Mientras se prepara para Habana Charrete 2012, que tendrá lugar a finales de este mes, el arquitecto y urbanista habanero Julio César Pérez dedicó su tiempo a conversar con Noticias de Arte Cubano sobre la producción del libro Inside Habana (Taschen, 2011), una publicación reciente que se derivó del libro En el Interior de Cuba (Taschen, 2005). En esta entrevista, Pérez dialoga sobre su rol en la creación del libro, cómo surgió, aspectos que hubiera hecho diferentes, y la razón por la cual este obra es un testamento esencial para la historia de la arquitectura cubana.

Páginas del libro En el Interior de La Habana (Taschen, 2011), con textos por Julio César Pérez, fotos por Gianni Basso, y editorial por Angelika Taschen

¿Cómo se seleccionaron las casas y edificios para el libro? ¿Quién lo hizo?

El origen de esta historia se remonta a 2005 cuando recibí el encargo de Taschen para escribir ‘Living in Cuba’–el proyecto original se llamaba así-y Taschen ya había hecho varios otros como Living in Morocco, que tuvieron la gentileza de enviarme para que viera el estilo de la publicación.

Debo decir que tuve el honor de ser seleccionado entre varias personas—de Cuba y fuera de Cuba—que fueron invitadas, como yo, a someter textos escritos antes para el escrutinio de la editorial. Entonces Taschen envió a Cuba al fotógrafo italiano Gianni Basso -quien había realizado para Taschen un librito (el diminutivo es aplicable en todos los sentidos del término) llamado Havana Style en 2004 y que contiene un grupo de fotografías realizadas por él que obedecen a un criterio muy restringido y que yo inmediatamente rechacé por mostrar cierta sordidez y negar la belleza arquitectónica. Debo añadir que el libro de marras tenía abundantes errores de descripciones en sus pies de páginas que yo propuse corregir a la editorial en uno de mis viajes a Europa y ellos aceptaron. Sirva este preámbulo para explicar que 7 casas de las que aparecen en Inside Havana fueron una herencia del tipo ‘pie forzado’ que Taschen deseaba aparecieran en el libro pues evidentemente eran fotos que habían pagado ya y deseaban aprovecharlas. Esto junto con cierta visión folklorista, en mi opinión.

¿Cuáles criterios siguió para la selección de los edificios para el libro?

Cuando yo vi Havana Style—el fotógrafo Gianni Basso me trajo un ejemplar de regalo—le dije categóricamente que yo no haría un libro que mostrara solo la decadencia y que en su lugar, yo apostaba por la belleza enorme de nuestro patrimonio arquitectónico, en muchos sentidos único, e inmediatamente se lo hice saber a la editorial, a quien ya yo había propuesto el contenido antes de venir el fotógrafo.

Taschen solo pidió se incluyeran los sitios relacionados con Hemingway y el Hotel Riviera y me dejó libertad para la selección restante y limitó el proyecto del libro a un máximo de 18 locaciones. Mis criterios se basaron en la calidad arquitectónica de las obras a mostrar y tras un mes de trabajo con Basso, y de su asombro por la cantidad de trabajo realizada en tal período comprobamos que se habían fotografiado mas de 60 locaciones en total. Y entonces, con este argumento, yo convencí a Angelika Taschen de hacer un libro mayor y la editorial accedió. Y así nació Inside Cuba, que además de La Habana, recrea edificios de Pinar del Río, Varadero, Cienfuegos, Trinidad, Bayamo y Santiago de Cuba. Inside Havana es el resultado de una edición que sólo abarca La Habana, tras haberse agotado Inside Cuba después de su gran éxito de ventas a nivel internacional.

¿Qué buscaba comunicar acerca de La Habana como un espacio urbano? Acerca de la arquitectura de la ciudad?

La Habana es una ciudad de magia y poesía inigualable, de profundos misterios, de inefables ambientes…con un patrimonio edificado a lo largo de varios siglos que la caracterizan como una metrópolis caribeña con una fuerte impronta europea; una ciudad con un atractivo singular que emana de su ambiente construido y del modo de vida extrovertido de sus habitantes.

