Servando Cabrera Moreno, Milicias campesinas, 1961
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana

Servando Miguel Justo Jesús Cabrera Moreno nació en La Habana el 28 de mayo de 1923. En este año 2013 Servando Cabrera Moreno (1923-1981) cumpliría nueve décadas de vida. Una casa-museo en La Habana se encarga de proteger su legado. (Para más fotos, vea el álbum en la pagina de Cuban Art News en Facebook.)

La imponente mansión habanera conocida como Villa Lita, ubicada en la avenida Paseo entre 13 y 15, es la sede del Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno. El ecléctico recinto atesora no sólo dos centenares de obras del artista, sino también la impresionante colección de arte popular coleccionada por Servando: son 1500 objetos y piezas, fundamentalmente de Europa y México.

Conversamos con Lourdes Álvarez, directora del Museo, sobre este creador, a quien la crítica de arte Graziella Pogolotti definiera “como un paseante solitario difícil de encajar en escuelas y estilos dentro de las artes plásticas cubanas”.

También nos acompaña en este diálogo Rosemary Rodríguez, subdirectora del Museo. La joven, que también se desempeña como curadora, explica que el trabajo de la Institución se divide en dos grandes grupos. “El primero de ellos abarca lo concerniente a las artes plásticas: obras de Servando y de otros artistas. Mientras que el segundo corresponde al arte popular”.

Rosemary se revela como una profunda conocedora de los distintos períodos que atraviesa Cabrera Moreno en todo su proceso creativo:

¿Qué importancia tuvo para la obra de Servando el triunfo de la Revolución?

El triunfo de la Revolución marcó un giro en la obra de Servando. Fue un artista sensible a la historia y los acontecimientos de Cuba. Podríamos decir que Servando es el primer artista cubano que representa la epopeya revolucionaria. Y decide representar a todos los que hasta ese momento nunca habían logrado un lugar protagónico en los lienzos. “Milicias campesinas”, más que un tema es la obra más conocida de la etapa épica de Servando.

Pero no solo representa a las milicias. También, como un cronista de su época, documenta los hechos de Playa Girón, el bombardeo del 15 de abril. Los cambios sociales también tienen un espacio, representa a la muchedumbre en las asambleas populares, a los brigadistas en la campaña de alfabetización, la juventud.

Servando Cabrera Moreno, El pequeño carpintero rojo (El corazón del plátano), 
1981
Cortesía de la Colección Farber 

¿Cómo se vivencia el erotismo en la obra de Servando?

El hilo conductor de la obra de Cabrera Moreno es la figura humana. El hombre fue el centro de la creación de Servando –cual pintor renacentista– pero el erotismo hace su aparición explícitamente en la década del 70. Representa torsos acoplados, figuras que se entrelazan, abrazos, besos. Servando logra explorar el cuerpo humano y lo expresa como un paisaje sensual. Es, junto a Umberto Peña, pionero del arte erótico y homoerótico en Cuba.

Lourdes Álvarez, directora del Museo Servando Cabrera Moreno, se incorpora a la conversación.

¿Con qué propósito se fundó el Museo Servando Cabrera?

Servando fue un gran conocedor de la expresión artística de muchos países, pero además tenía una vocación singular: era un gran coleccionista. Durante toda su vida atesoró –junto a los bienes heredados de su familia– todo un conjunto de documentos de su propia vida. En cada uno de sus viajes por el mundo buscaba recuerdos de lo que más le interesaba.

En un determinado momento se decidió que su casa podía convertirse en un museo para mostrar esas expresiones populares que son la vida de los pueblos y de las cuales no había mucha referencia en Cuba. Cuando Servando falleció en 1981, de un infarto masivo, no estaban las condiciones creadas todavía. A la muerte de su hermana en 1991, quien era la última heredera directa, el Estado Cubano se dio cuenta de que esa colección había quedado un poco desprovista.

Por suerte en 2004 se registró la compra de todos esos bienes, y fueron trasladados a almacenes seguros, a la espera de la inauguración de un museo. Creo que no hay un museo para Servando, hay un museo para las colecciones de Servando. Gracias a la manía rigurosa que él tenía de conservar, inventariar, toda la colección tenía su propio inventario personal.

