Osmeivy Ortega, Emigrantes, 2007
Cortesía del Museum of Contemporary Art Cleveland

No es Nueva York, Miami o Madrid. Pero este otoño, y también durante la primavera, Cleveland, Ohio, una ciudad industrial del noreste de Estados Unidos será la sede de un interesante experimento sobre la comunicación intergeneracional entre los artistas contemporáneos cubanos.

El Proyecto Cuba, como se le conoce formalmente, se inspiró en una conferencia que tuvo lugar en el Instituto de Arte de Cleveland(CIA) ofrecida por Helmo Hernández, presidente de la Fundación Ludwig, una organización cultural no lucrativa con sede en la Habana. El intercambio cultural que propone Hernández trajo a tres miembros de la facultad de la CIA a La Habana. Allí, ellos entrevistaron a más de 40 artistas, donde cinco fueron seleccionados para participar en un programa de residencia de 8 semanas.

«Otros programas de residencias tienden a hacer más énfasis en los artistas cubanos establecidos en la década de 1980 y 1990», dice David Hart, profesor asociado de Historia del Arte en el Instituto y coordinador del Proyecto Cuba. Al estructurar las residencias de la CIA, dice Hart, qué él y sus colegas–Saul Ostrow, profesor asistente de pintura y director del departamento de artes y tecnologías visuales, y Charles Tucker, profesor asociado y jefe del departamento de escultura –estaban buscando una interacción más dinámica para hacer este programa diferente del resto.

Sin embargo, el diálogo intergeneracional previsto para este otoño casi no se puede llevar a cabo, ya que Abel Barroso, el primer artista programado para llegar, tuvo problemas con su visa estadounidense… «No es tarea fácil lograr que las gentes de Cuba estén de visita aquí, dice Hart, quien ha curado exposiciones de arte cubano, pero nunca antes había gestionado residencias para artistas cubanos. «A veces hay fallos.» Ya que Barroso no pudo viajar, el primero fue Alejandro Aguilera, un artista cubano de la generación de 1980. «Él vive en los EE.UU. ahora, en Atlanta», dice Hart, «pero él estaba muy involucrado en el medio cultural de Cuba en los años 1980 y 1990, y también en la literatura sobre este tema.

Osmeivy Ortega, un artista nacido en La Habana en 1980, pronto se unió a Aguilera. Aunque ambos discutieron libremente el concepto de diálogo intergeneracional en el simposio del Proyecto Cuba efectuado en octubre, el sentido de la investigación intelectual no se detuvo allí. «Todos estos artistas participan de otro modo en el diálogo crítico «, dice Hart. «Todos ellos tienen un conocimiento básico sobre un tema determinado; sin embargo, están muy interesados en desafiar los límites de ese tema, y mirar su arte de un modo estéticamente crítico”.

A modo de ejemplo, Hart se refiere a Ortega, uno de los artistas más jóvenes de visita en el Proyecto Cuba. Formado como grabador, no sólo continúa creando obras tradicionales sobre el papel, sino que ha comenzado a hacer las impresiones en un tipo de tela áspera que se utiliza habitualmente en Cuba como un trapo para trapeadores. «Hay ideas conceptuales y estéticas detrás de todo eso «, dice Hart, «pero él está esencialmente sobrepasando los límites de su medio más allá del papel, y pasando a estos objetos sobre los que está haciendo sus trabajos. » Un artículo reciente en Cleveland.comdescribe una de las piezas que Ortega realizó durante su residencia: The Air from the North ( El aire del norte) como una obra descomunal que representa más de 12 metros de altura, y que finalmente será de dos caras y se inflará para convertirse en una instalación en tres dimensiones.

La idea es exponer finalmente las obras creadas durante la residencia en una exposición colectiva, como es el caso de The Air from the North de Ortega. Sin embargo, por ahora, el trabajo previo de los artistas del Proyecto Cuba está a la vista en el Museo de Arte Contemporáneo de Cleveland, donde The Cuba Proyect: Cleveland Institute of Art at MOCA (Proyecto Cuba: Instituto de arte de Cleveland en el MOCA ) estará en exhibición hasta finales de este mes.

Habiendo Aguilera y Ortega terminado sus residencias, los próximos artistas en la lista son Alex Hernández, que llega a principios de enero, y el equipo de José Ángel Toirac y Meira Marrero, que llegan a principios de febrero. Hart también está trabajando con Abel Barroso para tratar de reprogramar su residencia para la primavera.

«Ya estaba enterado de que los artistas contemporáneos cubanos reciben la mejor educación en el Caribe», dice Hart finalmente. «Eso está bien fundamentado.» Aun así, me sorprendió el valioso conocimiento que han llevado al Instituto de Arte de Cleveland. «Todos los artistas que hemos tenido hasta ahora han sido capaces de recitar los nombres de los artículos importantes y libros para que los estudiantes lean», dice. Esto encaja muy bien con el tipo de educación que queremos que nuestros estudiantes tengan. Esto sigue impresionándome, entre otras cosas.