El libro aspira a referirse a la Arquitectura—con letras mayúsculas—como Arte en una urbe donde coexisten armónicamente edificios públicos y privados, todo lo que compone el tejido urbano, en sus diversos contextos urbanos, lo cual reafirma a La Habana como un lugar muy especial a nivel mundial por la elevada calidad y variedad de su Arquitectura y su Urbanismo, por la calidad de sus espacios urbanos, sus obras escultóricas y su tradicional sentido de buen gusto -ahora amenazado por el kitsch que ya aflora en el libro en las excesivas y recargadas intervenciones del artista Fuster en el barrio que habita.

En La Habana sentimos la presencia de una Arquitectura muy urbana, lo cual significa que, mas allá de discriminar entre estilos, el espacio tiene esa cualidad íntima que le es tan caro al ser humano. Es lo que ocurre en Madrid, Barcelona o Sevilla, Roma o Nápoles, Londres o París e incluso en New York o New Orleans; y esto es lo que el ser humano parece percibir con un sexto sentido que trasciende cualquier otra cualidad. A pesar del deterioro de algunas de sus zonas, el espíritu de La Habana pervive, en una eterna celebración de su Urbanismo y su Arquitectura, conectada con todas estas ciudades de un modo indeleble, debiendo a ellas ciertas influencias veladas, pero manteniendo una identidad muy propia.

El libro tiene una fluidez muy interesante de un edificio a otro. ¿Podría hablarnos de los principios básicos que rigen el orden en que se presentaron los edificios?

No es simplemente cronológico…La cronología es un aspecto sutil que permite ordenar, proponer un itinerario, una manera de mirar la historia y la ciudad, que permite apreciar las diferentes influencias y la presencia y evolución de diferentes estilos arquitectónicos en el país y la propia evolución de La Habana desde el punto de vista urbanístico con la presencia de edificios cada vez más monumentales y elegantes, algo que caracteriza no solo las zonas centrales sino también sus barrios periféricos.

El hecho de encontrar al inicio del libro una mansión señorial como la Casa de la Obra Pía que muestra su bello patio rodeado de amplias galerías seguida del Palacio de los Capitanes Generales, uno de los edificios más importantes y mejor diseñados y construidos del país, la Bodeguita del Medio con su ambiente bohemio, el Hotel Ambos Mundos con la huella de Hemingway y la Fábrica de Tabacos «Partagás», deja entrever la intención de mostrar cómo edificaciones de diferentes usos y escalas se insertan en la ciudad, en sus plazas y manzanas, junto a viviendas y otros inmuebles para crear un ambiente urbano insólito. De un edificio a otro, se siente como paso de un capítulo al siguiente, algo nuevo, con una calidad distinta, pero siempre después de haber disfrutado el anterior y haber aprendido de él.

A mí me parece que podría haber sido un reto escribir sobre cada edificio tan detalladamente, sabiendo que la cantidad de palabras es limitada y que su artículo sería traducido en tres idiomas diferentes al español. ¿Qué objetivos tenían sus textos?

Yo escribí el libro directamente en idioma Inglés y efectivamente, fue un reto por la concisión obligada en cada texto, aun en este idioma que es mas concreto que el idioma Español. Los textos se plantearon expresar lo esencial, en esto recordaba a Hemingway cuando le enseñaron esto al principio de su carrera periodística: ‘Write one true sentence’; y fueron rehechos muchas veces, pulidos con mucho rigor. Traté de narrar en un lenguaje poético lo concerniente a las características arquitectónicas de cada edificio y al mismo tiempo referirme sin forzar nada, en los casos que así lo permitieron, a otros aspectos y atributos culturales y sociales relacionados con la Cultura Cubana como el azúcar, el café, el tabaco y las religiones afrocubanas, todos vinculados con la Arquitectura y con hábitos y costumbres de los cubanos, pues ayudan a entender la interrelación entre la Naturaleza, el Hombre y la Ciudad.

Yo sólo puedo hablar de los textos en Inglés, pero debo decir que están bellamente traducidos, son poéticos, a veces ¿Cómo se llevó a cabo la traducción? Quién trabajó en eso? 

