Del 24 de mayo al 23 de Julio, el espacio Panamerican Art Projects, en Wynwood, Miami, presenta la exhibición Uprooted/Transmigraciones, con una decena de artistas cubanos y latinoamericanos. Cuban Art News conversa con su curador, Abelardo Mena, del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, sobre los propósitos de esta muestra y su recepción.

Sandra Ramos, Migraciones IV, 1993. Cortesía de Pan American Projects

Cómo surge la idea de esta exhibición?

Hace un año nos reunimos en La Habana con Robert Borlenghi y Janda Wetherington, director y ejecutiva de Panamerican Art Projects, un espacio localizado en el barrio de Winwood, Miami, en lo que se denomina el «art district» de esta ciudad. Les interesaba hacer una muestra colectiva con solidez curatorial, no importa fuese en una galería comercial, en base a la magnífica colección de arte latinoamericano que ellos preservan. Para un curador de museo es un desafío estimulante el entrar en una colección así y discursar desde ella sin presión comercial alguna.

El resto fueron interminables mensajes que nos enviábamos varias veces al día desde un lado y otro del estrecho de la Florida.

Cuál es el núcleo conceptual de Uprooted/Transmigraciones?

Revelar sin melodrama una de las constantes temáticas presentes en el arte latinoamericano de las últimas décadas: las creaciones en torno al viaje (voluntario o forzado), los desplazamientos migratorios y el rol de las diásporas en la recomposición de naciones transfronterizas.

Se tiende a esquematizar este fenómeno como un subproducto de la globalización reciente. Sin embargo, una revisión somera de la historia de América Latina y el Caribe evidenciaría que la construcción de los estados nacionales (el celebrado bicentenario) latinoamericanos, recién liberados del yugo colonial (con Cuba como ejemplo tardío, en 1899) desató importantes flujos migratorios: miles de trabajadores de Europa y Asia serían “importados” al continente como mano de obra barata y presuntamente civilizada, frente a la barbarie nativa. Recordemos a Sarmiento en Argentina, figura política esencial en la selección de la inmigración “blanca” como fuente de progreso para una Argentina rural y gaucha.

A Cuba, por ejemplo, acudieron después de la independencia de 1902 más inmigrantes de la empobrecida España que los asentados en la isla previamente. Como siempre, el arte contemporáneo latinoamericano se sintoniza con los flujos temáticos más actuales del arte para bucear en sus contextos e historias locales.

En la reciente edición de la revista 
NewTimes, el crítico Carlos Suárez de Jesús hace –entre otras- una interesante observación: “..la nueva exhibición de Panamerican no es la típica muestra hecha para el verano….este espacio en Wynwood presenta una exhibición con carácter museal..”. Para un curador de museo, como usted, que desafíos implicó curar para un espacio comercial?

Trabajar casi dos décadas en el Museo de Bellas Artes de Cuba deja huellas en uno como profesional de museo. Para el curador de colecciones, la colección –su evolución temporal, cómo se fue formando, las diversas direcciones artísticas que la nutrieron, los eventos incluso políticos que la estimularon y/o modificaron, se convierte en un cuerpo “vivo”, y una información histórico-artística de primer orden.

PanAmerican me abrió sus fondos sin límites, en ellos está registrada gran parte de la historia del arte cubano y latinoamericano de los últimos 20 años. Gracias a este generoso privilegio, pude seleccionar obras y artistas significativos sin sentir en modo alguno una presión comercial. Creo que el buen arte siempre vende, pero los galeristas a veces no lo comprenden. Sin embargo, con Borlenghi y Janda el lenguaje fue fluído: ellos están del lado del arte. Y no puedo obviar la asistencia luminosa de Irina Leyva y de Fernanda Torcida. Trabajar con ellas en un ambiente tan familiar fue también otro privilegio.

Qué nacionalidades y artistas fueron seleccionados? Puede comentar algunas obras?

Cuba, Argentina y Jamaica aportaron la mayoría de los creadores. Lienzos, esculturas, dibujos, fotografías e instalaciones fueron los medios más recurrentes. Utilicé todo el espacio de la galería, un antiguo warehouse reconstruído, creando relaciones entre grupos de piezas.

La lista de creadores fue de lujo: Luis Cruz Azaceta, Tania Bruguera, Abel Barroso y Sandra Ramos (ellos participaron en el montaje e inauguración), Carlos Estévez, los argentinos Yaya Firpo y Graciela Sacco, Daviid Boxer y Milton George de Jamaica, Edouard Duval-Carrié, de Haití, a quien conocí.