Además de un conjunto de elementos valiosos del Servando artista, estaban sus colecciones de artes decorativas y arte popular, sus libros y otras pertenencias que hasta la fecha no se han podido exhibir todavía. Aunque esta es una gran casa, mucho mayor que la suya, resulta complicada para las exposiciones públicas de esos artículos pequeñitos, muy detallados y que deben ser bien protegidos.

¿Cómo contribuyó Alfredo Guevara, presidente histórico del ICAIC, a la fundación del museo?

Alfredo Guevara fue un gran amigo de Servando. Se conocieron en París y luego profundizaron la amistad cuando Servando trabajó como diseñador del documental El Mégano, con un grupo de cineastas cercanos al Neorrealismo Italiano.

Guevara fue un pilar importante para Servando en los difíciles años 70, durante el llamado decenio gris, por la discriminación hacia los homosexuales y las distintas corrientes restrictivas de la política cultural cubana. Alfredo en ese momento tuvo un papel protagónico para Servando. Por eso, Moncada y Cordillera, dos de los cuadros más impactantes del artista se encuentran en el salón del noveno piso del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

El presidente fundador del ICAIC, como casi todos los amigos y familiares de Servando, quedó un poco desconcertado con su temprana muerte en 1981. Por eso, cuando las obras se guardan en almacenes, Guevara se convierte en el albacea de la colección –de manera legal– aunque todos los inventarios, fotografías, piezas que se mandaban a restaurar corrían por parte de Patrimonio.

Cuando se decide que esta casa acogiera la sede del Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural se encargó de la parte técnica, del proceso de cambio de uso para poder albergar las colecciones y de su protección.

Posteriormente se adicionó el almacén de obras (una nave ubicada en el patio lateral) para poder albergar las piezas que había en el fondo. La antigua cochera pasa a ser una biblioteca pública.

¿Cuántas obras de Servando posee el Museo? ¿Atesora el Museo la mayor colección de Servando en Cuba?

Casi estamos llegando a la cantidad de bienes que tiene el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Nosotros sumamos 200 y ellos 220. Bellas Artes durante mucho tiempo fue el único museo especializado en arte del país. Por tanto, era el lugar donde de manera natural, los pintores intentaban vender sus obras, puesto que la Institución contaba con un presupuesto adecuado para ese fin.

Además, en la década de 1970, Servando fue uno de los llamados artistas profesionalizados que recibían un salario mensual con la condición de que donaran algunas de sus obras para incrementar la colección del MNBA. De esa manera, Bellas Artes ingresaba mes tras mes nuevas obras del artista.

Esa es una de las vías por las cuales el Museo incrementó su colección de Servando. Después se nutrieron de otras piezas que quedaron en casas donde los bienes fueron confiscados por el Estado, o por problemas de herencias. Solo a partir de 2004, ya comprada la colección familiar de Servando y con la idea de fundar este Museo, se empezaron a incorporar bienes por esas vías a nuestra colección. Además de la colección de Servando. hemos adquirido 27 obras de nueva incorporación.

¿De qué facetas: épica, erótica son las obras que atesora el Museo Servando?

Tenemos 200 obras entre dibujos y lienzos. Servando guardó obras de todas sus épocas pero de lo que más tenía eran sus últimas producciones: erótica, habaneras, guajiras. Ese tipo de expresión que empezó a hacer a partir de 1975, de una manera más sólida, porque el erotismo está presente desde el principio de su creación artística.

En nuestro fondo contamos además con algunas obras de la etapa académica, abstracta, expresionista. Todas esas fuentes originales hasta llegar a lo que estaba haciendo hacia el final de su vida, pero lo que predomina es el erotismo.

Servando Cabrera Moreno, Sín titulo (Fidel), 1980
Cortesía de kchoestudio.com

¿Qué otras instituciones atesoran obras de Servando?

Servando mantuvo estrecha relación con Instituciones del Estado Cubano que le compraban sus obras, entre ellas básicamente con el antiguo Ministerio de Economías o de Finanzas. Actualmente, todos esos bienes se encuentran distribuidos entre el Consejo de Estado, el ICAIC, el Museo de la Ciudad.

Hay una gran colección –no registrada en su totalidad– en embajadas Cubanas en el exterior durante los años 60. Esa colección es fundamentalmente de la épica.

