El pasado año, la Fundación de Ate Aluna con sede en Miami fue fundada por el historiador de arte y curador Willy Castellanos y la crítica de arte y curadora Adriana Herrera con el objetivo de dar visibilidad a los artistas fuera del sistema de galerías. La primera exposición de la fundación, After Neo-Expressionism: Diaries on the Edge of Roughness, está terminando su recorrido en el Barrio Workshop Artspace, donde cerrará el sábado 14 de enero. En una entrevista por correo electrónico, Herrara reflexionó sobre los primeros meses de la fundación y sus planes para el futuro.

La expoción After Neo-Expressionism en el Barrio Workshop Artspace de Miami

Cuéntanos acerca de la Fundación de Arte Aluna.

Aluna Art Foundation fue fundada por Willy Castellanos, historiador de arte, fotógrafo y curador egresado de la Universidad de La Habana, quien realizó una investigación pionera sobre el desnudo en la fotografía cubana en la década de los ’80s hasta mediados de los ’90s, y por Adriana Herrera, candidata doctoral, con una tesis sobre relación entre arte y literatura, crítica de arte, editora y colaboradora de medios especializados, y curadora.

El nombre de Aluna Art Foundation viene de una palabra del pueblo indígena Kogui que se refiere al estado en que las cosas existen con gran potencialidad, pero aún no están plenamente manifestadas. Aluna Art Foundation ha sido creada creada para dar visibilidad a artistas con prácticas no suficientemente reconocidas o representadas con el fin de ensanchar el pensamiento sobre el arte contemporáneo.

Esto implica un diálogo con el contexto local que no excluye la posibilidad de realizar exhibiciones con artistas invitados de otros lugares, pero supone el trabajar de modo particular con artistas que no están integrados al sistema de galerías, incluyendo entre éstos no sólo la joven generación de los emergentes, sino artistas de diversas generaciones que no responden a los tácitos dictámenes del mercado.

Estas exhibiciones se realizarán acompañadas de conversatorios, conectando artistas que pueden no conocerse entre sí y que no obstante exploran temáticas o modos de abordaje comunes. Descubrir conjuntamente este tipo de conexiones –más allá de los dictámenes de los centros hegemónicos- permite construir visiones. En última instancia, en un tiempo donde no hay movimientos, pero la mirada se ve orientada por instancias mercantiles como las galerías y ferias, descubrir y visibilizar lo que queda en los márgenes permite reflexionar sobre hacia dónde estamos yendo o cuáles son las obsesiones, las necesidades de una época que se hacen presentes en el arte de un tiempo, sea que se venda o no.

En suma, se trata de realizar exhibiciones alternativas y generar pensamiento en torno a éstas.

¿Cómo los artistas cubanos encajan en la visión de la fundación?

Una curadora radicada en Los Ángeles comentó en una conversación privada que Miami era el “beso de la muerte” para los artistas cubanos. Muy lejos del estereotipo que a los ojos del mundo parece extinguir el potencial creativo de los artistas cubanos una vez se alejan de la isla, hay una diáspora de creadores que viven en condiciones duras, poco favorecidos por las tendencias actuales de un mercado deslumbrado por el exotismo asociado a Cuba –y a los imaginarios que fueron del buen salvaje, al buen revolucionario y al buen artista- y que continúan desarrollando inquietantes estrategias de arte crítico que son casi desconocidas fuera de la ciudad. El imaginario que rodea a Miami es una desventaja para los artistas radicados aquí que perdieron contacto con la isla. La gran paradoja es que siguen creando en condiciones nada favorables.

En ese sentido, una de los proyectos de Aluna es dar continuidad a la exhibición que Adriana Herrera curó recientemente en Houston Art Fair sobre Estrategias del Arte Cubano Post-Utópico, demostrando la continuidad de una visión política en la generación de los ’80s, que ha sido capaz de desarticular los códigos de poder tanto del comunismo, como del capitalismo salvaje. Igualmente, es muy interesante el modo en que la generación que podríamos llamar la de los Hijos del Período Especial trasplanta las estrategias objetuales inspiradas en la estética popular y en los recursos de supervivencia de La Habana a Miami y demuestra las fisuras de ambos sistemas con un tipo de arte tan político como lúdico.

