De complemento a la mayor exposición de verano en Nueva YorkCaribbean: Crossroads of the World, abierta en tres museos—el Museo de artes del Bronx aprovecha su propia colección, y a prestamistas generosos, para hacer especial énfasis en el arte contemporáneo cubano.

Luz (2009), video de José Messias Jorge–vista de la instalación

La Revolución no será televisada cuenta con más de 50 obras de algunos de los artistas más importantes de la isla. Su acquisición refleja las relaciones que por muchos años ha tenido el museo y su personal con la comunidad artística cubana. «Tenemos una importante obra de Ana Mendieta, Siluetas«, dice Sergio Bessa, director de programas en el museo y co-curador de la exposición. «Formó parte de la colección desde el principio, porque su hermana solía trabajar aquí.» Carlos Garaicoa realizó en el Museo del Bronx una de sus primeras muestras individuales, en la década de 1990, y una de sus piezas más importantes—la fotografía de gran tamaño Untitled (Decapitated Angel, 1993)—fue adquirida en ese momento. El museo también cuenta con varias piezas de Sandra Ramos, cuatro incluídas en la muestra, y una nueva adquisición que aún no está en el museo, y tres de José Ángel Toirac, con un grupo de pinturas recién adquiridas que aún se enmarcan.

Además de estar inspirada en la propia colección del museo, la Revolución no será televisada fue enriquecida con préstamos de coleccionistas privados. «Hablamos con algunos amigos, y ellos nos dijeron, ‘Oh, tenemos este o aquel trabajo’,» dice Bessa. «Muchas personas colaboraron.» Dos obras de Manuel Mendive, entre ellas una sugerente escultura de hormigón, con incrustaciones de concha, se encontraban entre las obras aportadas por los coleccionistas privados, así como obras de José Bedia, Los Carpinteros, «probablemente la primera vez que los incluimos, y esto es genial,» y Esterio Segura. (Se pueden ver vistas de la exposición en la página Facebook Cuban Art News.)

Aunque el museo también cuenta con piezas de Segura en su colección—incluyendo la poética pintura de gran tamaño, Vuelo, también en la muestra—Bessa se complace en mostrar el tríptico fotográfico del artista realizado en el 2006: Conversación Sobre Aeronáutica con Ana Mendieta y Robert Smithson. Como sucedió en la Bienal de la Habana 2006, Conversación es también un homenaje a Mendieta, cuya fotografía de una de sus propios trabajos cuelga a la izquierda de los de Segura.

Alberto Casado es otro artista cuyas piezas en la muestra pertenecen a la colección del museo y a coleccionistas privados. «Me enamoré de su trabajo», dice Bessa. «Él es alguien que no debemos descuidar.”

Además de llenar dos galerías, la muestra cuenta con un par de salas de proyección de vídeo. Una presenta el vídeo de Tania Bruguera, Cabeza Abajo (1996), y la otra una selección de obras cortas de Vídeo Cubano, proyecto de la galería 8th Floor en Manhattan. Entre los videos incluidos en este programa está Making Room de Alexandre Arrechea (2004), Gotas Como Días de Ángel Delgado ( 2002), y Luz de José Messias Jorge (2009), una mirada meditativa a las luces que giran en la oscuridad de algunos de los lugares más importantes de la isla.

Otro video, Opus, de José Ángel Toirac (2005), auditivamente domina la segunda galería donde se exhibe la muestra. Para la banda sonora, Toirac grabó un discurso de Fidel Castro y luego editó todo excepto los números, los cuales parpadean en la pantalla a medida que se pronuncian. Los resultados, como dice el título de la exposición cuidadosamente escrito, hacen referencia a «la fijación de los políticos en la cuantificación, la reducción de los individuos a números y cuentas… basadas en pérdida y ganancias.»

Si se hubieran incluido las obras de la colección del museo exclusivamente, dice Bessa, la Revolución no será televisada «habría sido seguramente un espectáculo más pequeño. Con la colaboración de los coleccionistas», añade, «tuvimos la oportunidad de brindar una visión más amplia de lo que está pasando en el arte cubano contemporáneo.»

La muestra estará abierta hasta el 7 de octubre en el Museo del Bronx.