Luis Gárciga Romay, en colaboración con Miguel Moyacuadro del video Aiki, 2005
Cortesía de Luis Gárciga Romay, Miguel Moya, y Belkin Art Gallery

Más conocido como Tonel, Antonio Eligio Fernández acumula ya una larga actividad curatorial a la par de su obra artística. Junto al curador Keith Wallace, organizó la muestra Espacios Intermedios: Arte contemporáneo desde La Habanaabierta en Morris and Helen Belkin Art Gallery, University of British Columbia, Vancouver, hasta el 13 de Abril. Los artistas participantes incluyen Juan Carlos Alom, Javier Castro, Sandra Ceballos Obaya, Celia-Yunior, Ricardo G. Elías, Luis Gárciga Romay, Luis Gómez Armenteros, Jesús Hdez-Güero, Ernesto Leal, Glenda León, Eduardo Ponjuán González, Grethell Rasúa, Lázaro Saavedra González, y Jorge Wellesley.

En una entrevista por email para Cuban Art News, conversó acerca de las ideas que generaron esta muestra y su proceso de desarrollo, desde el concepto hasta la apertura.

Cómo surge esta exposición?

Espacios intermedios… es una exposición que surge de mis experiencias como participante y observador de la escena del arte en La Habana; de reflexiones sobre lo que sucede en esa ciudad dentro y fuera del arte, más que nada pensando en la historia de los últimos quince años, aproximadamente. De manera decisiva, la exposición se conforma a partir de diálogos que he sostenido con Keith Wallace —editor, crítico de arte y curador canadiense de extensa trayectoria—, sobre todo después de 2005, cuando me establecí en Vancouver. Keith y yo nos conocemos desde 1997, cuando él era el director de la Contemporary Art Gallery en esta ciudad y en condición de tal trabajó como uno de los co-comisarios —junto a Scott Watson, Eugenio Valdés y Juan Antonio Molina—en Territorios utópicos, un conjunto de exposiciones de arte cubano presentadas en aquel mismo año en varias de las galerías más importantes de Vancouver.

Hace tres o cuatro años Keith y yo comenzamos a pensar en una exposición que uniese arte chino y cubano de los años ochenta en adelante. En el año 2004 yo trabajé en una exposición con esas características (titulada Rogue Nations. Cuban and Chinese Artists) en MACLA, una galería en San Jose, California y desde entonces tenía ganas de emprender un proyecto similar. Keith, por su parte, es experto en arte asiático y editor de revistas de esa área (actualmente es editor jefe de la revista Yishu, de arte contemporáneo chino) y la idea le resultó atractiva. Al final, por razones que no vienen al caso, decidimos concentrarnos en el arte hecho en La Habana desde fines de los noventas. Es decir, de algún modo Los espacios intermedios… expone al público de Vancouver un conjunto de obras que podrían verse como continuación de lo abarcado en Territorios utópicos. Se trata de una mirada parcial a lo sucedido en el arte habanero, después de aquellas exposiciones de 1997.

Vista de la exposición The Spaces Between. A la izquierda, Sandra Ceballos, Sinfonía di-fusa para Batman / De-fused Symphony for Batman, 2012
Foto por Michael R. Barrick, cortesía de Belkin Art Gallery

Cómo describiría el tema de la muestra?

La exposición no tiene unidad temática, a menos que pensemos en La Habana y su arte como un tema. Pero ni siquiera eso, pues no nos propusimos reunir ejemplos de todo lo que bulle hoy (menos aún, de todo lo que brilla) en el escenario artístico habanero. Partimos de observar el arte hecho en esta ciudad, conversamos con artistas y críticos, visitamos estudios y exposiciones, reunimos información. Ese trabajo preliminar fue parte de mi relación natural con el entorno artístico de La Habana. Alrededor de 2005 o 2006 me pareció descubrir nuevos aires en obras que veía en exposiciones, estando en Cuba, o que me llegaban en videos, catálogos, artículos publicados en revistas y tabloides de la isla.