En general, los artistas cubanos representan una mayoría en la gran diáspora artística de esta ciudad de inmigrantes y en ese sentido habrá muchos proyectos que los involucren.

¿Cuántas exposiciones ha presentado la Fundación hasta ahora?

Antes de constituir la Fundación Willy Castellanos y yo colaboraron de diversas maneras en exhibiciones curadas por cada uno como Critical Strategies of Post-Utopian Cuban Art (Cuba-United States), o como Prayers for Saints and Orishas, que presentó la obra de tres fotógrafos residentes en Cuba que documentan divesos tipos de cultos e iconografías religiosas en la isla. En los ultimos dos años, Willy tambien realizó personalmente trabajos curatoriales para el Miami Dade College Art Gallery System: 20 Brand by Felix Beltran (co-curada con Rafael López-Ramos, Felix Beltran es un destacado diseñador gráfico cubano residente en Mexico DF) y New Gods: Paintings and Scuptures by José Franco (Franco tambien es cubano, reside hace muchos años en Buenos Aires, Argentina).

Pero ciertamente After Neo-Expressionism es la primera exhibición organizada por Aluna Art Foundation.

¿Las publicaciones son parte del plan?

Es interesante pensar en que las exhibiciones que se reseñan en todos los medios no suelen ser las que se hacen en espacios alternativos, sino dentro del circuito tradicional, o que nunca se escribe de artistas que no están exhibiendo. No existe, por ejemplo, cobertura de visitas a estudios en ninguna revista o periódico.

Aluna Art Foundation se propone como un colectivo curatorial móvil que visibiliza y reflexiona sobre las direcciones y el rol del arte no regulado por las elecciones de galeristas. Cada exhibición tendrá siempre un catálogo y aspiramos a desarrollar proyectos editoriales en conjunción con instituciones. Miami no tiene aún un libro que represente a profundidad la obra de sus artistas más importantes, aunque sí hay destacables publicaciones dedicadas a artistas individuales. La recopilación de ensayos que permitan profundizar en la obra de cada artista es una de nuestras metas. Para marzo estará lista la página web de la fundación.

¿Además de exposiciones y publicaciones, la Fundación está planificando otros programas y proyectos?

Los conversatorios son esenciales. No suele haber diálogos en los lugares de exhibición y menos en las exhibiciones colectivas. Escuchar la experiencia de cada creador y la conversación no sólo con un grupo de críticos sino con el público es tan importante como inusual. Las inauguraciones suelen ser espacios de esparcimiento social, pero no de reflexión. En torno a After Neo Expressionism, por ejemplo, se realizó un panel que tuvo nutrida asistencia, indagando en la relación entre la expresión expresionista y esta urbe. Igualmente, a fines de mes, habrá una sección de poesía, pues nos interesan las relaciones entre las artes, el modo en que se intersectan sus lenguajes y extender ese potencial del arte de generar interacciones, debates, de construir en últimas comunidades.

Cuéntanos un poco acerca del curador Willy Castellanos. ¿Cómo se le ocurrió este asunto de la exposición? ¿Cómo seleccionó a los artistas?

A raíz de que uno de los artistas incluidos, Frank Chinea, le invitó a ver su obra y le planteó si consideraba que sería posible encontrar otros artistas cuyo lenguaje fuera semejante, comenzamos –habiendo ya constituido Aluna Art Foundation—a visitar estudios y a pensar en el hecho de que habiendo pasado tres décadas después del surgimiento del neo-expresionismo en el mundo, había un interesante grupo de artistas cubanos de alrededor de 60 años, no representados por galerías en su mayoría que exploraban un lenguaje visceral, no conceptual, ajeno a esa reinversión de los lenguajes de la modernidad o a la mirada distante o mordaz incluso sobre las posibilidades del arte, y que sin embargo, compartían lo que llamaríamos un impulso dionisíaco, una búsqueda de vitalidad a través de la pintura en la que de hecho vertían sus biografías.

El sub-título de la exposición, Diarios al borde de la aspereza, refiere al hecho de que las obras son a su modo “diarios” ya sea del universo íntimo o del contexto social, y en ambos casos abordan en cierto modo lo más duro en éste –los miedos, los fantasmas o el retrato de los espacios marginales.

