Emilio Sánchez, Sín título (La Rumba Supermarket), c. 1980s
Cortesía de Smithsonian American Art Museum y Emilio Sánchez Foundation

El viernes 25 de octubre, el Smithsonian American Art Museum en Washington D.C acogerá la exposición Nuestra América: la presencia latina en el arte estadounidense, una revisión panorámica del arte moderno y contemporáneo latino. En una entrevista con Noticias de Arte Cubano, la curadora de la exposición E. Carmen Ramos comenta sobre los artistas cubano-americanos incluidos en la muestra.

Háblenos sobre la exposición. ¿Cómo surge?

Cuando comencé a trabajar en el museo en octubre del 2011, me encomendaron dos tareas: expandir la colección de arte latino del museo y realizar la curaduría de una  exposición, con esa colección.

Al realizar una exposición de arte latino en esta institución—el Smithsonian American Art Museum– mi propósito es analizar la relación entre arte latino y el contexto nacional donde surge, los Estados Unidos. En exposiciones, se ha tendido a asociar más este tipo de arte con el arte latinoamericano que con el arte estadounidense. Como nuestro museo se dedica al arte estadounidense, consideré importante explorar estas relaciones a través de la historia.

Por esta razón, la muestra incluye obras de artistas que trabajaron en los Estados Unidos desde finales de 1950. Uno de ellos es de Carmen Herrera, cubana quien vino a los Estados Unidos en 1939. Como sabe, ella ha sido considerada líder del arte geométrico en las Américas y está asociada con los constructivistas brasileños, aunque ha vivido aquí la mayor parte de su vida y su estilo era muy aparecido a otros artistas estadounidenses de su tiempo. Durante su estancia en París, donde estaba Ellsworth Kelly, ella profundizó en la abstracción geométrica. Ambos se interesaron mucho en el mismo lenguaje visual. Realmente quería mostrar ejemplos de eso- la profunda conexión con el  arte de los Estados Unidos y sus movimientos artísticos.

Carmen Herrera, Blanco y verde, 1960
Cortesía de BBC Mundo

¿Cómo está organizada la muestra? 

Existen tres categorías principales, y dentro de estas sub-temas relacionados. La primera parte se titula “Reframing the Past and Present” y nos muestra como los artistas latinos han revisitado y reinterpretado temas puntuales de la historia estadounidense: el paisaje, la expansión al Oeste…

María Magdalena Campos-Pons, Constellation, 2004
Cortesía de Smithsonian American Art Museum

Dentro de esta categoría, existe un grupo que aborda el tema de la migración. Este es un concepto visceral para los Estados Unidos, somos una nación de inmigrantes y han existido artistas latinos que exploran este tema. Existen trabajos, por ejemplo, de María Magdalena Campos-Pons, quien vino a los Estados Unidos a finales de 1980, su emigración hizo que estuviera en contacto directo con los artistas afro-americanos. Comenzó a verse como parte de la diáspora africana global, sus obras comenzaron a mezclar su interés en revelar esas relaciones culturales con la cultura africana y sus relaciones con Cuba.

La segunda sección principal “Signs of the Popular” nos muestra como los artistas latinos han reinterpretado la cultura popular. La tercera, “Defying Categories” nos enseña como los artistas latinos han desafiado nuestra preconcepciones –nuestras ideas sobre lo que es el arte estadounidense, por ejemplo, o que el arte no puede ser político y estético al mismo tiempo.

Háblenos sobre la colección de arte latino del museo, que es la base de la muestra.

La colección que heredé era como una cápsula del tiempo. La mayor parte se formó a finales de 1980 y 1990 y reflejaba las corrientes de la era. Cuando llegué a este país, quería expandir la colección en dos direcciones, tomándola como punto medio. Mi objetivo era mostrar el amplio alcance estético, conceptual e histórico del arte latino.