Jesús Hdez-Güero, cuadro del video Informe de hechos vividos / Report on Lived Events, 2006-07
Cortesía de Jesús Hdez-Güero y Belkin Art Gallery

En mis diálogos iniciales con Keith y más precisamente, después de su regreso (luego de una ausencia de nueve años) a La Habana en 2012, identificamos asuntos que el arte exploraba. Y que al parecer, según lo percibíamos ambos, se correspondían con situaciones cambiantes en lo económico, lo social, lo político y lo cultural: la importancia creciente del capital y del dinero; los altibajos de la economía y sus repercusiones en los diferentes estratos de la sociedad; las estrategias de los ciudadanos en su desenvolvimiento cotidiano, para lidiar con el burocratismo y la reglamentación excesiva de la vida personal y familiar; el lenguaje, los eufemismos, las muchas maneras de ocultar y de ofuscar diciendo; la profundización en la identidad nacional a un nivel “granular”, yendo al detalle (en cuanto a razas, géneros, clases, comunidades de todo tipo); el redescubrimiento de la naturaleza, de una naturaleza que muchas veces se abre paso en el entorno urbano, lo cual puede hacernos pensar por supuesto en la ruralización de la ciudad; y la transformación incesante del patrimonio arquitectónico y urbanístico, un proceso que parece sintonizado con los cuerpos, con la humanidad física y espiritual de quienes habitan la ciudad.

Estas son algunas de las líneas temáticas que el arte mismo nos fue revelando; decidimos seguir esas pistas múltiples. Por ahí llegamos a los artistas, y a las obras reunidos en Espacios…

Cúales fueron los criterios de selección de los artistas?

Uno de los objetivos fundamentales de nuestra selección ha sido armar un conjunto de obras que al quedar reunidas bajo el mismo techo inicien un diálogo, tal vez inesperado (puede que sorpresivo para los artistas, para los espectadores y a veces también para nosotros mismos, los curadores). Obras que faciliten conversaciones productivas y ofrezcan perspectivas contrastantes, y que al hacerlo se complementen y apoyen las unas a las otras. Creo que concebir y realizar una exposición colectiva es sobre todo eso, inventar un espacio poético, en donde los espectadores se sumerjan en una conversación entre obras, entre puntos de vista diversos, suplementarios y encontrados. Ello no le resta importancia al valor individual de cada obra, pero es esencial facilitar que se creen redes, que se provoquen intercambios entre trabajos que resultan de intelectos diversos, y ver el proyecto como una totalidad, más que como una sumatoria de unidades separadas.

Para crear esas redes a las que me refería, las obras deben incorporarse a un itinerario (real, en cuanto al tránsito físico por la galería e imaginario, en cuanto a lo que sucede en la mente de los espectadores) sugerido por los curadores, influido por nuestras interpretaciones.

Vista de la exposición The Spaces Between. A la izquierda, el video Habana Solo, 2000, de Juan Carlos Alom. A la derecha, dos dibujos de Eduardo Ponjuán.
Foto por Michael R. Barrick, cortesía de Belkin Art Gallery

¿Cómo puede verse esto, de acuerdo con las obras concretas? Podría describir parte del montaje en la primera sala. Comienzo con Habana solo (2000) de Juan Carlos Alom, obra que funciona como una suerte de portada simbólica de toda la exposición. Este es un trabajo que une el siglo XX con el XXI, la tradición de la fotografía clásica cubana y del cine de los sesenta con sensibilidades más recientes, y que nos permite introducir desde el inicio del recorrido varias de esas líneas temáticas a las que me he referido.

En el vídeo de Alom los protagonistas son los habitantes de La Habana, retratados en todos sus colores, edades, géneros y tamaños, desbordantes en su expresividad y gestualidad, presentados como seres inseparables del entorno arquitectónico: ciudad y gente se funden en una entidad única, hasta el final tremendo del filme, cuando la banda sonora enmudece mientras un hombre baila con la ciudad y para ella. Esos personajes inmersos en las realidades cotidianas del habanero de a pie son gente trabajando, caminando, sudando, riendo y luchando. Ellos nos guían, gracias a la cámara de Alom, por un espacio dramático, fluido, en transformación, que recorremos siempre de la mano de algunos de los músicos más importantes de las ultimas décadas en Cuba, entre ellos Frank Emilio, Tata Güines, Enrique Lázaga, José Luis Cortés.

