En Caribbean: Crossroads, Queens Museum of Art: Sandra Ceballos, Absolut Delaunay, 1995

Presentada simultáneamente en tres museos, la exposición Caribe: Encrucijada del Mundo(Caribbean: Crossroads of the World) brinda una visión panorámica de las artes de esta región, y fue caracterizada por el New York Times como «el gran evento de arte de la temporada estival en Nueva York.» En una entrevista de cuatro partes con el sitio Noticias de Arte Cubano, Elvis Fuentes, director del proyecto, enfoca el arte y artistas cubanos incluidos en la muestra, y en general.

¿Cómo encaja Cuba en la exposición, y en su visión sobre el arte caribeño en general?

Cuba es la mayor de las Antillas. A lo largo del siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, en realidad, fue uno de los lugares más importantes, especialmente La Habana. Hay muchas maneras en las que Cuba se cruza con la historia caribeña, o al menos con la manera en que la vemos. La Habana y Matanzas fueron las áreas más importantes y ricas por su sistema de plantaciones, especialmente de azúcar, y, por supuesto, por el desarrollo cultural en todo el siglo XIX. Pero, en cuanto a la historia caribeña, Santiago de Cuba es también muy importante, y Cienfuegos, porque hubo una migración muy significativa de hacendados que se trasladaron allí después de la revolución en Haití.

Trato de no exagerar la importancia de la presencia cubana, pero lo cierto es que la primera academia de arte en la región está allí: la Academia de San Alejandro en La Habana. Eso dice mucho sobre el desarrollo de la pintura académica, a diferencia de otras islas y territorios en los que el desarrollo fue más esporádico. Y donde se pueden encontrar figuras realmente importantes, pero no muchas, eso es verdad. Sin embargo, tratamos de establecer un equilibrio durante la muestra.

¿Cuántos países están representados en Caribe: Encrucijada?

Cuando finalizamos hicimos un conteo: 379 artistas de 39 países. Esta información tiene que ver con el lugar de nacimiento de los artistas y no con el lugar de residencia actual — donde se desarrolló el trabajo, o si el trabajo se refiere a ese país. Pudiera ser, digamos, el caso de un artista belga que estaba de visita en el Caribe e hizo una pintura en Saint Marteen. Eso no significa necesariamente que se cuente a Sint Marteen, pero sí a Bélgica. Pero 39 fue el número de países que de alguna manera estuvieron representados.

¿Y cuál es el total de obras repartidas en los tres museos? 

585. Además de un número de reproducciones, aproximadamente 30.

¿Y usted tiene idea de cuántas de ellas son de artistas cubanos, o se relacionan con Cuba?

Hmmm. En realidad no lo hicimos país por país. Hay muchas. Hay 40, creo. Artistas de ascendencia cubana. En algunos casos, como Amelia Peláez, que tiene más de una sola pieza. Así que son 40 artistas, no 40 obras. José Bedia también tiene más de una pieza. René Peña, Ana Mendieta…

A través de la muestra nos has dado una idea del arte cubano durante la época colonial. ¿Cómo ubicas al modernismo cubano a principios del siglo XX? Y al movimiento Vanguardista?

La exposición no trata sobre la historia del arte. Sino sobre la historia cultural en el Caribe, cuestiones de raza, historia política, migración, lenguaje. El carnaval, las diferentes expresiones culturales que nos parecían importantes abordar en la muestra. Pero no hay un interés marcado por tratar la historia del arte en el Caribe.

En primer lugar, porque eso sería totalmente desequilibrado. Porque como decía, Cuba tuvo la primera academia de arte a principios del siglo XIX, pero la otra escuela de arte que encontramos en el Caribe se creó en Venezuela a finales del siglo XX. En las demás islas, esto ocurrió un poco más tarde, por ejemplo, en 1942 en la República Dominicana, en la década de 1950 en Puerto Rico. Y hay varios de estos lugares, especialmente las pequeñas islas, que en la actualidad no tienen escuela de arte. O que se basan principalmente en academias privadas dirigidas por un artista. Esto es también importante en todo el Caribe, pero es un modelo diferente, otro tipo de desarrollo.

Así que lo más importante no era mostrar la historia del arte en el Caribe sino ver cómo la historia cultural de esta región ha afectado a las artes visuales. Este era nuestro objetivo principal.

Teniendo en cuenta el sentido de equilibrio que el equipo curatorial aportó al proceso, ¿cuáles fueron los criterios para la selección de las obras de arte en la exposición?

Fue un proceso muy largo, y tomó mucho tiempo. Tuvimos una serie de reuniones en las diferentes islas y lugares del Caribe. Fuimos a Trinidad y Tobago, a Guadalupe y Martinica, Aruba y Curazao, Colombia. Tuvimos una relación muy estrecha, por supuesto, con Cuba y Puerto Rico.

¿Visitastes Cuba?

Soy de Cuba, así que fui solo. Además, he viajado por toda Centroamérica. Fui a todos los países de esta región, excepto Belice. Cada lugar tiene sus propias características.

