Fachada principal del proyecto de Museo de Arquitectura Cubana, realizado por el estudiante Mason Roberts. Estudio Pérez.

En la segunda parte, el arquitecto y urbanista Julio César Pérez discute los tres proyectos que, con la asistencia de expertos y planificadores de La Habana, canalizaron la energía creativa de estudiantes y profesores de Notre Dame: un inmueble de usos mixtos, la restauración imaginativa de un palacio clásico y un edificio nuevo para un Museo de Arquitectura Cubana.

El espacio seleccionado para el estudio de los profesores Jorge y Luis Trelles fue un terreno vacíoa frente a la Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje y su plaza, que se caracteriza por su arquitectura excepcional, aunque en estado ruinoso y comprometido.

A los efectos del ejercicio académico, se partió de suponer que la plaza, como las otras cuatro ya completadas por la Oficina del Historiador en el centro histórico, estaría restaurada, incluyendo la necesaria mejoría de la infraestructura concerniente a jardines, pavimentación, drenajes, así como los servicios públicos requeridos por los edificios cercanos de apartamentos, la escuela y la iglesia.

Luis y Jorge Trelles presentaron a los estudiantes un programa previo del espacio y sus funciones, para un edificio de uso mixto, de aproximadamente 20 unidades de vivienda y espacios comerciales en su planta baja. El taller también introdujo las Regulaciones Urbanas para el Centro Histórico.

Los proyectos debían estar inspirados en las condiciones urbanas observadas y estudiadas durante la visita y las regulaciones urbanas vigentes que reglamentan el uso de patios y las alturas de piso a piso, así como las dimensiones de ventanas para lograr una iluminación pasiva y la ventilación; el uso de portales en las fachadas frente a las plazas, los requerimientos de almacenamiento de agua potable dentro del inmueble, y la posibilidad de recogida y reciclaje de agua de lluvia. El taller de los hermanos Trelles se dedicó al diseño de nuevas viviendas en el casco antiguo de la ciudad y comenzó con la documentación del lugar encaminada al estudio del tema de los sistemas integrados de edificación a escala de la unidad individual de la vivienda, el edificio, y la ciudad.

Proyecto de Casa del obispo en la Plaza del Cristo realizado por estudiante Qing Xue.
Cortesía del Prof. Luis Trelles

Para su taller, el professor Rafael Fornés seleccionó la rehabilitación del Palacio de los Marqueses de Villalba, un edificio de uso mixto, localizado en una parcela del barrio de las murallas demolidas como consecuencia de la expansión urbana ocurrida en los siglos XIX y XX.

La estudiante Verónica Gálvez documenta detalladamente el edificio. Estudio del Profesor Fornés.

El propósito principal fue la creación de edificios sustentables, mixtos en sus funciones, que ayudara a disminuir el actual déficit de mas de un millón de unidades habitacionales. El ejercicio requirió de soluciones innovadoras, tomando en consideración elementos como la ventilación cruzada, la orientación del sol, el uso de las brisas predominantes, el agua de lluvia, los patios y los materiales locales. Todos los proyectos debieron basarse en las Ordenanzas de 1861- que generaron esta expansión de carácter único y las actuales Regulaciones Urbanísticas del Centro Histórico, con especial énfasis en la composición de las fachadas, el uso obligatorio de arcadas o columnatas, balcones, galerías y mezzanines, la orientación vertical de los vanos, y las adecuadas proporciones entre los sólido y los vacíos.

Durante la primera etapa del taller, unos estudiantes documentaron este peculiar palacio habanero, de estilo romano, mientras otros investigaban su posible conversión en una Academia de Arquitectura para la Universidad de Notre Dame, y otra parte del equipo desarrollaba proyectos de usos mixtos para los sitios adyacentes, con énfasis en la vivienda.

El estudiante Fabían Yang presenta su proyecto para rehabilitación del Palacio de Villalba. Estudio del Profesor Fornés.

El taller que yo conduje trabajó destinado a proponer un en el diseño de un Museo de Arquitectura Cubana. El sitio, una manzana perteneciente al llamado reparto de Las Murallas dentro del casco histórico, está ubicado entre las calles Zulueta, Avenida de las Misiones, Trocadero y Colón.

El principal objetivo pedagógico del proyecto era integrar las escalas urbanas y arquitectónicas y estimular el estudio del patrimonio construido reforzando la identidad cultural de la ciudad con un nuevo significado.

