El Centro de Estudios Cubanos de Nueva York, a través de su galería Cuban Art Space, celebran el segundo ciclo de eventos para celebrar las cuatro décadas del Centro. Para ello ofrecen una mirada extensa al grabado cubano de los años setenta hasta el presente.

Alfredo Sosabravo, KKK (El Gran Zoo), con un poema de Nicolás Guillén

“Cuando el Centro abrió en 1972”- explica Sandra Levinson, su directora, “nuestro amigo Julio Girona, un famoso pintor cubano que residía en Nueva Jersey, comentó que no seríamos una verdadera biblioteca de temas cubanos si no teníamos arte. De manera que en su siguiente viaje a Cuba solicitó donaciones a sus colegas del arte. La mayoría fueron grabados. Hoy tenemos no menos de 12,000 de ellos”.

Casi la mitad de las obras proceden de los años 70 y 80, cuando los grabadores de la isla se desplazaron de técnica como los carteles serigráficos hacia otras técnicas, desde las más simples hasta las más sofisticadas: xilografías, linóleo, litografías, grabado en metal y colografías.

“Además de encontrar a unos pocos pintores ya conocidos, mi primer encuentro con el arte cubano sucedió en el Taller Experimental de Gráfica de La Habana, en la Plaza de la Catedral, con los artistas que ahí trabajaban” precisa Sandra. “Nelson Domínguez y Eduardo Roca (Choco) se convirtieron en buenos amigos, su amor al grabado era contagioso». Ambos exhiben obras en esta muestra-curada por Juan Tamargo- además de otros grabadores como Ibrahim Miranda, Rafael Cáceres y 30 artistas más, con Sandra Ramos, Mendive, Roberto Diago, y William Pérez.

Junto a obras creadas en el TEGH, la exhibición incluye piezas creadas en otros talleres, como el dirigido por Nelson y su hija Liang Domínguez en el barrio de El Vedado, el taller de la Sociedad Gráfica de Cienfuegos, dirigido por Rafael Cáceres, y el de Santiago de Cuba, conducido por décadas por la familia Aguilera. También cuenta con una selección de obras procedentes de un proyecto del Centro en Pinar del Río y Cienfuegos, donde artistas conocidos enseñan grabado a estudiantes con autismo y síndrome de Down.

Levinson enfatiza la belleza del grabado- tanto el resultado como su proceso- y su relevancia en la Historia del Arte. “Siempre me asombra escuchar coleccionistas serios que expresan su desinterés en el grabado, porque solo coleccionan originales” y señala que muchas de las obras están en venta. “En Cuba todos los artistas practican grabado, es parte del proceso de su aprendizaje en el arte. Es un arte en que la mayoría de los artistas incursionan porque les permite expresarse así mismos en lo que aún les parece un medio excitante”.

40 Años de Grabado de la colección del Centro permanecerá hasta el 18 de Agosto en el Cuban Art Space en Chelsea.