Rafael Soriano, Un lugar distante, 1972
Cortesía de la Fundación Rafael Soriano

El verano pasado, dos importantes pinturas del artista cubano Rafael Soriano (1920, Cidras, Matanzas) fueron donadas al Museo Smithsonian de Arte Americano. Y este otoño, una de ellas ocupará un importante lugar en una exposición que se realizará sobre el arte latino en la cultura norteamericana.

Las dos obras, Un lugar distante (1972) y Candor de la alborada (1994), representan fases distintas en el arco creativo del artista. «En la década de 1950, el grupo al que mi padre pertenecía, Pintores Concretos, introdujo el arte geométrico en Cuba», explica Hortensia V. Soriano, directora de la Fundación Rafael Soriano, quien donó las obras al Smithsonian.

«Después de salir de Cuba en 1962, sus pinturas empezaron a perder su linealidad y ángulos. En la década de 1970, todavía se podían percibir elementos de la geometría en su obra, pero estaba comenzando a desarrollar su lenguaje visual de luz, forma y espacio. Es por eso que la pieza de 1972, Un lugar distante, es tan importante. Es una obra de transición, una pista de lo que estaba por venir. »

Por el contrario, el segundo cuadro, Candor de la Alborada, muestra lo que la asistente curatorial del Smithsonian Florencia Bazzano-Nelson ha calificado como «el estilo o firma más desarrollado de Soriano, una sinfonía de colores brillantes que rodean el espacio para revelar un nudo oculto de la materia viva.» Hortensia Soriano comparte esta opinión y añade que «los tonos de azul y el dominio de la luz en esta pieza son el sello inconfundible de su estilo personal.»

Rafael Soriano, Candor de la Alborada, 1994
Cortesía de la Fundación Rafael Soriano

«Estamos muy emocionados de tener dos pinturas clásicas de Rafael Soriano en la colección» dice E. Carmen Ramos, curadora de arte latino en el Smithsonian American Art Museum. «Muestran cómo Soriano respondió estéticamente a las condiciones del exilio, mediante la recurrencia a visiones con cualidades surrealistas que cada vez más se hicieron expansivas en el espacio.» Aunque la colección del museo incluye varias obras de artistas cubano-americanos educados en los EE.UU., Ramos señaló en un comunicado de prensa que las obras de Soriano “nos permiten capturar la perspectiva de la primera generación de exiliados cubanos que llegaron en la adultez y que ya tenían carreras significativas en Cuba».

Ramos es la curadora de la próxima exposición Our America: The Latino Presence in American Art (Nuestra América: La presencia latina en arte americano) del museo. Esta exposición, considerada un amplio estudio de las obras de artistas latinos en los EE.UU. desde mediados del siglo XX hasta el presente, contará con cerca de 100 obras en distintos soportes, seleccionadas de la propia colección del Smithsonian American Art Museum. Otros artistas cubanos en la muestra son María Brito, Carmen Herrera, María Martínez Cañas, Ana Mendieta, Teresita Fernández y Emilio Sánchez y señala Ramos que «otras adquisiciones de artistas cubanos americanos también están en proceso. «Nuestra América» abrirá en el museo desde el 25 de octubre hasta el 2 de marzo de 2014. Se está planificando una gira por los EE.UU.

Para Hortensia Soriano y su madre, Milagros Soriano, la esposa de Rafael, es especialmente gratificante ver que el artista toma lugar destacado en una colección tan ambiciosa y de amplio alcance. «Rafael Soriano ha sido denominado uno de los principales artistas latinoamericanos de su generación, y uno de los principales pintores de Cuba», dijo Milagros Soriano en un comunicado de prensa. «Así que es apropiado que su obra esté representada en la institución cultural líder de nuestro país». En una nota más personal, Hortensia Soriano escribió: «Estoy muy contenta de que mis padres todavía estén conmigo para disfrutar de este maravilloso momento.»