Ayer, Noticias de Arte Cubano compartió la primera parte del ensayo del curador Orlando Hernández que acompaña a la exposición Cannibal / Carnival: Elio Rodríguez and Douglas Pérez Castro, abierta hasta el 21 de julio en Breese Little Gallery de Londres. A continuación, Hernández enfocará el arte de Rodríguez y reflexionará sobre las similitudes y diferencias entre estos dos artistas..

Elio Rodríguez, El Poder del Caribe
Cortesía de ElioRodriguez.com

Elio Rodríguez siempre ha gozado de un fiel e inseparable álter ego: El Macho, una personalidad alternativa que él se inventó a comienzos de los años 90, es decir, prácticamente desde el inicio de su carrera como artista. Y posee también, desde entonces, una rentable empresa ficticia: Macho Enterprise (cuyo logotipo es una graciosa palmita fálica). Dicha empresa se encarga de financiar todos sus proyectos creativos, de costear sus materiales, la edición de sus grabados, y probablemente sus viajes de placer y de negocios. Personaje y empresa son productos genuinos del llamado “Período Especial en Tiempo de Paz”, título rimbombante con que se denominó el momento en que, después de la caída de la Unión Soviética y la desaparición del Campo Socialista, desapareció también la subvención económica que nos brindaban y comenzó un periodo de profunda crisis, de carestía generalizada, descontento popular, emigraciones masivas y resurgimiento abrupto de la prostitución y del racismo contra la población negra y mulata, entre otros males. Y como una fórmula mágica para intentar sacar a flote lo que aún quedaba del socialismo isleño, aparecieron también las llamadas empresas “mixtas” con capital extranjero, de las que Macho Enterprise fue una burla, ya que no existía –ni entonces ni ahora– ninguna de aquellas empresas dedicadas a financiar proyectos artísticos.

El caso es que a partir de entonces, todo comenzó a verse como mercancía. Hasta el cuerpo humano, desde luego. Sin temor a ofender a la poderosa comunidad negra, hay que decir que también la “negritud” se convirtió durante aquellos años en una lucrativa fuente de divisas extranjeras pues de los aviones procedentes sobre todo de Europa comenzaron a bajarse grandes rebaños de turistas sexuales a la caza de negros/as y mulatos/as que –según un mito aún imperante—constituían los nativos mejor “proporcionados” y desinhibidos de nuestra isla.

Gran parte de la obra de Elio Rodríguez se ha dedicado a bromear y a burlarse críticamente de esos mitos, y de las “nuevas” formas de prostitución inauguradas durante aquella triste temporada. El negro, la mulata y el turista, constituyen quizás los tres personajes más relevantes de ese lamentable carnaval no obstante divertido, como lo fue también el teatro bufo cubano del siglo XIX en el que Elio probablemente se ha inspirado, además de en las marquillas de tabaco, en los carteles de cine de Hollywood y hasta en los grandes anuncios de las corridas de toros de España o en los grabados de Goya.

Quizás todos somos distintos, pero tenemos muchas cosas en común. Especialmente los cubanos. En el caso de Elio Rodriguez y Douglas Pérez yo diría que esas cosas en común son abundantes y se hacen visibles en muchas de sus obras. No es que ambos sean artistas, ni que sean cubanos, ni pertenezcan a generaciones muy próximas. Lo que los hace parecidos tampoco es el tamaño, ni el color de la piel, ya que Elio es alto y negro y Douglas pequeño y blanco. Pero ambos comparten un idéntico gusto por el relajo, por la broma, por el humor, por lo carnavalesco y por interesarse en eso que pudiéramos llamar la historia de nuestro mestizaje, de nuestras mezclas, que son las que en definitiva constituyen lo más importante de la historia de nuestra sociedad y de nuestra cultura. Por último, ambos son similares en que echan mano a ojos cerrados a todo aquello que puede serles útil con tal de hacer sus obras y poder bromear y criticar a la sociedad en que viven o en la que han nacido, para hacerla mejor.

No obstante, es más fácil notar las cosas que ambos tienen en común que detectar las que los diferencian. Señalemos rápidamente algunas de ellas para terminar con la palabrería y poder dedicarnos a disfrutar las obras:

-Elio usa imágenes con contenido sexual explícito o implícito con la mayor desfachatez, mientras que Douglas sólo en muy raras ocasiones hace alusión al sexo en sus obras.

-Elio se autorretrata con frecuencia, así como retrata a su mujer y a sus hijos, mientras que Douglas deja completamente fuera de su obra la representación de su vida personal y familiar, aunque es cierto que su hija es aún muy pequeña como para sacar una conclusión como ésta.

-Elio hace humor generalmente de forma intencional, bufonesca, utilizando incluso recursos de la caricatura, mientras que el humor en las obras de Douglas es a menudo más moderado, quizás algo más reflexivo o intelectual.

-Douglas casi siempre es más “políticamente correcto” que Elio en las llamadas “cuestiones raciales”, aunque no deja de burlarse o caricaturizar al negro o al blanco con las mismas intenciones que Elio.

Como he dicho al inicio, todos somos iguales, pero tenemos cosas diferentes. Gracias a dios, no es cierto?