También quería incluir trabajos de artistas que no necesariamente identificaran sus trabajos en términos culturalmente específicos. Y reflejar que esta trayectoria es también parte del arte latino. En ese sentido, fue muy importante la adquisición de una pieza de Carmen Herrera. Como lo fue el trabajo de Teresita Fernández, una artista más joven que no necesariamente presenta sus trabajos en un contexto cultural latino. Ella se interesa en cómo su obra aborda temas relacionados con el espectador, cómo se inserta en el escenario. Yo estaba muy interesada en esto porque el género de paisaje es característico de los Estados Unidos.

Teresita Fernández, Nocturnal (Horizon Line), 2010
Cortesía de Smithsonian American Art Museum

La colección incluye cerca de 600 obras. De estas, 92 trabajos de 72 artistas han sido incluidos en la muestra. Once  de esos artistas son cubanos.

Hablemos sobre esos 11 artistas, que es un grupo muy diverso. ¿Cuáles fueron sus criterios de selección?

Luis Cruz Azaceta, No Parking Here Any Time, 1978
Cortesía de Smithsonian American Art Museum

Quería incluir trabajos que mostraran el alcance de los artistas cubanos-americanos que trabajan en los Estados Unidos. Obras de Rafael Soriano, por ejemplo, y Luis Cruz Azaceta son donaciónes recientes y maravillosas. En el caso de Soriano, no teníamos ningún trabajo hecho por él. En el caso de Luis, teníamos algunas obras pequeñas, pero nada de importancia. Estábamos muy emocionados porque estuviera representado por una pintura de su primera etapa: la serie violencia en Nueva York o la serie “pop apocalíptico” realizada a finales de 1970.

Hablemos nuevamente de Carmen Herrera, ya que creo es uno de los mejores ejemplos. Realmente yo quería algo de finales de los años 50 y principios de los 60. Quería mostrar sus trabajos como parte de un momento histórico específico: el auge del minimalismo en los Estados Unidos. Ella estuvo allí!. Me interesaba presentarla como participante, no mera testigo del hecho.

El trabajo que adquirimos de María Magdalena Campos-Pons es Constellation, del 2004Deseaba tener un trabajo de una artista afro-cubana que abordara el tema de la migración, desde una perspectiva diaspórica africana. Tenemos una importante colección de arte afro-americano, y yo estaba ansiosa por incluir un artista latino que abordara este tema desde otra perspectiva y mostrar como los artistas latinos están reforzando la idea de que somos una nación diaspórica africana. Esta fue, sin dudas, otra buena adquisición.

Nos sentimos muy contentos cuando la familia de Rafael Soriano decidió darnos sus trabajos, él representa la primera generación de artistas cubanos que vinieron a los Estados Unidos siendo ya adultos. De cierta forma, aunque nuestra colección no intenta abarcarlo todo—y existen aún muchos, muchos vacios—es un intento por mostrar el amplio arco de artistas que aún con diferentes experiencias y trayectorias pertenecen a la misma comunidad.

Rafael Soriano, Un Lugar Distante (A Distant Place), 1972
Cortesía de Smithsonian American Art Museum

Algunos de los artistas cubano-americanos en la muestra son reconocidos internacionalmente. Sin embargo, hay algunos que son menos conocidos.

María Brito, El Patio de mi casa, 1990
Cortesía de Smithsonian American Art Museum

Las obras de María Brito y Arturo Rodríguez hablan de la generación de Miami –otro momento importante dentro del desarrollo del arte cubano-americano en los Estados Unidos. Fue una generación de artistas que vinieron a los Estados Unidos siendo niños y comenzaron a explorar aspectos de su biculturalidad. Aunque ellos no son tan conocidos como otros artistas, son una parte importante de la experiencia cubano-americana en términos de arte.

Pienso que María Martínez Cañas es una artista fenomenal, y por muchas razones la ubico en la misma categoría junto a Abelardo Morell. Son dos fotógrafos excelentes y por esa razón están en la misma exposición. Los trabajos de Martínez Cañas pueden ser culturalmente específicos – especialmente el trabajo en la exposición que explora su historia personal. Abelardo Morell es un artista que realmente se ha enfocado en su medio de un modo altamente creativo, y es muy importante.

