Perspectiva aérea de la zona del Parque Maceo en Centro Habana

En la segunda parte de su entrevista con Cuban Art News, el arquitecto y urbanista argumenta su visión de la Arquitectura en Cuba, los conflictos causados por “la arquitectura de autor” y la actitud norteamericana ante el patrimonio construído en la isla.

Cómo caracteriza el estado actual de la Arquitectura en Cuba? Dónde radican sus conflictos esenciales?

El estado actual de la Arquitectura es lastimoso. No se presta atención ni a la calidad de los proyectos ni a lo que se construye, lo cual redunda en un gran despilfarro: de suelo, de recursos, de talento y de tiempo. Esto denota ignorancia y desidia. No existe un sistema de valores que diferencien la arquitectura de la construcción. Los conflictos comienzan en las escuelas: los docentes no tienen la autoridad profesional requerida ni el prestigio suficiente por no tener una obra que avale su trayectoria. El maestro debe ser un ejemplo, para poder enseñar hay que saber y conocer, tener una obra, una cultura sólida y por tanto, no puede enseñar un recién graduado, sin experiencia profesional, sin las habilidades didácticas. Esto es un error grave.

La carencia de una guía con un aval probado, una reputación establecida basada en los méritos académicos y profesionales esenciales para ocupar los cargos de dirección a nivel de escuela y departamentos han contribuido a la formación deficiente de varias generaciones de arquitectos junto con la masividad.

La carrera de Arquitectura demanda sacrificio y entrega además de la necesaria e imprescindible vocación. La posterior motivación es parte de la tarea a realizar por los profesores cuya conducta y obra deben servir de modelo para los futuros arquitectos. Otro factor es la falta de una práctica profesional que contribuya al entrenamiento gradual y progresivo y enseñe a corregir errores.

Otro elemento es la asimilación acrítica de proyectos extranjeros y de la supeditación de los arquitectos cubanos a profesionales foráneos de dudosa reputación. El proceso inversionista está plagado de concepciones funestas y gran corrupción. Esto ha contribuido a la pérdida de la autoridad y el prestigio de los arquitectos locales -desamparados por instituciones que velen por sus intereses- y a la pérdida de su autoestima y dignidad profesional y personal. La entrega de proyectos y obras a entidades extranjeras sin que haya concursos no solo implica gastos excesivos sino peligros ideológicos al dar entrada a la globalización que desconoce la cultura, la historia y la propia profesión. Se han implantado modelos y patrones ajenos a estas.

Ejemplos sobran, todos malos, desde los hoteles construidos para la cadena hispana Meliá (Habana, Cohiba, Varadero) hasta los realizados para otras cadenas: Novotel o LTC en Monte Barreto, para la holandesa Grand Tulip (Parque Central) hasta los edificios de inmobiliaria ( por inversionistas de Mónaco en la 5ta Avenida o el conjunto edificado con capital extranjero; o en Monte Barreto (Miramar Trade Center). En esta zona parece haberse conjugado, reunido y resumido toda la ignorancia acerca del Diseño Urbano tradicional incapaz tanto de asimilar los valores del contexto –natural y edificado- el uso mixto como los valores del paisaje, que falla incluso en una adecuada orientación de los edificios, y sus relaciones espaciales y redunda en la devaluación de una de las pocas zonas verdes que posee La Habana.

A nivel de la Arquitectura los edificios adolecen de la más elemental calidad de diseño y denotan falta de dominio de la escala y uso de materiales. Tal parece que los hoteles han establecido una competencia para obtener el Premio al peor edificio construido emulados por sus predecesores la Embajada Rusa y los disfuncionales hoteles Tritón y Neptuno.

Junto a los proyectos, ud realiza tambien intensos talleres junto a estudiantes de la carrera. Concibe la docencia en funcion de crear una «escuela en torno a un maestro» o con la realidad concreta como mayor desafio?

Ambas cosas. Prefiero describir una experiencia en pos de la creación de la Escuela Cubana de Urbanismo y Arquitectura que apueste por la ciudad, por sus monumentos pero también por edificios sensibles integrados al paisaje. En La Habana sobran ejemplos de todas las épocas, desde el Castillo de los 3 Reyes del Morro, donde la piedra y el edificio se fusionan armónicamente hasta los palacios de intramuros de fines del siglo XVIII, una arquitectura urbana de extraordinario valor.

