Cine Cubano, la pupila insomne celebra su quinto aniversario este año con mil posts en Internet. En la primera parte de nuestra entrevista, su fundador, Juan Antonio García Borrero, comenta sobre su inicio y crecimiento. Junto al escritor Carlos Maristany, García Borrero aborda el tema del patrocinio, influencias, y qué se hace con mil posts.

Courtesy Diario de Cuba

¿Qué piensa hacer con estos mil posts? ¿Algún proyecto editorial, por ejemplo?

Como libro ya existe Bloguerías, publicado por la editorial Ácana de Camagüey. Ahora es posible que salga una edición ampliada por el sello de la Editorial Unión con el título de Cine cubano, la pupila insomne.

El blog es patrocinado por el Cuban and Caribbean Studies Institute y el Stone Center for Latin American Studies de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans). ¿En qué consiste tal patrocinio?

El patrocinio es básicamente académico, lo que significa hospedar al blog en el servidor de la Universidad de Tulane.

¿Las relaciones con estas instituciones le restan, en alguna medida, esa noción de “liberador” que tiene el escribir en un espacio como este?

No hablamos de una fundación u organismo que tengan determinados intereses políticos, sino de una Universidad, que para mí siempre será (hablo de lo que en teoría debe ser una Universidad) un ámbito donde sobre todo sea dominante el respeto a la libertad intelectual, y el estímulo a ejercer el pensamiento por cabeza propia. Cuando la investigadora Ana López me propuso este respaldo académico me sentí sumamente orgulloso, no solo porque es una de las estudiosas del cine latinoamericano que más respeto, sino porque desde el principio me dejó claro que este apoyo en modo alguno implicaba algún tipo de condicionamiento en mi política editorial.

El blog sigue siendo absolutamente personal, de allí que pueda seguir escribiendo lo mismo de la calle de los cines en Camagüey que de la producción audiovisual realizada más allá de la isla. Pero, por supuesto, ahora debo tener en cuenta que los textos que se publican y debaten han de tener un carácter menos local, menos municipal.

Se puede bloguear en cubano, pero en realidad quienes habitamos ese espacio virtual estamos más cerca del “mundo” entendido como misterio, como algo inefable, que de esa porción física del planeta que llamamos Cuba. Un bloguero es alguien que, retomando aquello de Joseph Conrad, si lo desea y posee un espíritu aventurero, puede internarse en el mismísimo «corazón de las tinieblas», y descubrir universos que la publicidad de ahora no nos permite apreciar.

Quiero recordar que la iniciativa de la Universidad de Tulane (representada por Ana López) nació cuando Nireblog cierra como plataforma, con peligro de perder todo lo que hasta ese momento se había conseguido colgar. Por eso sigo en deuda no solo con Ana López, sino con Manuel Zayas, que desde España, y no obstante las diferencias ideológicas que seguramente tenemos, me ayudó a exportar todo el contenido a WordPress.

Desde Cuba me hubiese sido imposible hacer eso sin un apoyo institucional, y para hablar con franqueza, me toleran el blog pero jamás he tenido apoyo institucional. No creo que exista en esa ausencia de apoyo alguna motivación política o algo así. Creo que hay, primero, desconcierto, porque en ambas orillas estamos acostumbrados a dejar claramente establecidos los límites (algo así como “o conmigo” o “contra mí”), y luego, porque no existe entre nosotros todavía una clara conciencia de lo que podría significar la actividad de los blogueros como parte del patrimonio intelectual de la nación. En círculos académicos ya se habla de salvar para el futuro esto que podríamos llamar “cultura efímera”, pero entre nosotros la actividad de los blogueros todavía representa algo insulso.

Ahora mismo los blogs cubanos forman parte de la llamada “batalla de ideas”, es poco probable que por ahora se tomen en cuenta las numerosas contribuciones que se vienen haciendo en las más diversas zonas del pensamiento. Como en “la gran Historia”, el tiempo se encargará de la curaduría final, más allá de los intereses puntuales de los seres humanos que habitan durante un tiempo la época que les ha tocado vivir. Ya vendrán en su momento antropólogos que mirarán con lupa las maneras que hemos tenido de insultarnos, de elogiarnos, de desearnos éxitos o sencillamente de describir con infinita vehemencia cuánto desconcierto nos va causando el tránsito por esta vida.

Cómo describe la influencia que ha alcanzado este blog en su campo, desde el mismo ánimo que, aun conservando la modestia verdadera que tanto usted cuida, lo llevó a divulgar la noticia de la llegada a los mil posts?

Supongo que este no sea el primer blog administrado por un cubano que consigue colgar mil posts (pienso que “Generación Y”, por poner un ejemplo, debe haber llegado hace rato). En términos de publicidad, en todo caso se tendría que resaltar el hecho de que tal vez este fue el primer blog administrado por un camagüeyano desde Camagüey que alcanzó esa cifra. ¿Pero eso realmente tendría alguna importancia más allá de lo numérico? No sé, quizás te hablo desde la antipatía que siento hacia cierta manipulación que se hace de las estadísticas. Prefiero cinco o seis comentaristas leales y creativos (y los he tenido) a dos mil que repiten en una misma línea lo mismo de siempre.

Para hablar con franqueza, la influencia internacional me interesa poco si quienes conforman mi familia (mi mujer, mi madre y mi padre, mi hijo, por citar apenas algunos) no tienen la más mínima idea de lo que es mi blog, porque no tienen acceso a Internet. En la carpa de las vanidades, tener un blog y que te visiten más de 200 000 personas, quizás tiene algún mérito, pero en el día a día eso apenas tendría importancia. Lo ideal es contribuir a un retorno del lector a un mundo donde las personas de carne y hueso vuelvan a tener el protagónico. Regresar a las cosas, tal como son, y a los seres humanos, tal como nacen, se desarrollan y mueren. Sin mitificaciones ni espejismos de ningún tipo.