El proyecto, desarrollado por los estudiantes de 5to año de Notre Dame, es de gran interés cultural para la ciudad considerando que sería el primer Museo de Arquitectura en La Habana, algo cuya necesidad es evidente.

Debido a su complejidad, el proyecto fue desarrollado en dos etapas interrelacionadas, una preliminar que permitió permitía a los estudiantes la comprensión amplia de nuestro patrimonio legado cultural, urbano y arquitectónico, y el contexto urbano donde debería insertarse el inmueble. Desarrollada en equipos, esta fase demandaba una rigurosa documentación del espacio mediante fotografías, bocetos, estudios de la historia y la, morfología urbana y tipologías arquitectónicas, a través del estudio de los inmuebles más relevantes, su carácter urbano, tipos, escalas, relaciones espaciales, proporciones, sistemas constructivos, y las respuestas a los sitios donde se edificaron. También se les pidió a los estudiantes que investigaráon antecedentes internacionales, a fin de buscar inspiración para sus proyectos, al tiempo que aumentaban su comprensión de la arquitectura urbana y su conocimiento de la historia de la arquitectura para responder adecuadamente a las necesidades del programa.

Estudio Pérez.

La segunda fase consistió en el diseño del edificio propiamente, y comprendió las propuestas arquitectónicas contextuales realizadas individualmente. Los estudiantes fueron estimulados a considerar el criterio de integración de las escalas como un modelos para su futura tesis, y a asimilar las peculiaridades arquitectónicas específicas de cada lugar tal como hicieron ellos documentaron en su viaje de estudio en La Habana de modo que el edificio pueda contribuir a aportar a la calidad visual de su entorno, sus relaciones sociales, sus las condiciones ambientales y el espacio público alrededor de él. Conceptos como masa, textura, escalas, estructuras, infraestructura (sistemas de electricidad, plomería, suministro de agua, comunicaciones y seguridad) y color estuvieron entre los numerosos elementos considerados a fin de erigir un edificio que deviniera en un modelo ejemplar de la arquitectura civil.

Los estudiantes Gabrielle Stroik, Shannon McGoldrick, y Mason Roberts en el Estudio de Profesor Pérez.
Photo: El Archivo de Julio César Pérez

Los estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame son muy dedicados y trabajadores y se caracterizan por la alta cualidad de sus dibujos, mayormente acuarelas. Ellos realizaron un gran trabajo, presentado al final del semestre, basado en su interpretación del carácter de La Habana como ciudad, sus tipologías urbanas y arquitectónicas y los principales elementos de la arquietctura cubana tales como los patios interiores, los portales y mezzanines y la variación de puntales en los espacios interiores de sus proyectos.

Planta Baja del proyecto de la estudiante Gabrielle Stroik. Estudio Pérez.
Proyecto de Gayan Hettipola. Estudio Pérez.

La presentación final de los tres proyectos tuvo lugar en la primera semana de Diciembre de 2012, en la Escuela de Arquitectura, y a ella asistieron numerosos estudiantes y profesores, así como arquitectos y académicos cubano-americanos invitados como jurado de los proyectos. Los hermanos Trelles invitaron a Rafael Portuondo y Ricardo López, Fornés a Teófilo Victoria, Joe Cronk y Ernesto Buch, y yo invité a José Luis Posada.

El magnífico ambiente académico, la colaboración entre estudiantes y profesores, y el cálido entorno humano del campus convierten la enseñanza de la Arquitectura en la Universidad de Notre Dame en una experiencia única e inolvidable. Enseñar en Notre Dame fue sin dudas una experiencia enriquecedora y fructífera, de la cual La Habana salderá seguramente beneficiada.

Nota: Los profesores quieren agradecer a Michael Lykoudis, al Decano Asociado Denis Doorman y los profesores Richard Economakis, Douglas Duany, Steve Semes, Thomas Gordon Smith, Samir Younes, Bill Ponko, Samantha Salden, Neil Hoyt, Philip Bess, y Joanna Alimanestianu for su presencia en las presentaciones y su permanente interés y apoyo. 

De la izquierda: Profesores Richard Economakis, Douglas Duany, Rafael Fornés. Julio César Pérez, José Luis Posada, Joanna Alimanestianu, Bill Ponko y Dean Michael Lykoudis