Los talleres celebrados, como Havana Charette, convocan, animan, proponen, y expresan una voluntad que invita a todos sin excluir a nadie, que aspiran a establecer una tradición (ya se han realizado cuatro ediciones consecutivas) de consulta, de mostrar lo que se hace, de desinterés total. Lo importante es trasmitir a los estudiantes el amor por la ciudad y su entorno y señalar el deber y la responsabilidad que tenemos para con ella, su futuro, si queremos que La Habana siga siendo esa ciudad mágica, poética y magnética que subyuga a todos con su encanto, que ilumina el camino con su urbanismo e inspira con su arquitectura. La realidad impone desafíos pero hay que discernir entre los retos circunstanciales y temporales y los verdaderos desafíos decisivos.

Cree ud en la arquitectura «de autor», de «marca»?

La arquitectura de autor es una falacia, es una arquitectura orientada al objeto y no a la ciudad. Generalmente las obras generadas por arquitectos que se hacen famosos por ser iconoclastas no perduran o muy pocas resisten el paso del tiempo y a un juicio crítico objetivo cuando se ven y miran en su contexto y no en revistas y libros manipuladas por hábiles fotógrafos.

Sucede a menudo y en todas partes del mundo que solo un pequeño grupo de arquitectos sobreviven a una crítica justa. Yo considero que entre estos F.L. Wright y Louis Kahn de los ya desaparecidos y entre los actuales Renzo Piano cuyo rigor en el diseño y la construcción sobrepasa al resto y quizás el japonés Tadao Ando. Hay mucha basura que se construye en nombre de la arquitectura de autor.

El problema mayor es el daño que genera este modo de hacer en la mentalidad y formación de los estudiantes porque introducen patrones de imitación favorecidos por profesores ignorante, carentes de cultura visual e incapaces ellos mismos de desarrollar una obra personal.

La madurez de un arquitecto –considero yo- consiste en aprender de forma que su obra no esté lastrada por la arquitectura “de otro autor”. Es el mayor reto y una gran prueba de honestidad intelectual.

Recientemente ud realizó un extenso e intenso recorrido como conferencista en centros y universidades de EEUU. Cual es el estado de la aproximación norteamericana» al patrimonio construido en Cuba, y sus transformaciones futuras?

Existe una gran admiración y un gran reconocimiento hacia el patrimonio cubano, hacia los valores de La Habana. Un gran respeto. Yo me siento muy orgulloso, muy contento cuando hablo de La Habana, de su Arquitectura, de su Urbanismo, intacto hasta ahora a pesar de los edificios que se han perdido. He aquí por qué es tan importante conservar la ciudad mas alla de cualquier edificio o cualquier grupo de edificios.

Las personas me animan en mi trabajo, lo reconocen, me sienten hablar de la Habana con mucho amor y con mucha admiración. Todo el mundo quiere ver La Habana, quiere venir a La Habana. Los que han venido desean volver. Esto emana también del hecho de que nuestra nación es más antigua, de sus raíces europeas -recordemos que los pueblos y ciudades de Cuba fueron fundados por europeos- que indudablemente resultan de un enorme valor.

El urbanismo español era de una gran calidad y esto combinado con la necesaria adaptación al clima nuestro, su geografía y otras peculiaridades (como la disponibilidad de los materiales) produjo una arquitectura vernácula de gran valor. En lo esencial vernáculo significa realizado por autores anónimos lo cual es un concepto contrario al de la ´arquitectura de autor´.

Por otra parte en Norteamérica existen solo unas pocas ciudades históricas y se reconocen los valores históricos que atesora La Habana además de los arquitectónicos y urbanos.

Ocurre que muchos profesionales y personas en general manifiestan su preocupación por futuras transformaciones, por la irrupción del mercado, por la posibilidad de que se pierda La Habana al cambiar su imagen seductora y romántica. Cuando me hablan de esto siempre digo que a esto responde la concepción del Plan Maestro para La Habana del siglo XXI.