La Danza Contemporánea de Cuba está haciendo su primera gira por EE.UU., mientras que Los Muñequitos de Matanzas regresan a ciudades norteamericanas después de largos años de espera. El director del Festival de Danza en Cámara Deirdre Towers informa a Noticias de Arte Cubano acerca de estas compañías venerables que están trayendo una infusión de energía y talento a la escena danzaria de los EE.UU.

Danza Contemporánea, Mambo 3XXI (detallo).
Foto Gerardo Iglesias

¿Es posible que todos estos bailarines de frescos rostros sean cubanos, criados y entrenados en una isla aislada de nosotros? Su baile es exacto pero libre, relajado pero de largo alcance y dinámico. La relación entre los veintiún bailarines que realizaron la apertura en el Joyce Theater de Nueva York el 10 de mayo de 2011 se basa en el apoyo y la solidaridad. Ramiro Guerra, quien en 1959 formó el grupo que más tarde se convertiría en lo que es hoy Danza Contemporánea de Cuba, estaría muy orgulloso del debut de su compañía en EE.UU.!

Durante los últimos 25 años, la compañía ha estado bajo la dirección artística del ex bailarín Miguel Iglesias Ferrer. No importa la coreografía que realizan, estos bailarines son fieles seguidores de los principios de Iglesias: ”La libertad de actuar y la voluntad de expresar abiertamente sus opiniones personales».

De las dos danzas presentadas, «Casi-Casa», con coreografía de Mats Ek—hijo del renombrado coreógrafo sueco Birgit Cullberg—tuvo más sustancia que «Mambo 3XXI», con coreografía de George Céspedes, en colaboración con los bailarines. «Mambo 3XXI», encargado por el Sadler’s Wells, DanceEast, y el Consorcio de Danza del Reino Unido, comienza y termina con los veintiún bailarines de cara al público haciendo aeróbicos, una extraña elección para la primera presentación de una compañía tan esperada. Maravillosamente intercalados en el medio se encuentran dúos de gran inventiva que muestran la fluidez tanto física como dramática de los bailarines. Tal vez se eligieron los trajes pedestres, las zapatillas y camisetas, y el ritmo constante y exigente para atraer a la audiencia con sus propias ilusiones de virtuosismo.

«Casi-Casa» se abre con una imagen convincente de un hombre, que se deja caer perezosamente con la mirada baja, perdida en el extremo derecho del escenario, mirando presumiblemente a las luces parpadeantes de un televisor, una cocina en el lado izquierdo y una puerta a la derecha. Las necesidades básicas de un espacio privado, un lugar para escapar, cocinar y recibir invitados han sido incluidos en la coreografía. «Casi-Casa» es una muestra de que estos bailarines hacen maravillas con muy poco y que las personas son capaces de superar los desastres. La impresión duradera de «Casi-Casa» son los solos de Osnel Delgado Wambrug, los cuales tienen la gracia de Mats Ek, así como su sensualidad lírica y resonancia emocional.

Otras coreografías que se destacaron en la gira de la Danza Contemporánea incluyen a «Horizonte», una nueva obra por el ex bailarín principal del Ballet Hispánico Pedro Ruiz, el primer cubano-americano que crea un trabajo para esta compañía; a «Demo-N/Crazy», creado por el aclamado coreógrafo español Rafael Bonachela; y a «Sulkary” creada en 1971 por Eduardo Rivero, que celebra la herencia afro-caribeña.

Otra artista que se hubiera sentido muy feliz de la acogida que tuvo la Danza Contemporánea en Estados Unidos es la fallecida Lorna Burdsall (1930-2010), quien trabajó con la compañía durante 20 años. Burdsall, una bailarina americana que se graduó del William School en New London, Connecticut, y estudió en la Juilliard School, se enamoró de un cubano, se casó con él, y se trasladó a Cuba a mediados de la década de 1950. Burdsall, quien fue galardonada con el Premio Nacional de Danza de Cuba 2008, el más alto honor otorgado a un artista con toda una vida de devoción por la danza cubana, hubiera encajado perfectamente en el escenario danzario moderno de Nueva York en la década de 1960. Su curiosidad y su estilo ingenioso e irreverente ayudaron a Cuba a ampliar su concepto de la danza más allá de las normas clásicas establecidas por Alicia Alonso.

Esta primavera también aparece en la escena de Nueva York: Los Muñequitos de Matanzas. Formado en 1952, Los Muñequitos mantienen viva la música africana en Cuba. Esta querida compañía de música y danza tradicional volvió a actuar en el Symphony Space, como parte del Festival ¡Sí Cuba! celebrado en Nueva York. Fundador del Instituto Internacional de Música (WMI) (World Music Institute), Robert Browning presentó a la compañía y compartió con el público anécdotas de las tantas ocasiones en que ha tenido el honor de presentar a estos bailarines. También anunció que este sería su último concierto, pero nos aseguró que el WMI continuaría con su extraordinaria contribución a la vida cultural de Nueva York.

El concierto de Los Muñequitos (término cubano para las cómicas historietas llamadas literalmente «muñequitos») se divide entre presentaciones sagradas y laicas. La parte laica fue brillante, con explosiones eróticas y un encanto espectacular, con los hombres asumiendo las iniciativas; sin embargo las danzas sacras parecieron ser su razón de ser. Esta banda cubana, donde muchos de sus integrantes han estado en la compañía durante décadas, encanta a los espectadores y hace que éstos se sientan extasiados con un elenco de diosas y dioses que con todo su poder poético nos estremecen hasta dejarnos sin sentido. Lo secular es un entretenimiento creado por los individuos, una exhibición de trucos y sombreros de lentejuelas (rutinas del tap mostrada por tres cubanos y un bailarín de tap de la ciudad de Nueva York, lo cual fue una adición cuestionable), mientras que lo sagrado nos recuerda que Los Muñequitos son los mensajeros escogidos. Los no iniciados pueden pasar por alto los contextos y las historias detrás de las rumbas y cantos de los orishas (deidades yorubas espirituales), pero estos sirven para recordarnos esta rica tradición.

Esta actuación de Los Muñequitos de Matanzas, es parte de una gira por 16 ciudades estadounidenses auspiciadas por MAPP Internacional Productions. En su primera gira por los EE.UU la Danza Contemporánea también actuará en Norfolk (Virginia), Filadelfia y Boston. El diverso festival de las artes ¡Cuba Si! indica que las relaciones culturales entre Estados Unidos y Cuba se están flexibilizando. Este es un paso adelante: la actuación de estas dos compañías de danza cubanas marcan que los bailarines de estas dos compañías de danza tienen mucho que enseñarle a los artistas de Estados Unidos.