Jorge Luis Álvarez y Diana Quijano en una escena de ‘Un tranvía llamado Deseo’
Foto: Ruben Romeu, cortesía de Artefactus

Cuando Tenesse Williams escribió «Un tranvía llamado Deseo» en 1947, en su apartamento en New Orleans, no imaginó que sería tan representada, y versionada. En marzo, del 2013 se estrenan en la costa este de los Estados Unidos dos versiones de esta obra, una ópera, versión de André Previn en el Carnegie Hall de New York y una versión teatral de Raquel Carrió en el Teatro Trail de Miami por el grupo El Ingenio Teatro.

Hacer teatro es un desafío en plena crisis económica donde los presupuestos son cada vez más escasos para las artes y las producciones teatrales tienen que ser cada dia más austeras, no solo en escenografía, vestuario o música sino también en actores.

Miami es una ciudad de tránsito para muchos, de permanencia para otros, esa dualidad, junto al mar, el aire y el calor definen la estética de la ciudad y de alguna manera también la gestión teatral, que se mueve en microsistemas, entre la preservación de la cultura hispana y con ello el idioma, y la transculturación angloamericana.

El Ingenio Teatro está compuesto por actores de diferentes paises, México, España, Venezuela, Cuba, Colombia y de formación actoral diversa, teatro, televisión y cine. Su directora, Lilliam Vega, ha heredado la teatralidad de Flora Lauten y su pasión por la enseñanza. Lilli con su actitud participativa, convierte a su grupo en taller, donde las ideas se transforman en acciones viscerales. La particularidad de este grupo radica en la actitud de sus integrantes, individualmente unos son protagonistas de novelas para la televisión, otros conocidos actores de la comunidad; pero en las representaciones ninguno de ellos tiene temor al personaje de poco texto o de poca aparición. Ese desarraigo al protagónico es lo que los hace buscar el siguiente desafío.

Vega – Carrió es un binomio creativo que se ha probado en una decena de obras, en este nuevo proyecto sin embargo Lilliam Vega, se deja arrastrar por las obsesiones de Peter Brook y apuesta a una representación centrada en el actor.

Diana Quijano como Blanche in Un tranvía llamado Deseo
Foto: Alfredo Armas

La version de Raquel Carrió, mantiene la esencia del relato, la esencia de la postguerra (World War II) el conflicto entre clases y el pasado de sus personajes ocultos, algunos, más visibles otros. Sin embargo en este proyecto la obra se relocaliza en cualquier lugar del sur (Miami) y del Caribe porque la gestualidad y los movimientos de los actores junto a la música original de la banda Picadillo, transmiten la latinidad y la cadencia del Caribe insular, mezclada con el sabor de un New Orleans transnochado.

La imaginería de Lilliam Vega esta presente en esta puesta escena, un espacio vacío de elementos escénicos donde la complicidad espectador -actor será la clave de esta puesta en escena a la supervivencia y al contrapunteo psicológico de sus personajes. En Vega – Carrió la muerte, la tragedia son elementos claves en sus obras. Aqui, en este Tranvía llevado al sur de la Florida, al Miami inmigrante, personajes como la Gitana, que vaticinan la tragedia, es un simbolo en la estética de Vega, la muerte, cempasúchil, las flores amarillas de la cultura Azteca que se regalan a las mujeres de la obra como premonición a la desgracia o búsqueda de un camino entre lo real e irreal. La geometría en los movimientos de actores en el espacio formal que ella les marca, en donde cada uno de ellos tendrán que provocar al espectador hundiéndose profundamente en su psiquis, es otra de las características de esta talentosa directora.

Gabriel Porras como Stanley y Rosalinda Rodríguez como Stella en Un tranvía llamado Deseo
Foto: Alfredo Armas

Un tranvía llamado Deseo, en esta versión de Carrió, recorre la volubilidad del destino de sus personajes entre el machismo latinoamericano duro, sensual a veces; pero siempre cruel y la lucha por la supervivencia humana. Los personajes de esta obra se debaten entre el prejucio y el deseo, entre la clase y el poder del sexo. Y saltan de la tragedia a la comedia y la combinación de ambas.

Lilliam Vega asegura: “que este proyecto trata de abrir una vez más la puerta a públicos de diversas procedencias, la obra tendra subtítulos en ingles”

Gabriel Porras como Stanley in Un tranvía llamado Deseo
Foto: Alfredo Armas

La puesta en escena trata de ser un retrato de nuestra comunidad, acentos diferentes, posturas diferentes, reflejan a este, nuestro Miami multicultural.

Con esta producción, El Ingenio Teatro muestra su madurez en la escena contemporánea, Lilli Vega se despoja, y comulga con una puesta limpia, dinámica, y musical. “Una ventana indiscrete a los instintos mas profundos del ser humano y sus mas escondidos deseos”.

En el ámbito de la representación, los teatristas son los narradores de mitos y vivencias, los oficiantes de ritos heredados. Esperemos entonces, que cuando este Tranvía transite por esta calle 8 nos deje el milagro de la continuidad.

El Teatro Ingenio presenta “Un tranvía llamado deseo” de Tenesse Williams versión de Raquel Carrió. Con Gabriel Porras y Diana Quijano, Sonia Smith, Rosalinda Rodríguez, Marta Velasco, Jorge L. Álvarez, Rocío Carmona. Dirección por Lilliam Vega. Teatro Trail Miami, a partir de marzo 8 hasta marzo 17.