Mañana por la noche, la película cubana de terror Juan de los muertos hace su debut en la Florida en el Festival de Cine de Miami. El ticket más codiciado del festival; se han vendido 1.700 asientos con varias semanas de antelación. El público está tan ansioso por verlo que se han añadido otras presentaciones, incluyendo una en un teatro de La Pequeña Habana.

Desde que se estrenó el septiembre pasado en el Festival internacional de Toronto, Juan de los Muertos ha estado entre las favoritas para los fanáticos a las películas de zombi. Ha sido elogiada por su humor poco convencional y hábil manipulación del género de terror como un comentario irónico sobre la vida contemporánea en La Habana, y ganó el premio del público en el Festival Internacional de Cine de La Habana 2011. La película cuenta con un distribuidor de los Estados Unidos, Outsider Pictures, y se presentará en los cines a finales de este año.

Justo antes de la proyección de Miami, Noticias sobre Arte Cubano conversó extensamente con el director de la película, Alejandro Brugués, y el productor Inti Herrera acerca de la producción de cine independiente en la isla, el cine de género, y el tiempo que se tardó Juan de los muertos en llegar a la pantalla.

La historia real de Juan de los muertos comienza en 2004. Un pequeño grupo de jóvenes cubanos (Brugués, Inti, Claudia Calviño y Alejandro Tovar se suman en los años 2006 y 2009 respectivamente) crean “Producciones de la 5ta Avenida”: no quieren esperar a los 40 años para hacer su primer largometraje por las vías oficiales. Así crean Personal Belongings, filme de ficción finalizado en el 2007 y estrenado un año después. Antes de la 5ta Avenida, ya eran realizados numerosos cortometrajes independientes al margen del ICAIC, el instituto de cine fundado en marzo de 1959. La llegada de las nuevas tecnologías, estimuló la explosión de géneros promocionales como el video clip y el spot publicitario en video, y se desbordó al cine de ficción.

Los integrantes de 5ta Avenida quieren ir más lejos, y se consideran “una pequeña industria”. Crean filmes propios y financian y producen obras de otros cineastas (sobre todo jóvenes) cubanos y extranjeros. Así, participan en festivales de cine para para apoyar proyectos. Juan de los muertos, por ejemplo, fue fruto de la producción líder de 5ta Avenida junto La Zanfoña Producciones, el ICAIC y Canal Sur / TVE de España.

5ta Avenida comenzó prácticamente sin nada, y en Juan figura como líder de los productores de un largometraje de ficción…

BRUGUÉS: Nosotros nunca nos detenemos a pensar en esos términos. La cosa va más por: “¡tienes una idea!”, “¡hay que armarla!”. En realidad significa… facilidades a la hora de buscar financiamiento; más contactos; poder seguir creciendo; poder saber, desde que estás escribiendo un proyecto, posiblemente con quienes puedes trabajar, con quienes coproducir, cómo moverte. Es como sucede en cualquier carrera que va creciendo: la gente que vas conociendo y cómo vas armando las cosas. También es agradable haber logrado tener un lugar; y saber que te van a escuchar.

Ya han surgido cooperativas audiovisuales de diversa fuerza y escala para producir el nuevo cine cubano. Aunque por más “independiente” que se pretenda un proyecto, en algún momento necesitará para existir del ICAIC. La manera de operar de 5ta Avenida, pone en crisis la clasificación de “independiente”?

BRUGUÉS: El ICAIC ayudó con los permisos, dio apoyo institucional. Filmamos en los Estudios de Cubanacán. Tú puedes hacer una pintura de forma independiente, pero no una película. Una película necesita el apoyo de mucha gente. Si no hubiera sido el ICAIC hubiera sido seguramente el Movimiento Nacional de Video, o lo que fuera. Siempre hemos tenido una buena relación con el ICAIC. Ellos tienen experiencia, recursos, tienen su forma de hacer las cosas y nosotros la nuestra. Así se crea una combinación; un punto medio donde se usa lo mejor de cada parte y eso produce los mejores resultados.

Aunque es un Filme independiente (lo que supone menos acceso al mercado internacional) y la real saturación de los zombis en el arte, Juan… ha tenido un periplo y una acogida significativos en el mundo. Es evidente que las numerosas alusiones críticas a la realidad del país y la esencia misma de la historia, han tenido que ver con ese éxito. ¿Fue este uno de los ganchos manejados por ustedes?

BRUGUÉS: En Juan se produjo una coincidencia: es una película de zombis bastante decente, que le está gustando a los fans de estas películas, se puede disfrutar como comedia buena que es, y te hace pasar un buen rato. Y tiene todo lo demás pero… Todo lo que pueda haber de comentario político, o social, es algo que un espectador que no está familiarizado con Cuba se entera de que está pasando, pero se ríe de otras cosas. Lo esencial era hacer algo universal, tratamos de que las películas tengan conflictos universales.

