Rubén Torres Llorca, One of us can be wrong, 2012
Foto by Pedro Portal

Después de 35 años de creación intensa, Rubén Torres Llorca (La Habana 1957) aún se divierte creando e involucrando al público en un diálogo activo. One of us can be wrong and other essays (Uno de Nosotros y otros ensayos), su reciente exposición en la galería Juan Ruiz, Miami (que ha sido prolongada hasta el 20 de febrero, evidencia su habilidad para imbricarse en la creación y mantener un diálogo vibrante.

“Mis influencias esenciales proceden del cine y la literatura. La razón por la cual decidí ser un artista visual es por la independencia que implica. De los géneros del arte, éste es el menos dependiente de un productor externo, y tengo una inclinación patológica a la desobediencia”, explica Torres Llorca. “A través de los años no me han interesado mucho las clasificaciones aplicadas sobre mi obra, si es arte, post-arte, literatura o un sencillo comentario. No me interesa tampoco el tipo de recursos utilizados, su procedencia, o cuan originales sean al reutilizarlos. La esencia, para mí, es establecer un diálogo público”.

La muestra en Miami se compone de 18 ensayos visuales, impactantes, con los cuales el artista invita al espectador a discutir, negociar y posiblemente situarse en uno u otro bando. Al mismo tiempo, es capaz de mantener vivas las tensiones entre los rituales sociales y las estéticas contemporáneas mientras usa formas tradicionales de creación artistica: pintura, escultura, collage. Como conjunto, el resultado desafía toda clasificación.

“Las artes visuales que tienen un carácter icónico me aburren profundamente”, continúa Torres Llorca. “Después de todo, mi mejor premio como artista es pasarlo bien mientras construyo un punto de vista. Sin embargo, todos trabajamos con los límites de nuestro talento. Una de mis virtudes es ser un buen artesano, lo cual es una limitante peligrosa porque puedes caer en los brazos de la ejecución virtuosa en sí misma. A pesar de ello, me suscribo a la recomendación de Faulkner: debes asesinar a todas tus amadas. Disfruto creando una obra que desafíe su expresión visual y de algún modo se autodestruya, que me permita acercarme a la dinámica dramatúrgica de un filme. Mis obras tienen un aspecto atractivo que es visceralmente negada por la ironía del sujeto literal que la habita. Es como un cuento de hadas sin mensaje o final feliz, lo cual es importante porque practico la misma irreverencia hacia ofrecer consejos o recibirlos”

En la muestra, Llorca amplía el registro de sus reflexiones desde las personales hasta los temas sociales e internacionales, siempre presentes en su creación. La exhibición tiene el sabor de una retrospectiva, aunque todas las obras fueron producidas en el año 2012.

Vista de la exposición: Sin título, 2012, en primer plano
Foto de Pedro Portal

Sin título es una obra de tintes autobiográficos. Presenta la escultura a tamaño real de un niño frente a un banco con libros, sobre el cual descansa un cerdo. Los libros refieren a temas internacionales recogidos por la revista Lifedurante 1957, año de nacimiento del artista, la autodefinición de locura, y el libro Tiempos Durosde Charles Dickens, donde el escritor documenta las condiciones de vida de las clases sociales en la Inglaterra victoriana.

Vista de la exposición: de la izquierda: Hansel and Gretel are lostSin título; y One of us can be wrong, todos de 2012
Foto de Pedro Portal

En el mismo registro está Hansel and Gretel Lost (Hansel y Gretel están perdidos), pieza compuesta por dos bustos de estilo victoriano, un hombre y una mujer, situados de forma opuesta sobre una mesa de baja altura y colocados sobre columnas de libros que refieren a temas de género. La pieza que da nombre a la muestra, One of us can be wrong (Uno de Nosotros puede estar equivocado), representa la escultura realista de una adolescente, posiblemente la Alicia de Lewis Carroll, personaje recurrente en la obra de Llorca. Alicia confronta a un conejo posicionado sobre una pila de libros relacionados con la adultez femenina. Ambas creaciones comentan sobre la vide del matrimonio contemporáneo, y las diferencias de intereses entre hombres y mujeres.

Rubén Torres Llorca, The Mirror Mistake (El error del espejo), detalle, 2012
Foto de Pedro Portal

En The Mirror Mistake (El Error del Espejo), Rubén juega con la representación romántica de la Patria, y la coloca sobre un pedestal. En su frente es el sello de un soldado en plena fatiga de guerra, mientras un robusto rinoceronte colocado sobre libros de guerra embiste la base del pedestal, y a su vez refleja en un pequeño espejo. Quizás esta sea una propuesta de relectura de los motivos y consecuencias de las recientes guerras en las cuales Estados Unidos se ha involucrado. El punto de vista de Torres Llorca puede ser comprendido como un reflejo del desarrollo de su autoconfianza en la adopción de un nuevo país, sentimiento de pertenencia que se enriquece con las perdidas del exilio. “He creado en este país, mis hijos nacieron y crecieron aquí, aprendí un segundo idioma, y he sido pateado en el trasero varias veces”, afirma Llorca.

Rubén Torres Llorca, The Mirror Mistake (El error del espejo), 2012
Foto de Pedro Portal

“Tomó tiempo construir esta sensación de pertenencia, proceso que se ha hecho menos traumático porque este es un país de inmigrantes. Es un proceso donde tú añades donde estás y quien eres, y naturalmente creces hasta ser algo más. Es un proceso donde el inmigrante tiene ventajas: es forzado a conocer la esencia de una cultura nueva”.

Vista de la exposición:Sin título, 2012, en primer plano
Foto de Pedro Portal

One of us can be wrong and other essays (Uno de Nosotros puede estar equivocado y otros ensayos) es, sin dudas, una muestra que abre avenidas en las prácticas creativas de Torres Llorca. Es un artista que valora su éxito por los destinos no complacientes e intelectuales a que ha conducido su arte. Su concepto de éxito se opone a una mentalidad enfocada al dinero, y no guarda relación con la consagración del mercado. Mas bien, se concentra en la autorealización y el recocijo intelectual.

La muestra estará hasta el 20 de Febrero en la galería Juan Ruiz de Miami.