Era importante mostrar los diversos caminos emprendidos por los artistas, la pintura, el ready made, las apropiaciones. Por ejemplo, Yaya Firpo, de Argentina, recurre a una especie de cartografía inversa, el artista ha trastocado meticulosamente los mapas del mundo: ahora cada nación-estado del primer mundo ha sido ocupada por los emigrantes de las naciones subdesarrolladas. Los mapas testimonian esta reconquista.

Uprooted incluye a dos artistas de Jamaica que por derecho propio ocupan un espacio singular dentro de las Artes Visuales de esa isla. Milton George ha realizado una peculiar absorción del Expresionismo desde el cual refleja sus visiones del paisaje insular; David Boxer, con una reconocida práctica del collage de intención deconstructiva, se adentra en los discursos post-coloniales para des-solemnizar las representaciones de lo autóctono y el culto al original. Con un árbol cargado de ofrendas votivas, creado por Duval-Carrié, importantísimo creador haitiano, se cierra la presencia de las Antillas Menores.

Es notable la presencia de la escultura. Cómo se integraba en este despliegue museográfico?

Ciertamente, un espacio esencial ocupa la escultura, o el hecho escultórico, en la muestra y me interesaba interrelacionar obras planas y obras tridimensionales de manera fluída. Las piezas de Yaya Firpo (un cráneo mapeado), del también argentino Hernán Dompé, las acumulaciones “object trouvé” de Carlos Gallardo, los zapatos y la maleta levemente impresa de Graciela Sacco, la goma balsera del cubano Kcho, célebre por su enfoque pionero de la emigración cubana de los años 90, o la enorme bandera cubana trenzada con pelo humano (“Estadística”) de la artista performer Tania Bruguera, la ciudad de La Habana condensada en una chancleta a relieve, por el dúo de Los Carpinteros, junto a la juguetona instalación Doble Nacionalidad, de Abel Barroso, hablan de la expansión del campo tridimensional en el continente más allá de las prácticas usuales en la Modernidad.

Sobresale ciertamente el conjunto de artistas cubanos….de variadas generaciones y poéticas.

El team Cuba seleccionado para Uprooted/Transmigraciones demuestra la perenne actualidad de la pintura como instrumento expresivo. Luis Cruz Azaceta es el Rimbaud de la pintura cubana. Frente a las esclerosadas citas de frutas cubanas o la arquitectura colonial, inútiles gestos ante la grandeza “heavyweight” de Amelia Peláez, las imágenes de Azaceta se proyectan desde los rincones de la biografía íntima hacia las metáforas de la condición humana. Sus lienzos son diarios gráficos de los humillados, de los ofendidos que lo han perdido todo, o casi todo, en el proceso emigratorio.

Al Humberto Castro reconocido por la revisitaciones mitológicas de Ícaro, sucede otro en tránsito y búsqueda de nuevos derroteros: magnífica metáfora del bote como representación del artista navegando en aguas profundas, en busca de la luz salvadora. Carlos Estévez, capaz de saltar con éxito consecuente sobre el estrecho de la Florida, abismo y continuidad de la isla madre, hace aparecer la silueta de Cuba por primera vez, junto a los seres-máquinas que han poblado su obra. De la mano de la cubana Sandra Ramos, el grabado se convierte en un manga “a lo cubano” donde la artista se auto-representa abrazando a José Martí, icono de todos los cubanos, o convirtiendo el desamparo en arte, bajo la pesada maza del tórculo.

La muestra ha sido ya comentada por publicaciones como New Times, por el crítico Joaquín Badajoz en ArtPulse, y ampliamente visitada durante los ArtWalk que se celebran en el Distrito de arte. 

Uprooted/Transmigraciones es una muestra convincente de la importancia de fomentar colecciones de arte latinoamericano fuera de las fronteras “naturales” del continente. Que tantas personas la visitaran durante los ArtWalk me permitió no sólo re-descubrir algunos aspectos importantes a considerar en la comunicación con el público, sino también constatar cuan semejante es el mismo en los diferentes países.

Era su primera visita a Miami y Estados Unidos. Puede contarnos sus impresiones?

Desde un punto de vista profesional me ha complacido trabajar con tanta comunicación. En lo personal, me permitió reencontrar amigos de antaño, a los artistas cubanos de los años 80, a quienes admiré y con los que aprendí mucho, y a mi familia. Se puede acaso pedir más?