Abelardo Morell, Camera Obscura Image of Manhattan View Looking West in Empty Room, 1996
Cortesía de Smithsonian American Art Museum

Claro, Ana Mendieta está incluida…

Mendieta es una de las figuras más icónicas de la historia del arte cubano-americano, y adquirimos su trabajo tiempo después de unirme al museo. Su arte es una mezcla increíble de los movimientos de arte contemporáneo en los Estados Unidos y su historia personal –una confluencia de arte terrestre, performance y una experiencia de exilio.

Ana Mendieta, Sín título, de la serie Siluetas, 1980
Courtesy Smithsonian American Art Museum

¿Y Emilio Sánchez?

El trabajo de Sánchez se presenta frecuentemente ya que aborda las temáticas de luz , sombra y arquitectura. Pero descubrí a un artista interesado en explorar la presencia cubana que por mucho tiempo ha estado en los Estados Unidos—especialmente los trabajos que tratan el paisaje urbano de la ciudad de Nueva York.

Frecuentemente, él visitaba comunidades inmigrantes, y luego estudiaba y jugaba con las señalizaciones que veía en bodegas y otros negocios. La acuarela en la exposición se inspira en una bodega llamada el Supermercado La Rumba. Nos muestra la influencia de las culturas latina y cubana, en el paisaje de la ciudad de Nueva York.

Entonces, dada las 3 categorías y subtemas principales, ¿cómo están distribuidos los artistas cubanos en la muestra?

Arturo Rodríguez, Sín título, 1998
Courtesy Smithsonian American Art Museum

María Magdalena Campos-Pons, María Brito, Arturo Rodríguez, y Abelardo Morell están en “Reframing the Past and Present,”  específicamente en el grupo “Migrating Through History.” Carmen Herrera, Rafael Soriano, Teresita Fernández, María Martínez Cañas y Ana Mendieta están en “Defying Categories.” Y Luis Cruz Azaceta y Emilio Sánchez están en “Signs of the Popular.”

¿Cuáles son tus expectativas con la muestra? ¿Qué te gustaría alcanzar?

Me gustaría vernos como una nación—una nación de amantes del arte—para comenzar a ver a los artistas latinos como artistas estadounidenses. Ellos no son extranjeros, no pertenecen a otro lugar, sino que han tenido una fuerte presencia aquí en los Estados Unidos. Me gustaría que los viéramos como parte de este gran conjunto llamado arte estadounidense. Y espero que otros museos comiencen a ver el arte latino desde esta perspectiva.

Muchas personas vienen a este museo para comprender la experiencia norteamericana. Por tanto, yo creo que esta exposición enseñará a muchas personas aspectos de esta comunidad no solo desde una perspectiva artística sino también histórica. Esperamos que Nuestra America logre mostrar los puntos de contacto entre las dos.

Hablando sobre eso, ¿la muestra se presentará en otros lugares?

Estos son algunos de los lugares, y espero se sumen más. Se presentará en sitios: el Museo de Arte Frost en Miami (28 de marzo -22 de junio, 2014); el Museo de Arte Crocker en Sacramento, California (21 de septiembre – 11 de enero, 2014); el Museo de Bellas Artes Utah en Salt Lake (6 de febrero -17 de mayo, 2015) ; el Centro de Arte de Arkansas en Little Rock (16 de octubre, 2015-17 de enero, 2016) ; y el Museo de Arte Delaware en Wilmington (5 de marzo-29 de mayo, 2016.)

¿Algo que quisiera añadir para terminar?

La muestra y la colección intentan presentar una visión amplia y diversa del arte latino. Al caminar por la exposición, las personas tendrán la oportunidad de ver a los artistas trabajando en casi todos los medios: video arte, fotografía, escultura, pintura, gráfica, arte conceptual. Es realmente importante presentar, siempre que podamos, una amplia visión del arte latino.

Our America: The Latino Presence in American Art se presentará en el Smithsonian American Art Museum en Washington, D.C. el 25 de octubre y estará abierta al público hasta el 2 de marzo del 2014.