Eugenio Rodríguez, Mujer con cinta
Cortesía de la colección Viñas-Gil

Más de trescientas esculturas cubanas forman parte de la colección privada Viñas-Gil, con sede en La Roda (Albacete), España. Representativa de las poéticas vanguardistas en esta manifestación entre los siglos XIX y XXI, incluye obras relevantes de unos ochenta artistas; donde podemos reconocer nombres como Mario Carrieri, Teodoro Ramos Blanco, Francisco (Pancho) Antigua, Rita Longa, Agustín Cárdenas, Kacho, entre otros. Hablamos ciertamente de una selección tan valiosa, como la atesorada en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de La Habana.

Ante la palabra “colección”, muchos se preguntan cuál es el mayor beneficio de reunir piezas, sean antiguas o más actuales. Para José Julián Viñas Picazo (La Roda, Albacete, 1954), dueño de la Colección Viñas-Gil, ese beneficio “nunca es monetario; consiste en la satisfacción de poder contemplar todos los días las obras donde los artistas reflejaron sus constantes estados de ánimo, sus alegrías y enfados, sus éxitos y fracasos, sus ilusiones por cumplir, y sus proyectos realizados”.

Viñas Picazo no tiene familiares antecesores vinculados al arte, pero estudió arquitectura, y eso seguramente lo convirtió en un amante de las proporciones. Cuando su tiempo libre lo permite, también es creador de esculturas, dibujos, grabados y pinturas.

¿Desde cuándo apuesta por el coleccionismo?

Comencé en el año 1973, siendo estudiante en Andalucía, Sevilla. Adquirí mi primera obra escultórica, que era el desnudo de una mujer en escorzo. La compré a un estudiante de arte, y aunque firmada, actualmente desconozco el desarrollo que haya podido tener el artista; es una pieza que tengo en mi dormitorio, en la mesita de noche, y su costo entonces fue de 500 pesetas.

Juan José Sicre Vélez, Figura
Cortesía de la colección Viñas-Gil

¿Cuándo ud descubrió que las esculturas cubanas podían generar una buena colección?

Desde mi primer viaje a La Habana, allá por los años 80, entendí que mi interés no era la adquisición de pinturas, a pesar de que sé que la escultura siempre ha sido la “maldita” de las artes. Es difícil el traslado de las piezas escultóricas, se necesita volumen para su exhibición, por lo que hay menos coleccionistas, y su revalorización siempre es más baja. Pero la escultura te da una satisfacción muy importante que la pintura no te ofrece, y es poder gozar del tacto de las obras, de sus acabados, de las formas.

¿Cuál fue la primera escultura cubana que tuvo en la Colección Viñas-Gil? ¿Cómo la consiguió?

Las obras iniciales fueron obtenidas en subastas de arte; la primera fue una talla en madera de Florencio Gelabert Pérez (1904-1995), adquirida a la familia del artista.

¿Usted es el único dueño de la colección?

Es de mi familia, en concreto también de mi esposa Delia Gil y de mis tres hijos Delia, José Julián y Mario Viñas Gil. El nombre procede naturalmente de los dos apellidos de mis hijos.

Enrique Moret, Danza africana, 1960
Cortesía de la colección Viñas-Gil

¿Cómo un español ha podido atesorar figuras tan significativas del patrimonio cultural de Cuba?

Con mucha constancia y ganas de ir en busca de aquellas obras que deseo incorporar. La colección se compone también de más de 300 grabados de artistas cubanos, con independencia de grabados y pinturas de artistas de otros países.

¿Qué dificultades ha tenido que enfrentar para mover las piezas, especialmente cuando estas han viajado desde Cuba hacia España? Imagino que debió solicitar permisos especiales.

Normalmente las obras han viajado conmigo como equipaje, y en cuanto a permisos hay que solicitarlo en el Fondo de Bienes Culturales, en La Habana.

¿Todas las esculturas cubanas de su colección las ha encontrado solo en Cuba?

No. Las he adquirido en distintos lugares y países, a veces en los sitios menos esperados, de diferentes formas, en subastas, compras, regalos o cambios.

¿Cuál ha sido la pieza más difícil de encontrar?

Conseguir las obras de Agustín Cárdenas no fue fácil. Estuvimos un tiempo negociando, hasta que la familia decidió cederlas a nuestra colección.

Agustín Cárdenas, Maternidad, 1954
Cortesía de la colección Viñas-Gil

¿Es complejo el proceso de selección y ubicación de las piezas?

La escultura necesita un lugar en el que pueda de alguna forma “respirar”. La mayor dificultad es encontrar un espacio en las viviendas que se proyectan en la actualidad.