¿Existe alguna estrategia para incrementar, renovar o engrosar la colección de Servando? ¿Tienen presupuesto destinado a ese fin?

Esa no es una estrategia nueva. Todos los museos del mundo tienen que agrandar sus colecciones, depurarlas, definirlas, dotarlas de sus mejores bienes.

La vida nos irá diciendo qué podemos hacer y qué no. Nuestras fuentes de ingreso son similares a las de otras instituciones: donaciones, compras, legados, referencias que nos llegan por transferencia de bienes. Tenemos un presupuesto destinado a ese fin, unas veces más cuantioso que otras, pero nos movemos en ese espacio.

¿Cómo están valoradas en el mercado las obras de Servando? ¿De qué períodos tienen más promoción y demanda?

Realizamos un estudio de todas las obras que hemos podido documentar en los mercados de subastas y en algunas galerías cubanas.

Servando –quien rechazó la propuesta de un contrato fijo en una Galería de París en 1954– tenía un mal concepto del mercado del arte y se mantenía al margen de esos esquemas, aunque vendía muchas piezas en su casa y a través de intercambios con otros espacios.

Él pertenece a la generación de artistas que en 1960 decide quedarse en Cuba. Por eso su obra estuvo ausente de los principales espacios del mercado del arte que, sobre todo a partir de la década de los 80, tienen una expresión en el llamado boom del arte latinoamericano. La presencia de Servando allí fue más bien discreta.

A mediados de 1995, empiezan a aparecer piezas suyas en determinadas casas de subastas. En estos momentos esos resultados van creciendo lentamente. Los hitos más importantes son una obra vendida en Christie’s, de la etapa épica, en 50 mil dólares y otra en Subasta Habana, en 30 mil dólares.

El mercado no se refiere a una sola obra, sino a qué obra y de qué momento, con qué material está hecha, dónde se exhibió, cuál es su historia. Es decir, a una obra la acompañan muchos más elementos.

El artista con una de sus obras
Cortesía de La Jiribilla

¿Quién autentifica las obras del Museo Servando?

No las tiene que autentificar nadie porque las obras que tenemos, en un 90 por ciento, pertenecían a la colección de Servando. Las de reciente incorporación pasan por un trabajo de verificación de las fuentes, de los registros que pudieran tener. Todas las piezas de nuestros fondos han pasado por estudios de expertos y conservadores.

En Cuba no existe un espacio especializado para autenticar el arte. Por lo tanto, el arte de determinados artistas, lo autentican determinados expertos.

Nosotros llegamos a un punto donde ya tenemos mucha información sobre Servando. Contamos con un banco de imágenes muy grande de todas las obras que posee el Estado Cubano, alrededor de 800. Eso nos permite saber por qué aceptamos o no una determinada pieza.

No obstante, estamos conscientes de Servando hizo demasiadas obras y el banco con que contamos aún puede ser insuficiente. Como todos los artistas atravesó diferentes períodos y tiene obras de todos tipos de calidad, debido a la premura con que las hizo o al objetivo del momento.

En su caso particular, como no hay herederos directos que defiendan legalmente su derecho de autor, nosotros lo defendemos como artista para que no haya ninguna manipulación de su obra.

Tenemos una idea de si una pieza es francamente falsa. Si hay ciertas dudas podemos realizar análisis químicos que les encargamos a determinadas instituciones. Si son muchas las dudas, no perdemos el tiempo.

¿Qué tipo de análisis químicos?

Hemos hecho análisis de pigmentos en el laboratorio de Arquiometría. Otros tipos de análisis son con luz ultravioleta como por ejemplo a sus Habaneras, en lienzos para determinar si había un proceso de retintes de la pintura original. Así conocimos de unos pigmentos que empleó en una etapa y luego no usó más. Los análisis también van encaminados a averiguar qué tipo de manipulación sufrió la firma del autor.

¿Quiénes se encargan de la restauración y conservación de la obra de Servando?

Generalmente lo hace el restaurador de nuestro Museo. Algunos dibujos se los hemos enviado al laboratorio de Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM). De la colección del Museo Nacional de Bellas Artes se encarga un museógrafo. Fuera de eso existen expertos restauradores particulares que se contratan según las necesidades.