucho énfasis en llevar artistas de aquí a Cuba e informarlos acerca de Cuba. Tener a Candelario aquí era una manera de facilitar su información acerca de Miami.”

Al mismo tiempo que Candelario expone aquí en Miami Equipajes personales (que acaba de cerrar este fin de semana), el artista presenta en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana uno de las últimos proyectos de LASA: MAC/SAN TV.Las siglas MAC/SAN refieren al Museo de Arte contemporáneo de San Agustín, una institución creada por LASA y que por su propia naturaleza (MAC/SAN  busca atesorar experiencias más que artefactos) existe sin necesidad del espacio común a los museos.

“Nosotros lanzamos el primer Museo de Arte Contemporáneo de Cuba, como proyecto- explica Candelario. La idea central es que el museo de arte contemporáneo del siglo XXI debería estar conformado por momentos y no por espacios. Los museos del siglo XX siempre fueron espacios: espacios que están vacíos y que están todo el tiempo generando momentos para que la gente venga. Entonces a partir de esa teoría, comenzamos a trabajar. Cuba tiene que tener un museo de arte contemporáneo, primero, porque no lo tiene y segundo, tiene que ser de esta manera. Y como yo vivo en San Agustín y todo el que va a venir a trabajar a LASA tiene un único pie forzado: hacerlo aquí en San Agustín, entonces sería MAC/SAN.”

Acogido dentro del programa central de la 11va bienal de La Habana en 2012, uno de los primeros proyectos de MAC/SAN es MAC/SAN TV. Se trata de un estudio de televisión nómada, que tiene como protagonista a la gente y los artistas, y como canal de distribución las populares memorias USB.

“MAC/SAN TV funciona así. Vamos a casa de un artista cualquiera y le caemos atrás. Filmamos todos sus problemas. Su novia, su día: la idea no es sentarse con él a hablar de su obra sino a ver su vida. Son seres humanos, no artistas. Cada paquete tiene una programación de 2h: 30 min. Eso comprende un dossier de la obra de un artista, una entrevista, un documental, un parte meteorológico de lo que va a pasar en la casa del artista. Se llama sitiorología en vez de meteorología. Tienes videoclips, que nosotros llamamos des-clip porque los hacemos al revés: yo hago un video y se lo doy a un músico para que haga la música. Normalmente tienes la música y creas a partir de ella la imagen.

“Esas dos horas y  media de programación (un fichero de 2 gigas aproximadamente) se convierten en un virus. Lo pongo en un USB nuevo que tiene 4, 6 u 8 gigas, el que encontremos. Y se lo regalamos a la población. Les estoy regalando 2, 4 o 6 gigas limpios para su uso personal pero hay 2 de ellos que están grabados y no se pueden borrar. Cada vez que conectas este USB a una computadora, esta información se mete en el equipo. Y cada vez que una memoria entre en esa máquina, se contamina con el virus. De esta segunda memoria puedes borrarlo,masnunca del USB original que yo te entregué. Es para garantizar que tú y yo tenemos una relación y que relacionarse con el arte trae consecuencias. Y la primera de ellas, es que está contigo todo el tiempo. Ya no puedes desprenderte de él.”

Aquí, un video de la apertura de Equipajes Personales, con el artista Glexis Novoa charlando con una amiga en San Agustín.