En el caso de Juan, más que conflicto lo importante era el humor; que funcionara aquí en Cuba pero también en cualquier otro lado. De hecho hay chistes internos de películas de zombis que el público de Cuba no reconoce y en otros lados sí. Y hay chistes que son más para Cuba que para otros lados. La clave estaba en que funcionara como película; que fuera una comedia divertida. Si nosotros hemos accedido al mercado estadounidense es porque la película sirvió, porque funcionó, porque en los festivales de allá ha tenido buena acogida de público. Pero, si la película fuera un clavo y no diera risa, no pasaba nada con ella.

¿Cuál fue la intención perseguida con el conjunto de chistes de corte social y político presentes en la película? 

BRUGUÉS: Yo quería hacer una película que fuera muy cubana, no una película de zombis que pudiera suceder en cualquier lugar, ya eso se ha visto miles de veces. La idea era precisamente combinarla con la parte cubana y que fuera un producto original y atractivo. Y además, que hablara sobre nosotros, que es un interés mío, siempre que pueda, a la hora de trabajar.

Nunca lo vi como un gancho comercial, sino más bien la forma de hacer que fuera original. Que la película estuviera lo más cercana posible a la realidad cubana, a cosas que yo conocía, que había visto en la vida, y que a la vez pudiera combinar con zombis y me diera una película original; algo que como fan del género de zombis yo no había visto tampoco.

Brugués ha planteado toda una teoría propia de cómo reaccionan los cubanos en momentos difíciles, útil para asentar las aparentemente únicas opciones de Juan (Alexis Díaz de Villegas) en la narración, a las cuales el protagonista responde con una nueva, original y digna opción, por la cual se decide. El mismo director y guionista de la cinta reconoce que la decisión final de Juan, que obviamente es la suya, en tanto guionista y director, es “su visión de lo correcto”.

BRUGUÉS: No es tan elaborado como una teoría. Es lo que yo veo en el día a día. A mí me parece que los cubanos, cuando se ponen malas las cosas, siguen con su vida como si no pasara nada, o se montan un negocio y tratan de sacarle dinero al asunto, que eso hacen los que viven aquí y los que viven allá, y lo otro es tratar de irse del país.

Pienso que esas tres formas de enfrentar los problemas están equivocadas. Juan toma una cuarta opción, no la mencionaré para no contar el final. Darle vueltas a los problemas, huir de ellos, nunca ha sido la solución para algo. Siempre me ha dolido cuando veo a alguien que conozco tomar uno de esos caminos. La película me ponía en las manos una situación apocalíptica, y me permitía jugar en un terreno totalmente fantástico, y exagerar esa realidad para poder incluirla en la película.

Los zombis son una metáfora que alude a una parte de la sociedad que está como estancada. O sea, que simplemente vive la vida así, de esa manera, sin detenerse, sin cuestionarse nada, y son los que permiten que el país no avance. Pienso que esa inmovilidad es lo que hay que enfrentar.

Juan… ya ha tenido proyecciones no comerciales en Cuba con buena recepción. También funciona con otros públicos. Antes del Premio Coral del Público del 33 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, ya sumaba otros dos premios del público en festivales de Inglaterra y EEUU (Austin). Ahora regresa a EEUU, esta vez a Miami; ciudad donde no solo viven muchos cubanos, sino que es mencionada varias veces en la cinta. ¿Qué esperan que ocurra allá?

BRUGUÉS: Espero que se diviertan. El público se ha divertido en todos lados y estoy curioso cómo va a ser con el público de Miami, por las posiciones que tienen ellos y la que tiene Juan, precisamente. Pero Juan es una película divertida, que puedes entrar a ver sin ningún tipo de prejuicio y pasarla bien.

En Miami habrá muchas preguntas para ustedes. ¿Cuál será el mensaje que llevarán junto con su película a esa ciudad, como artistas cubanos que son, por encima de todo?

BRUGUÉS: Con Personal Belongings ya tuve muchas preguntas allá. No creo que llevemos un mensaje, cada película lleva su propio mensaje. Allí es un poco dejar que Juan hable por sí mismo. Tuve una muy buena experiencia en el festival de Miami con Personal, y voy a tratar de repetirla ahora, como director, pasándola bien viendo la película con el público allá. Creo que es un público muy bonito para una película cubana.

¿Qué desearían que expresaran los asistentes a cualquier sala de cine del mundo al salir luego de verJuan…?

BRUGUÉS: Chico, es muy bonito pensar en otras cosas, pero con el: “pasé un buen rato y me reí todo el tiempo”, yo me estoy conformando bastante.

INTI: Hay un ejemplo que es rico. A la salida del Payret –cine habanero-, en un momento determinado, me tropiezo con dos personas haciendo de Juan y Lázaro –otro de los personajes principales- en la calle y rememorando escenas de la película. Con eso ya tú dices: “¡coñó!”. O sea, valió la pena. Es lo máximo que te podía pasar, a mi modo de ver.

En la segunda parte: Efectos digitales, maquillaje, cine de géneros en Cuba, y más sobre Juan…….