Comenzamos a trabajar con una lista ideal que sería la base para la selección. Eso cambió, por supuesto, después del terremoto en Haití, por ejemplo. Estábamos pensando en traer algunas de las obras de Haití que eran realmente importantes y que no se han visto aquí en mucho tiempo, o quizás nunca antes. Especialmente cosas que comúnmente no asociamos con Haití, como la tradición académica, que es fuerte allí. Porque tendemos a pensar que el arte haitiano es primitivo.

Lo que fue muy importante para nosotros fue la deconstrucción de muchos de estos estereotipos atribuidos al arte caribeño. Uno de ellos, por ejemplo, es una meta-narrativa en toda esa región, que se ha hecho especialmente fuerte en Cuba, sobre el arte de Vanguardia contra el arte académico, o el arte de Revolución que barre con todo el pasado académico, y así sucesivamente. No quería usar estas narraciones ya que tienen más que ver con la historia del arte. No es que no sea importante, es que no era definitivamente la mejor dirección para este proyecto y lo que queríamos lograr.

Trabajamos con una gran lista. Pero luego vino la realidad del presupuesto. Tuvimos un serio obstáculo dado el hecho que El Museo no tuvo director por un año y medio. Así que se redujeron los esfuerzos por recaudar fondos. Tuvimos que pasar a un segundo enfoque, que también era importante para nosotros: lograr que las colecciones locales se involucraran más.

Eso era algo que queríamos hacer de todos modos, porque es una manera de decir, o más bien de hacer visible, este otro problema de la migración de los patrimonios culturales. No diría que esto ocurre específicamente en el Caribe, pero en realidad está generalizado en toda esa región: hasta hace poco no había protección de los patrimonios debido a que en muchos casos estamos hablando de territorios que aún son colonias o que obtuvieron su independencia hace sólo unas décadas. Así que la mayoría de las obras, o la mayoría de las expresiones culturales y artísticas, han sido sacadas de las islas. Era más importante para nosotros demostrar que, si usted quiere hacer un gran proyecto sobre el Caribe, incluso un gran proyecto histórico- puede hacerlo en Nueva York usando las colecciones de Nueva York. Aquí puede encontrar muchas cosas.

¿Cree que esto también ha ocurrido con el arte cubano? ¿Cree usted que hemos perdido la mayor parte del patrimonio? 

Respondiendo la primera pregunta, si. Por supuesto. Usted puede encontrar algunos ejemplos de arte cubano en las colecciones de Nueva York. La segunda pregunta es un poco difícil de responder, porque existen reglas de protección en cada lugar, y tradicionalmente han existido instituciones que crean una realidad diferente. El primer museo de arte en el Caribe estaba en Cuba, la primera academia de arte… por lo que de alguna manera esta historia tiene otros matices. En general, se podría decir que ha habido un cierto interés en proteger algunas áreas del patrimonio. Constantemente se violan estas leyes de protección, pero existen. Las obras de las grandes figuras del arte no pueden ser sacadas de Cuba al menos que el interesado posea un permiso especial. Sobre todo los maestros modernos, como Wifredo Lam, Amelia Peláez, etcétera. Sin embargo, otras expresiones artísticas no cuentan con estas leyes de protección, especialmente los llamados artistas primitivos, que, para esta exposición y la historia del Caribe son realmente importantes. Esos no están debidamente protegidos.

Por supuesto que hay diferencias de un lugar a otro, pero el quid de la cuestión era que estábamos aquí en Nueva York, y fuimos capaces de encontrar cosas increíbles-y sabemos que hay muchos más, por supuesto. En algunos casos, necesitamos traer obras de las islas. Sin embargo, sólo contando lo que había en Nueva York, se podía hacer una gran exposición.

Sin embargo, en el caso del arte cubano, usted se apoyó mucho en los coleccionistas de Miami, también. 

En algunos casos es una cuestión política decir: «Nosotros preferimos traer de los países, de los lugares que se relacionan con la historia.» Este es también el caso de Miami. Es una manera de conseguir que estas personas se involucren y reconozcan el proyecto. Y hay cosas que usted encontrará en estos lugares que no las va a encontrar aquí. Miami es el centro no sólo en términos de colecciones de arte cubano, sino también del arte del Caribe y América Latina en su conjunto. Así que sí pedimos prestado algunas colecciones de allí.

¿Trajeron algún trabajo directamente de la isla?

No. Siempre ha sido difícil traer cosas de Cuba. Tratamos cuando hicimos [la exposición del 2010] Nueva York. Fue un proyecto muy importante para nosotros. Estábamos colaborando con la Sociedad Histórica de Nueva York. Ellos fueron los que dirigieron el proyecto. Es una institución muy fuerte a nivel internacional, sin embargo no fueron capaces de llevarlo a cabo.

Debido a ese precedente, y al hecho de que esto, obviamente, añade un montón de gastos al presupuesto, decidimos que no era imprescindible para nosotros viajar a la Habana (y especialmente porque no estábamos seguros de los resultados); y esto solamente causaría gastos de recursos y energía. Yo, por ejemplo, sí lamento no haber podido tener ninguna obra de Marcelo Pogolotti, o de algunos otros pintores importantes que son muy difíciles de encontrar fuera de Cuba. O la famosa pintura de Juana Borrero [Pilluelos] de los tres chicos negros que pintó en la Florida. Había algunas cosas que habría sido muy, muy bueno tener. Pero no se puede tener todo.

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