¿Y los artistas? ¿Qué hay en sus trabajos que los hace apropiados para este tema?

Hay un modo peculiar de trasgresión, partiendo del hecho de que incluyen narrativas conectadas a sus vidas y contexto, o que incluso en términos de lenguaje recurren a un modo de expresión que no está en el centro de las prácticas contemporáneas, pero que al mismo tiempo continúa existiendo.

Yovani Bauta realizó retratos de base fotográfica y tratamiento expresionista de Los olvidados –título de la serie- de la urbe: son los personajes, artistas, prostitutas, ancianos, indigentes, gente que deambula sin autos en una ciudad donde todo gira en torno a éstos.

Las esculturas de Ramón Lago desafían los parámetros del hedonismo capitalista basados en la figura de los dioses eternos –bellos y jóvenes- para ofrecer series como 50/50 que son esculturas realistas de medio centenar de hombres mayores de cincuentas años, desnudos, en actitudes cotidianas –durmiendo a pierna suelta, hablando por teléfono- pero también posando desafiantemente. Todas tienen en común una afirmación de la vitalidad realizada por hombres mayores, y de la belleza de cuerpos que ofrecen otro modo de perfección. No estamos frente a la distorsión del cuerpo expresionista, sino frente a la distorsión del parámetro estereotipado de la belleza. Igualmente trabaja una fantástica serie de frutas eróticas que incorporan representaciones del cuerpo humano.

Carlos A. Díaz Barrios, poeta reconocido y editor de una bella serie de libros, empezó a pintar cuando llegó al borde de su propia palabra. En una obra que puede remontarse al Bosco o a Goya, y en cuerto modo a Antonia Eiríz, crea sobre cartones de construcción y con hachas o espátulas en lugar de pinceles criaturas que deambulan en el inconsciente, mundos conectados a la zona de la sombra que Jung exploró.

En Dopico-Lerner, acuarelista y pintor formado, conocido por los típicos colores tropicales de la pintura modernista cubana, encontramos dos series muy interesantes en ocres y grises e incluso en completo negro, que reflejan lo que podríamos llamar ciudades interiores. En Frank Chinea, autodidacta, hay un retorno a ese tipo de pintura –tipo Chagall- que incorpora las narrativas de la propia vida; pero de manera espontánea desarrolla una interesante iconografía con pequeñas figuras en sombras, a veces invertidas, o seres asomados a ventanas que no obstante ser pintados con rápidos trazos comunican complejos universos interiores.

Lo instintivo, lo emocional, lo biográfico, todo aquello exorcizado del arte conceptual está presente en estas obras y nos indican que sigue habiendo conexiones no lógicas, no mediatizadas por el recurso de las apropiaciones, entre la vida y el arte.

¿Qué se avizora para Aluna en el 2012?

La expansión de ese hacer visible, cada vez más visible, la creación que está en la sombra. Inauguraremos en FotoAméricas la muestra Exodus, un ensayo fotográfico inédito sobre el éxodo de 1994 de La Habana, donde miles de personas fabricaron de manera abierta balsas para dejar la isla. Willy Castellanos retrató no las habituales imágenes de los balseros en altamar, sino el proceso secuencial de su construcción en espacios públicos, del transporte –en autos, ciclas, o en andas- y, en suma, una rara épica de la salida donde hay multitudes enteras acompañando a quienes parten. Ese ensayo se publicará en forma de libro.

Está en proceso también una exhibición titulada Oikos, memorias de la casa desplazada, con fotógrafos y artistas de diversas diásporas residentes en Miami que han vertido en la iconografía de las casas, las imágenes del fenómeno de la migración. Ahora que se cumplen los 400 años de la Virgen de la Caridad del Cobre estamos seleccionando un grupo de artistas para plantear una exhibición con una iconografía muy contemporánea y en múltiples medios de un ícono fundacional de la identidad. Uno de los próximos proyectos curatoriales de Aluna Colectivo Curatorial es la exposicion de la obra de Carlos Gámez de Francisco (un joven pintor cubano residente en Louisville KY) contratados por Hardcore Contemporary Art Space. Esta exposición (un solo show) se inaugurara en Junio proximo en Hardcore, situada en Winwood.