Eduardo Ponjuán, Sín título / Untitled, 2010, visto a la derecha en el foto previo
Cortesía de Eduardo Ponjuán y Belkin Art Gallery

Muy cerca de Habana solo los espectadores encuentran algunos de los dibujos de Eduardo Ponjuán. Enfocados en la representación del oro y el dinero —este último visto como puro objeto, reducido a icono monocromático—, en lo que puede interpretarse como una reflexión incisiva sobre esas realidades socioeconómicas que Alom aborda vertiginosamente. Ponjuán nos conmina a imaginar un futuro en el cual se haga mucho más clara, para sus conciudadanos, la posible relación entre el papel moneda, los metales preciosos y la estructura económica de la nación. Alom nos mostraba los protagonistas de esa realidad en tránsito en la que oro y dinero son cada vez más importantes. Son los personajes luchando, ganando la vida como pueden, caminando entre edificios decrépitos, lanzándose al mar desde el malecón.

Vista de la exposición The Spaces Between. A la izquierda, fotos por Ricardo Elías del serie Oro seco / Dry Gold, 2005-09; a la derecha, un cuadro sín titulo por Eduardo Ponjuán.
Foto por Michael R. Barrick, cortesía de Belkin Art Gallery

Y como completando un triángulo, frente a Habana solo se despliegan doce fotografías de la serie Oro seco (2005 – 09) de Ricardo Elías, una colección de imágenes impresionantes, que describen el abandono, la ruina de la arquitectura y las maquinarias que sirvieron como columna vertebral en el sistema de producción del azúcar. La contracción de la industria azucarera es un aspecto clave en la crisis del “período especial”; al documentar este proceso Elías muestra una faceta diferente de esa realidad cultural y económica abordada desde otros ángulos por Alom y Ponjuán. Estas relaciones de una obra a otra, y entre varias de ellas, se sugieren a través del recorrido. En el mejor de los casos, logramos subrayar conexiones que las obras propician, ya que fueron concebidas y motivadas por experiencias comunes, en alguna medida compartidas por todos los artistas.

Foto de la serie Oro seco / Dry Gold, 2005-09, de Ricardo Elías
Cortesía de Ricardo Elías y Belkin Art Gallery
Foto de la serie Oro seco / Dry Gold, 2005-09, de Ricardo Elías
Cortesía de Ricardo Elías y Belkin Art Gallery

Cuanto demoró concebir la muestra desde el concepto incial hasta su apertura? Cuáles fueron los retos?

Keith Wallace y yo hemos trabajado en esta idea durante unos dos años y medio, desde que decidimos proponer el proyecto a la Morris and Helen Belkin Art Gallery de la Universidad de Columbia Británica, aquí en Vancouver, hasta que inauguramos la exposición en esa sede el pasado 9 de enero. Los retos al concebir y realizar esta exposición no son muy diferentes de los que se enfrentan usualmente en este tipo de trabajo: convencer a las instituciones participantes, reunir los fondos que permitan hacer todo lo necesario con el más alto nivel de profesionalismo posible, etc. Tal vez un reto adicional es la distancia geográfica entre Vancouver, una ciudad de la costa noroeste de Norteamérica, y La Habana. Ello nos obligó a planificar nuestras visitas a La Habana de manera que fuesen eficientes y productivas al máximo.

Cuál espera sea el aporte de la exposición?

A nivel local, en el caso de Vancouver, aspiramos a que la exposición contribuya a mantener el interés del público por lo que sucede en al arte contemporáneo de Cuba. Con la organización de Territorios utópicos, en 1997, la Morris and Helen Belkin Art Gallery inició una relación sostenida con el arte y la cultura de Cuba. A raíz de aquel evento de 1997, obras de artistas cubanos contemporáneos se sumaron a la colección permanente de la Belkin. A esa exposición siguieron otras colectivas y personales que han incluido el trabajo de artistas cubanos; yo mismo tuve el honor de ser invitado a realizar allí una exposición personal, Lecciones de soledad (2000), que tuvo como comisarios a Eugenio Valdés y Scott Watson. También en la Belkin se exhibió, con el título de Certain Encounters(2006) un conjunto de obras provenientes de la colección Daros Latinamerica, seleccionadas por Keith Wallace, con trabajos de Iván Capote, Manuel Piña, Lázaro Saavedra y Ana Mendieta, entre otros.

