1912, Voces para un silencio

El Instituto Cubano del Cine (ICAIC) exhibirá en las salas cinematográficas de la capital (casi todas equipadas con sistemas de proyeccion digital) dos documentales de singulares características. Por un lado, sus directoras son mujeres, y los temas de ambos filmes abordan aspectos desconocidos o ignorados en la historia y la sociedad cubanas de hoy.

“1912, Voces para un silencio/Breaking the Silence” es el documental de 46 minutos que la directora Gloria Rolando estrena en las pantallas de la capital. Rolando es muy conocida en universidades norteamericanas por una extensa filmografía que incluye «Eyes of the Rainbow» (1997), sobre la estancia en Cuba de Assata Shakur, militante norteamericana de los Panteras Negras y el movimiento negro de liberación, «El Alacrán/The Scorpion,»(2000), sobre la reconocida comparsa habanera, «Los Marqueses de Atarés» (2003), y «Nosotros y el Jazz/The Jazz in Us,» (2004). El nuevo documental de Rolando explora un episodio de guerra racial en la Cuba republicana: la masacre en 1912 de los miembros del Partido de los Independientes de Color y más de 3000 personas negras en toda la isla, durante el gobierno de José Miguel Gómez.

“Voces» es la primera parte de una trilogía documental, construída utilizando el montaje de documentos oficiales, fotos de la época, entrevista a investigadores, reseña de las noticias de prensa y una selección musical para complementar y dar fluidez al documental. “No ha sido fácil “- explicó la cineasta a la prensa- “establecer un lenguaje audiovisual para presentar una cadena de hechos históricos con tan pocos recursos, por eso reforzamos la banda sonora y aparecen desde un rap hasta melodías tradicionales de la trova cubana y el punto guajiro”.

No es la primera vez que Rolando aborda el tema de la guerra racista de 1912. Hace siete años realizó «Raices de Mi Corazon/Roots of My Heart,» 2001, a través de la memoria familiar de Mercedes, mujer negra que va descubriendo a través de imágenes familiares la tragedia ocurrida cuando los miembros del Partido, formado por veteranos de guerra cubanos -opuestos a la discriminación racial posterior a la intervención norteamericana-, fueron brutalmente asesinados por el ejército del gobierno.

“Cuando comenzamos a filmar a los investigadores»- aclara Rolando sobre el proceso del filme- “comprendimos que había que hurgar en los antecedentes del Partido (PIC) y de la masacre. Estudiamos entonces la conexión histórica entre figuras como Antonio Maceo, Quintín Bandera, Martin Morua Delgado, Juan Gualberto Gómez y su participación en las guerras de independencia y el Directorio Central de la Raza de Color. “Todos esos antecedentes nos permitieron explicar por qué en 1908 un grupo decide fundar el Partido. Quise hablar sobre lo que pasó con la población cubana después de la masacre, por qué se mantuvo el silencio. Este capítulo terminó con la fundación del Partido, el segundo será sobre cómo se manejó este a nivel social y político y el tercero analizará el alzamiento”.

El filme de Gloria es sin duda un aporte histórico al debate racial que se desarrolla actualmente en la Cuba de Fidel. “’1912, Voces para un silencio’ es un trabajo que me era necesario”- expresa la cineasta- “que le era necesario a los jóvenes, a los adultos, a los niños, a los blancos, a los negros, a los mestizos. Es un acercamiento, una especie de conferencia audiovisual, una mirada otra al tema de la racialidad”.

Hasta fecha reciente, el tema del trasvestismo y la transexualidad eran tratados por las autoridades médicas y policiales de la isla como enfermedades o perversiones ocultas. La evolución de la sociedad cubana desde los momentos del filme “Fresa y Chocolate” (1994) de Tomás Gutiérrez Alea, y la labor del Centro Nacional de Educación Sexual, dirigido por Mariela Castro, hija del actual presidente, han estimulado no sólo el debate público en torno a estos temas sino también su presencia en las artes, la televisión estatal y el cine.

El documental “En el cuerpo equivocado”, de la cineasta Marilyn Solaya, llega a las pantallas de Cuba para narrar la historia de Mabi Sussel, transexual cubana que fuese operada de cambio de sexo en 1988. Fruto de una intensa investigación de siete años y rodado en 18 días, el filme en alta definición explora en 52 minutos las experiencias de Susel, hoy con 50 años y casada desde 1991. Ella expone en cámara no sólo las circunstancias de su cambio de sexo sino incluso sus propios prejuicios acerca de qué es ser mujer. Al respecto, la investigadora Danae Dieguez ha comentado: “Creo que la impronta de este documental radica en cómo se articula la fuerza de su protagonista, transgresora en su momento y que queda entrampada en lo más tradicional de las atribuciones culturales destinadas al espacio de lo femenino. Marilyn no cede a la facilidad melodramática, contiene las emociones sin dejar de provocarnos la complejidad humana que posee la historia.”

En “En el cuerpo equivocado”, Solaya trabajó junto a un equipo de lujo: el director de fotografía es Raúl Pérez Ureta (Premio Nacional de Cine 2010), quien la acompaña por segunda vez. Junto a Ureta participan Robertico Carcasses y Roberto Pérez, en la música y el sonido; Lorenzo Urbiztondo en la dirección de arte, y Magali Pompa en el maquillaje.

La directora Solaya es graduada del Instituto Superior de Arte, en las especialidades de dirección y Arte de los Medios de Comunicación Audiovisuales, inició su trabajo como actriz precisamente en “Fresa y Chocolate” como la novia de David, y luego en el largometraje “Espabílate amor, del director argentino Eliseo Subiela. Ha realizado otros documentales como Mírame mi amor, Alegrías y Hasta que la muerte nos separe, y su guión Vestido de novia fue galardonado en el Taller Internacional DreamAgo: De la pluma a la película, en Suiza.