Escribí el texto original en idioma Inglés y tras entregarlo personalmente a Angelika Taschen en Berlín, Alemania, en la fecha acordada–Septiembre de 2005–ella lo revisó y me preguntó si yo estaba de acuerdo en realizar la traducción al idioma Español por ser la persona más indicada para este trabajo por ser el autor. Yo recuerdo que argumenté asombrado que tenía entendido que ellos tienen un excelente equipo de traducción, pero ella insistió y yo acepté, así que agradezco el elogio por la parte que me corresponde. Las traducciones en otros idiomas se realizaron por el mencionado equipo vinculado a la editorial.

Vamos a hablar de la logística por un momento. ¿Cuánto tiempo tardó hacer las fotografías para el libro? ¿Cuál fue su parte en ese trabajo? ¿Usted supervisó las fotos? ¿Hubo alguien que «vistiera» el escenario para las fotos?

Gianni Basso y yo trabajamos durante un mes entero. Yo me encargué de proponer los edificios a incluir en el libro y llevé al fotógrafo a los lugares previamente escogidos por mi e incluso sugerí en casi todos los casos los mejores ángulos para muchas de las fotos pues conocía muy bien cada uno de los edificios y los había fotografiado yo mismo varias veces.

Esto no disminuye ni demerita para nada la labor de Gianni Basso quien le imprimió a las imágenes su propia personalidad artística y profesional. El resultado así lo demuestra: las fotos son excelentes. En todos los casos se respetaron las condiciones existentes y no recuerdo se haya adornado ni adulterado ninguno de los ambientes que se fotografiaron o se modificaran los espacios o su contenido. El fotógrafo se mostró muy complacido y satisfecho del ritmo del trabajo en todos los casos, ya que previamente pude indicarle las horas más apropiadas del día para aprovechar la luz de la mejor manera posible, algo derivado de mi conocimiento de las escenas a fotografiar.

¿Cuál fue su papel en el diseño del libro?

Ninguno, lamentablemente. Y de esto me resiento mucho. Desapruebo completamente el diseño, sobre todo en lo que concierne a la falta del necesario contraste entre el texto y su fondo, la inclusión de algunas fotos ajenas a la Arquitectura y de otros elementos gráficos innecesarios al principio del libro como las llamadas ‘postalitas’ extraídas del Álbum de la Revolución. Yo protesté estas cuestiones cuando me percaté de ellas pues no se me consultaron–a decir verdad esto no estaba incluido en el contrato–y me desagradaron mucho estas faltas de buen gusto que a mi juicio atentan contra la seriedad del libro. Este es mi criterio personal. Yo solamente escribí el libro y propuse el orden de los edificios.

¿Qué papel desempeñó Angelika Taschen en la creación del libro?

Hay que decir que Angelika Taschen era entonces el ángel de la editorial, con una trayectoria de trabajo impresionante. Ella es una persona muy culta y capaz, entusiasta y exigente, muy laboriosa y experimentada, quizás un poco excéntrica, pero en cualquier caso genial, maravillosa. Ella fungió–como en tantos otros libros publicados por la editorial Taschen–como editora y coordinadora general del libro. Ella supervisó los textos y las fotos cuando les fueron entregados y finalmente tuvo la decisión final sobre lo que se publicó. Tuvo que ver con el diseño–el layout–y en este punto sí tengo cosas que objetar: a veces algunos europeos tienen una visión tergiversada de la cultura latinoamericana en general, ensalzan el colorido y hasta un cierto barroquismo presente en objetos y espacios que les son ajenos. Esto puede explicar, quizás, los motivos y filigranas de diseño intrincado usados como fondo de los textos, lo cual a veces dificulta su lectura.

¿Quisiera añadir alguna otra cosa?

Aunque entiendo las limitaciones de espacio y–en algún sentido–los intereses de la editorial, lamento que hayan quedado fuera del libro algunos edificios que yo considero importantes y bellos y que podrían llenar varios volúmenes pero quizás esto se debe a que yo amo la Arquitectura de mi país y desearía ver publicado tantos otros edificios imprescindibles y memorables que constituyen el testimonio de la excelencia alcanzada por arquitectos y constructores en cada época y la mejor lección para las actuales generaciones, porque ayuda a entender nuestra historia y cultura y a inspirarnos en nuestra herencia.