Tonel, Tribute to Water with Sugar, 2000, visto en la galería Belkin en 2000
Cortesía de Tonel y Belkin Art Gallery

Espacios intermedios… es un intento por mostrar la complejidad y la riqueza del movimiento artístico cubano, y en particular la relación del arte hecho en La Habana con la sociedad, la economía, la política, y el entorno físico en donde se generan estas obras. También nos interesa presentar la escena artística habanera como un proceso, como un fenómeno de sedimentación, afincado en continuidades (sin olvidar las rupturas). De ahí que lógicamente contemos con artistas que han sido profesores de otros de los artistas representados en la exposición.

Por lo mismo, es un proyecto que abarca diferentes generaciones: desde figuras conocidas ya en la década de los ochenta como Saavedra, Ernesto Leal, Sandra Ceballos, Ponjuán, hasta artistas visibles en el último lustro como Celia – Yunior y Grethell Rasúa, y otros que en su momento sirvieron para conectar una etapa con la siguiente: Luis Gómez en el tránsito de los ochentas a los noventas, o Glenda León del siglo veinte al nuevo milenio. El conjunto revela filiaciones estéticas muy variadas y un abanico amplio de medios: vídeo arte, pintura, grabado, dibujo, fotografía, instalaciones, obras sonoras.

Glenda León, Escuchando el azar / Listening to Chance, 2012
Cortesía de Glenda León y Magnan Metz Gallery, New York

Conversemos acerca del catálogo, que está siendo publicado en Londres.

El catálogo será publicado por Black Dog Publishing, esperamos que salga de la imprenta en marzo o abril próximos, antes del cierre de la exposición en Vancouver. Se ha concebido como un libro que puede comprenderse y disfrutarse independientemente de la exposición, aunque por supuesto contendrá información detallada sobre todas las obras expuestas, con amplio despliegue de imágenes, y también una sección con las biografías de los artistas.

El libro incluirá textos de Keith Wallace, Cecilia Andersson —curadora de Bildmuseet, Umeå University—, y míos; todos los ensayos aparecerán en español, inglés y sueco. En este momento se trabaja en la edición. Contará con cerca de doscientas imágenes, pues además de las obras que se exhiben, se reproducirán otras de los mismos artistas, así como información e ilustraciones de carácter histórico, para ofrecer datos sobre el contexto artístico y cultural siempre que ello sea necesario.

La muestra fue co-producida por Bildmuseet de la universidad deUmeå, en Suecia. Será mostrado ahí?

Efectivamente, la exposición ha sido coproducida por Bildmuseet, Umeå University, en Suecia. Keith Wallace y Cecilia Andersson —quien trabaja como comisaria en esa institución sueca dedicada al arte y la cultura contemporáneos— se encontraron por primera vez durante la Oncena Bienal de La Habana, en 2012. Y conversaron sobre la idea de colaborar en un proyecto enfocado en el arte habanero, algo en lo que ambos tenían experiencias anteriores. Ya en ese momento Keith y yo trabajábamos con vistas a lo que después se llamaría Espacios intermedios…. Se acordó que mantendríamos informada a Cecilia de las ideas que íbamos discutiendo, así como del avance de nuestro proyecto. La propuesta a la cual Keith y yo arribamos fue acogida por Cecilia Andersson y por Bildmuseet, y ellos se incorporaron como coproductores. La exposición se presentará en Umeå University a inicios de 2015.

En la segunda parte de nuestra charla, Tonel reflexiona sobre la situación actual del arte en la isla, y su inserción en la escena global.

Espacios Intermedios: Arte Contemporáneo en La Habana será mostrada hasta el 13 de Abril en la Belkin Art Gallery, Universidad de British Columbia, Vancouver.