De la colección, obras y autores preferidos…

Oblata, de Teodoro Ramos Blanco, y Mujer tocando instrumento musical, de Agustín Cárdenas. La primera es una cabeza realizada en mármol de Carrara. Se trata de una novicia mulata que refleja en su rostro una gran serenidad espiritual. La segunda es una figura de mujer realizada en granito, que según mi criterio puede ser el antecedente de Mujer con chicle, la famosa escultura de Cárdenas.

Destacan varios autores de vanguardia, pero si me he de “mojar”, me quedaría con Teodoro Ramos Blanco, por haber sido el primero en llevar el “negrismo” como belleza a la escultura.

Como coleccionista ha podido conocer a artistas cubanos vivos, y a sus familiares. ¿Qué recuerda de esos encuentros?

Conservo muchos ratos agradables y anécdotas. La mujer de Pancho Antigua, cuando la visité en su domicilio, me enseñaba las gorditas realizadas por ese artista, tanto las esculturas como los dibujos, y me comentaba: “a Pancho le encantaba dibujar a las mujeres gorditas, sin embargo se casó conmigo que era tremenda flaca”.

Mencionamos el arte cubano, pero ¿qué otras piezas valiosas conforman su colección?

Hay obras de autores españoles como José Luis Sánchez, Rafael Canogar, Juan Muñoz, Dalí, García Muela…el rumano Brancusi, Calder.

Coménteme sobre las ideas que sustentan la exposición La mujer cubana. Esculturas, que ha sido exhibida en España.

Sín titulo, artista desconocido
Cortesía de la colección Viñas-Gil

La muestra es una selección de más de setenta piezas de la colección Viñas-Gil. Representa a la mujer en sus diversas formas de vida. Resaltan temas como el desnudo femenino, las cabezas, la maternidad, la sensualidad y otros tan cubanos como el “negrismo”, la danza, o las figuras de aborígenes. También se incluyen las famosas “gorditas”, realizadas en los años cuarenta, bajo la influencia del escultor húngaro Bernard Reader.

Son piezas fundamentalmente de mediano y gran formato, realizadas en maderas nobles, metal, bronce, mármoles y piedras. Prácticamente todas son únicas. En Cuba, al ser difícil la reproducción en bronce, por las dificultades económicas y la falta de medios, los escultores tenían que realizar las obras directamente, tallando la madera o esculpiendo la piedra.

Florencio Gelabert Pérez, Bailarina, 1957
Cortesía de la colección Viñas-Gil

La mujer cubana. Esculturas tiene la novedad de ser la primera y única exposición de su tipo que se puede contemplar en un país europeo y, por supuesto, con esta cantidad y variedad de artistas de vanguardia. Posiblemente, es la primera vez que se realiza una así en el mundo. Dentro de la muestra, se intenta analizar en profundidad de lo que ha representado la escultura cubana en su conjunto.

¿En qué fechas y localidades han presentado la muestra?

Ha sido exhibida en Córdoba, en el Museo de Arte Moderno de Huelva (2010), y en las salas de exposiciones del Castillo de Cádiz (2011). También se ha presentado en el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Albacete, en la inauguración del Centro Cultural José Saramago en Albacete, y en el Museo Municipal de Albacete, así como en centros culturales de Toledo y Guadalajara, España.

¿Existe una Fundación Viñas-Gil?

No, esta es sólo una colección privada. En España no hay grandes ayudas para este tipo de fundaciones. No obstante, estamos abiertos a analizar cualquier iniciativa o proyecto de exposición que cualquier organismo, o entidad pública o privada, quiera realizar, sin importar el país donde se pretenda ejecutar la muestra de nuestra colección. La exposición pudiera ser general, o monográfica, referente a un tema como el ya comentado de la mujer cubana, o el desnudo, también otras que pudieran nombrarse El hombre, edades y formas, o La escultura dibujada, con esculturas y dibujos de los propios artistas seleccionados.

¿Ha viajado mucho a Cuba? ¿Qué le gusta de la isla, además de las esculturas?

He visitado el país durante varios años y lo mejor de Cuba sin duda alguna es su gente, el trato con las personas. Pienso que la identificación entre cubanos y españoles es muy fuerte, solo hay que ver los apellidos de las familias, o preguntar por los ancestros, para que todos te indiquen que su “abuelita gallega” procede de Galicia, Canarias o Asturias.

¿Qué no le debe faltar a un coleccionista?

La ilusión y la pasión, sin olvidar la constancia y la entrega a la belleza del arte.