La Perversión de lo clásico: Anarquía de los relatos

El pasado sábado 1 de junio,  la 55 ª edición de la Bienal de Venecia abrió oficialmente al público-y con ésta, el segundo pabellón cubano que se presenta en el evento. Para celebrar la apertura, Noticias de Arte Cubano reunió declaraciones de curadores del Pabellón y de tres de sus artistas para conocer más sobre la exposición y sus conceptos.

El título oficial de la exposición del Pabellón Cubano es La Perversión de lo clásico: Anarquía de los relatos(The Perversion of the Classic: Anarchy of the Narratives). En una descripción emitida por la Bienal, los curadores del pabellón, Jorge Fernández Torres, director del Centro Wifredo Lam, en La Habana, y Giacomo Zaza, explicaron las ideas que sustentan la exposición:

Nunca antes había existido una convicción tan dudosa y generalizada de lo que hasta ahora hemos denominado arte. Algo que nos obliga a repensar los procesos definitorios del valor artístico y el sentido que tiene para nosotros la creatividad. El diseño ,la moda y todo lo que se nos devuelve a partir del consumo, genera una sensorialidad que mapea un territorio profano lleno de intersubjetividades .Todos los relatos se alzan y descienden a la vez como voces entrecortadas de muchos discursos.

Quiso la tenacidad de los organizadores del Pabellón de Cuba de la Bienal de Venecia que ocupáramos el Museo de Arqueología ubicado en la Plaza de San Marcos en Venecia. Siete artistas cubanos dialogarán con siete artistas internacionales para convivir en un espacio que nos hace detenernos en la propia naturaleza y en la visibilidad que genera hoy el Museo. [Además de los siete artistas cubanos invitados a participar en el Pabellón,  los artistas internacionales invitados fueron Rui Chafes, Pedro Costa, Neil Leonard, H. H Lim, Hermann Nitsch, Wang Du, y Gilberto Zorio.]

Los artistas invitados van a actuar dentro del Museo, desarrollando reflexiones en equilibrio entre pasado, presente y futuro. Van a abrir las fronteras sobrepasando las “cercas lingüísticas” para posicionarse en el medio de diferentes áreas temáticas: en la relación entre poder e información, en la fragmentación de los signos y en el uso mediático de la imagen, en los estadios de los procesos mentales y de los fenómenos, en el pensamiento filosófico y en los rituales iniciáticos de matriz orgiástica. Sus obras nos llevarán a atravesar territorios enigmáticos y “amenazadores”, en el flujo icónico de la vida exasperada, marginada por el sistema.

Glenda León, presenting Música de las Esferas / Music of Spheres

Glenda León. Para la Bienal de Venecia, Glenda León (n. 1976, La Habana) creó Música de las Esferas, una instalación sonora inspirada en la teoría de Pitágoras «de la armonía de las esferas.» Los materiales de la instalación consisten en una caja de música, un motor, vidrio, sistema de impresión Lambda, plexiglás, una caja de luz, madera, y un sistema de amplificación de sonido.

Explica Glenda sobre su obra:

Todos los seres son tonos de la Sinfonía Universal.

— J.F Hugo von Dalberg

 La teoría de la Armonía de las Esferas tiene su origen en Pitágoras, quien aseguraba que el cosmos estaba matemáticamente ordenado, y el movimiento de los cuerpos celestes así como la distancia entre ellos se regía por proporciones musicales. Los sonidos resultantes eran incapturables para el oído humano en estado ordinario. Así mismo, la armonía del cuerpo y la del cosmos “eran” parte de un todo interrelacionado.

No por casualidad Música de las Esferas está rodeada [en el museo] de grandes dioses griegos quienes, en silencio perpetuo, escuchan. Entre ellos Apolo, el dios de la Luz, y también de la Música, muchas veces asociado a las nueve musas, y por esto el número de nueve planetas en la caja de luz correspondientes a las nueve notas que se escuchan (el Sol no está incluido: sería el punto de observación). Atenea, asociada a la sabiduría y a los números, se conecta con el cálculo matemático que presuponía para los griegos descifrar esos sonidos celestes.

Muchos textos religiosos coinciden en que el sonido existió primero que todo, antes que la luz y la materia. Por eso, el uso del sonido es como una manera de regresar a esa esencia descartada de nosotros mismos, de nuestro ser más profundo que está unido al universo. ¿Y no sería el Silencio algo incluso anterior  al Sonido? Es en el intersticio entre ambos que reside el sentido de la obra. Inevitablemente del Silencio se deriva una escucha profunda, esa en la que nos vaciamos de pensamiento y de ego, para dejar entrar los sonidos, las palabras y la presencia del otro. Pero en un mundo de tanta prisa, de estrés, y de tanta desconexión  del hombre consigo mismo, hay una ceguera y también una sordera crecientes.

Incidir sobre el acto de escuchar desde un nuevo punto de vista: Viendo sonidos, escuchando imágenes.

Mañana: Tonel y Sandra Ramos conversan sobre sus propuestas en Venecia.